Subida del salario mínimo: hechos y palabrería

A pesar de lo que se diga, los beneficios son mucho mayores que los perjuicios

Foto: Imagen de loufre en Pixabay.
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Tras la formación del nuevo Gobierno en España, hemos visto cómo se ha desatado una enorme tormenta donde, por una parte, la patronal, algún partido político de la derecha y algunos medios de tendencia conservadora y, por otra parte, algunos sindicatos y medios de la izquierda han defendido posturas contrapuestas respecto a esta subida. Por un lado, se nos dice que generará desempleo, especialmente entre los trabajadores menos cualificados, y por otro, se nos dice que no generará desempleo y generará menor desigualdad y menor pobreza. Ante semejante guerra dialéctica, que no puede sino desconcertar a los ciudadanos, ¿qué podemos decir que sabe la ciencia económica al respecto?

Por una parte, la economía carece de un aparato teórico sólido (ver aquí) capaz de prever los efectos de una medida como la que propone el Gobierno. Eso es lo primero que hay que tener claro, por lo que la única manera de tratar de anticipar de alguna manera lo que puede pasar es atendiendo a los efectos que medidas más o menos similares de subidas del salario mínimo han tenido, algo que afortunadamente sí que ha sido muy estudiado y de lo que hay numerosos ejemplos a nivel internacional.

Lo primero que tenemos que decir es que las cifras que se han manejado en la prensa en las últimas semanas (45.000 empleos destruidos en 2019 en servicio doméstico y agricultura) no responden a ningún tipo de trabajo que ofrezca las mínimas garantías de rigor académico, ya que esto no ha sido publicado en ninguna revista científica ('peer review'), que es el estándar que se considera aceptable a día de hoy para tratar con seriedad hallazgos de este tipo, por lo que no debería ser tenido en cuenta a la hora de tomar una decisión tan importante en materia de política económica.

Afortunadamente, se han hecho cientos de estudios a nivel internacional que sí que tienen las garantías que requiere la ciencia económica para que sus conclusiones sean tenidas en cuenta, y las conclusiones son radicalmente diferentes a lo que nos están diciendo la patronal o esos artículos de prensa. En uno de los metaestudios (revisión de los estudios hechos al respecto) más importantes realizados hasta la fecha, se encontró un efecto nulo sobre el empleo, como vemos en la fig. 1. El resto de metaestudios hechos hasta la fecha corrobora estos hallazgos.

En este trabajo, se puede revisar lo que se sabe a día de hoy al respecto, que es que no existen efectos detectables sobre el empleo de las subidas del salario mínimo. En este otro trabajo, se confirmó el bajísimo impacto, posiblemente nulo, que las subidas del salario mínimo tienen en el desempleo en el sector de la hostelería, uno de los más importantes en España y en el que aproximadamente uno de cada cinco trabajadores se vería afectado por la subida del salario mínimo a 1.200 euros. Este efecto nulo se ve incluso tomando series históricas de empleo de 25 años de duración. Y como estos, podemos encontrar, uno tras otro, multitud de trabajos académicos al respecto. El resultado es contrario a la intuición y merece una explicación detallada.

¿Cómo absorben las empresas la subida de costes que supone este incremento del salario mínimo? La respuesta, como se encontró por ejemplo en este trabajo o en este otro, es que hay muchas vías por las que las empresas pueden absorber estos incrementos de costes, como son la subida de precios de sus productos, mejoras en las estrategias empresariales para subir las ventas, compresión salarial, es decir, bajar los salarios a los trabajadores que cobran más del salario mínimo, o rebaja en el número de horas extraordinarias.

Otro hallazgo muy interesante es que las empresas encontraban formas de mantener el beneficio empresarial, salvo en periodos de recesión en que sí que se observaba una reducción en los márgenes empresariales. Además, hay que destacar que incluso en sectores donde la presencia de trabajadores que ganan menos de 1.200 euros es importante, como agricultura (más o menos uno de cada dos) o comercio y hostelería (algo menos de uno de cada cuatro), el peso de los salarios es solo una parte de los costes totales del producto (5% en agricultura, 27% en hostelería y 36% en comercio minorista). Esto hace que las subidas finales de costes de un incremento del salario mínimo hasta 1.200 euros en ningún caso lleguen ni siquiera a un punto porcentual (el peor caso es el de la hostelería, con unas siete décimas). Es decir, que se trata de repercusiones sobre los costes empresariales que tampoco son tan importantes. Estos datos se pueden encontrar en la EPA y en el marco 'input-output' de la economía española que publica el INE.

La subida del salario mínimo a 1.200 euros nos situaría entre los países con un salario mínimo mayor en relación con el salario medio (índice de Kaitz sobre el 60% para cuando la medida fuera implementada), más o menos al nivel de Francia, lo que nos mantiene en un terreno conocido y no debería suponer mayores riesgos. Esto lo vemos en la fig. 2, que recoge la situación en 2017, antes de la subida del salario mínimo de 735 a 900 euros. Como vemos, la situación es España era lamentable, y solo EEUU, entre los países analizados, era peor. En estos momentos, nos encontramos en una zona intermedia, con un índice de Kaitz sobre el salario mediano de aproximadamente el 48%.

Y, si no hay efectos sustanciales sobre el empleo, ¿qué otros efectos hay? Lo que se ha encontrado (por ejemplo, aquí) es una mejora en el bienestar de los trabajadores afectados (obvio, si los salarios son mayores), un incremento en la demanda de bienes y servicios y, curiosamente, una menor rotación del personal en las empresas, lo que también obviamente será beneficioso para los trabajadores. También se han encontrado (por ejemplo, aquí, aquí o aquí) efectos positivos sobre la desigualdad salarial.

Por lo tanto, la conclusión es que la razón en este caso, y a la vista de lo que sabe la ciencia económica, está del lado del Gobierno.

Para las empresas, es una gran molestia realizar los ajustes que requerirá una medida como esta, aunque no repercuta en el beneficio empresarial

¿Qué es lo que está llevando a la patronal a esta reacción tan agresiva frente a esta medida? A mi modo de ver, se trata sobre todo de falta de conocimiento sobre lo que supone realmente esta medida. Pero también está claro que para las empresas es una gran molestia realizar los ajustes que requerirá una medida como esta, aunque finalmente, y como hemos visto, no repercuta en el beneficio empresarial. Mi opinión es que los empresarios deberían demostrar un poco más de generosidad con medidas como esta, que se traducirán en beneficios importantes para la parte más desfavorecida de la sociedad. Una actitud más abierta, especialmente cuando ni siquiera se traducirá en un coste económico para ellos, serviría para mejorar la pésima imagen que los empresarios tienen entre la sociedad española, y que obviamente tiene su origen en este tipo de actitudes.

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