Leguina y el negacionismo climático

Crítica al artículo publicado por Leguina sobre el cambio climático

Foto: El expresidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina. (EFE)
El expresidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina. (EFE)

Recientemente, el que fuera presidente de la Comunidad de Madrid y miembro del PSOE Joaquín Leguina publicó un artículo que ha causado gran malestar entre buena parte de la comunidad científica y del movimiento ecologista por su contenido, que entra de pleno en las tesis del negacionismo climático. Merece la pena analizar lo que se dice por la importancia mediática del autor y su vinculación al partido en el Gobierno.

El señor Leguina afirma que no hay correlación entre las emisiones de CO2 y el incremento de la temperatura o habla del supuesto advenimiento de la próxima glaciación anunciada en los setenta. También dice que se ha profetizado la fusión del Ártico sin que esto se haya cumplido nunca —dice más, dice que el hielo del Ártico no se ha reducido ¡desde 2007!— y menciona un 'paper' de 2015 que dice que la NASA dice que la masa de hielo de la Antártida está aumentando. Finalmente, termina el artículo prácticamente mandando a Greta Thunberg a paseo. Lo más asombroso es que todo esto no se sostiene con la ciencia actual en la mano y que además dice que no hay ideología detrás de semejantes afirmaciones, que a continuación iremos desmontando una a una.

El señor Leguina, que se define como estadístico, cuando afirma la falta de correlación entre las emisiones de CO2 y el aumento de temperatura de la Tierra parece haber olvidado la diferencia entre causalidad y correlación, algo que obviamente los científicos que se dedican al estudio de la física atmosférica y la climatología conocen perfectamente. En este texto de uno de los autores de este artículo se explica cuál es el mecanismo causal, físico, del aumento de la temperatura media de la Tierra: toda molécula de más de dos átomos presente en la atmósfera en una concentración excesiva. El artículo comete un error de bulto cuando dice que al haber mucho menos CO2 que vapor de agua, siendo ambos gases de efecto invernadero, hay una obsesión (ideológica, se supone) con los combustibles fósiles. Obviamente, el autor desconoce que el vapor de agua está sometido a un ciclo en el que se autorregula, de forma que cuando hay demasiado precipita sobre el suelo. Los demás gases no se condensan (metano, CO2, etc.), y por tanto no caen al suelo. Que el dióxido de carbono ha sido el principal regulador del clima en la Tierra en toda su historia geológica está fuera de toda duda, como puede verse aquíi y aquíii.

Respecto a la afirmación de que el Ártico no ha perdido hielo desde 2007 (ver aquí), resulta cuando menos curioso que un estadístico tome dos puntos al azar a conveniencia para justificar un argumento, sin considerar los periodos temporales, ni las regresiones lineales, ni los valores cuadráticos medios ni nada por el estilo. Que lo haga un estadístico, a nuestro modo de ver, parece prueba de mala fe, porque alguien con esa cualificación desde luego debe saber de lo que está hablando, y debe saber a ciencia cierta, desde primero de carrera, que este argumento es falaz. A cualquier alumno de primero de carrera le hubieran suspendido sin mayores contemplaciones ante semejante error de bulto. Es el mismo argumento que cuando el negacionismo sostenía que la temperatura media no había aumentado desde 1998, porque se produjo ahí un máximo en ocasión de una fase de El Niño singularmente acusada y que no se ha vuelto a repetir. Valor por cierto solo registrado por uno de los cuatro institutos mundiales que registran la anomalía térmica, y además el peor del momento. Lo que vale son las dinámicas, las tendencias, y no las fotos fijas.

El autor nos dice también que el Met Office había pronosticado un calentamiento de 0,3 ºC/década, sin sentirse obligado a añadir referencia alguna. Los autores disponemos de más de 50.000 referencias solo bajo el epígrafe de 'sistema climático', con párrafos seleccionados, y no hemos visto eso por ninguna parte, aunque no es imposible que a alguien se le haya ido la mano en alguna ocasión. La temperatura ha aumentado entre 0,16 y 0,20 ºC/década y, según James Hansen (de la NASA), se ha detectado ya la señal de aceleración térmica, es decir, que este ritmo de incremento es ahora aún más rápido. También puede hablar con Manola Brunet, que preside la comisión de climatología de la Organización Meteorológica Mundial, quien afirma que tendremos los +2 ºC en la década de los treinta.

En el artículo del señor Leguina, este afirma que un artículo del 'Journal of Glaciology' dice que la masa de hielo antártico está aumentando, sin especificar cuál. “Mass gains of the Antarctic ice sheet exceed losses”. Sin embargo, es una falacia pensar que desmiente el calentamiento global que la masa de la Antártida haya aumentado ligeramente hasta 2013, sin mencionar la Antártida Occidental, la península, donde imponentes glaciares han superado ya su umbral de estabilidad y se van a fundir irremisiblemente, probablemente derrumbándose sobre el mar y provocando aumentos bruscos de su nivel. Tampoco al parecer ha consultado los 'papers' sobre Groenlandia, que ya iban apuntando a que esa enorme masa de hielo estaba condenada. Sin ir más lejos, en agosto pasado, un 'paper' muy definitivo declaraba ya a Groenlandia irremisiblemente perdida, cualquiera que sea el esfuerzo que se lleve a cabo por contener el calentamiento globaliii. No hay forma de que la aportación por nieve sea nunca más igual o superior a la fusión prevista, proceso que en todo caso no va a ser gradual sino que contendrá episodios de fuerte envergadura, seguidos de otros más incrementales. Este anuncio no era una gran novedad a esas alturas, salvo por lo exhaustivo del análisis. Lo realmente notable de este estudio es que los siete metros de aumento promedio del nivel del mar que esta irreversible fusión acarreará podrían ocurrir en un plazo increíblemente breve.

¿Y la Antártida? Los glaciólogos (ideólogos, como los denomina Leguina) están ya de acuerdo en que la mitad de sus glaciares pueden romperse bruscamente. Lo dice un 'paper' firmado por 96 glaciólogosiv. Y en Nature Climate Change se afirma: "Ice-sheet losses track high-end sea-level rise projections", el pasado 31 de agostov. En realidad, el 'paper' al que alude Leguina es auténtico 'cherry-picking' (o falacia de evidencia incompleta), pues otros muchos dicen exactamente lo contrario. Y en una evaluación general, realizada por el Imbie en 2018, aun apuntando a que los cálculos no eran todavía muy precisos en la inmensa zona de la Antártida Oriental, se encontró que, en realidad, lo más seguro es que esté perdiendo masa, y mucha. Es extraño que el autor no lo mencione, porque este 'paper' titulado “Mass balance of the Antarctic Ice Sheet from 1992 to 2017”vi se encuentra entre los cinco más citados por los medios generalistas en su todavía insuficiente cobertura del asunto climático. Ese estudio fue completado en 2019, cuando PNAS publicóvii que, de hecho, lo que está perdiendo más masa en el continente austral no es la península Antártica, objeto de muchas más expediciones y por tanto estudios, sino precisamente esa zona oriental. Capaz ella solita, si se fundiera completamente, de hacer subir el nivel del mar en más de 60 metros.

El argumentario negacionista, junto al libro de estilo de cómo mezclar churras con merinas y despistar al lector no iniciado con este tipo de argucias, tiene también entre sus epígrafes favoritos afirmar que cómo va a tener credibilidad todo esto si ya en los años setenta se pronosticó una glaciación y nada de eso ha ocurrido. Es extraño que Leguina utilice este argumento, pues parece denotar un desconocimiento profundo de cómo funciona el proceso de avance de la ciencia. Porque sí, ciertamente, hubo un 'paper' que dijo eso. Pero antes de hacer una afirmación tan contundente, conviene leerse como mínimo el 'abstract', porque anunciaba que sí, que vendría una glaciación, y que esto iría a ocurrir dentro de 7.000-20.000 años … ¡siempre que no se tuvieran en cuenta las emisiones antropogénicas! viii Por lo demás, un estudio exhaustivo de la cuestión reveló que no, que aquel 'paper' fue poco menos que una flor que no hizo verano. Al respecto, lo mejor que hay es un informe titulado “The Myth of the 1970s Global Cooling Scientific Consensus”, que publicó el 'Bulletin of the American Meteorological Society' … ¡en 2008!ix, cuya lectura sería recomendable antes de realizar determinadas afirmaciones.

Leguina viene a decirnos que este grado adicional de calentamiento en 100 años coincide con el mayor progreso de la historia de la humanidad. Yo no sé a qué progreso debe referirse, pero aquel que —de no mediar muy pronto un cambio radical de trayectoria— concluirá en un suicidio colectivo de la humanidad a la vez que está provocando la Sexta Gran Extinción, no creemos que merezca tal calificativo, y menos si hay que prescindir de ideologías.

Leguina acaba el artículo con una frase totalmente despectiva hacia Greta Thunberg, en concreto mandándola a China, diciendo que es allí donde debe dar lecciones y no en Europa, aduciendo que el problema de emisiones está más allí que aquí. Pero se olvida de que es falaz medir las emisiones en términos de producción, ya que para ser rigurosos, hay que tener en cuenta las emisiones en términos de consumo. Debería tener claro que no se produce sino que se consume, y que más allá de la creación de necesidades, es el que consume el que está en el origen de la huella de carbono de ese producto.

Pues bien, ocurre que la consideración del comercio internacional y el cómputo en base a consumo invierte la tendencia decreciente que se observa en los países denominados desarrollados, de modo que, según PNAS en 2011, en lugar de una reducción promedio del 2% habría que contar con que se produce un incremento del 7%x.

Pero si hemos de ser de verdad rigurosos, lo que deberíamos hacer es mirar las emisiones en términos de individuos. Ocurre que el 10% de las personas de este mundo son responsables, en términos de consumo, del 50% de las emisiones totalesxi. Sospecho que tanto Leguina como los autores de este artículo y la mayoría de los lectores estamos en este 'top 10%', por lo que estaría bien no mandar a Greta Thunberg a pasearse por Oriente; mejor sería que nos convenciera un poco más a los que encontramos dificultades en reducir nuestra responsabilidad personal, más por hábito malsano de nuevo rico que por no saber cómo orientar la vida de otro modo.

Uno se pregunta qué habrá llevado al señor Leguina a escribir tantos sinsentidos consecutivos. Porque se supone que alguien que ha ostentado responsabilidades de alto nivel debería tener un nivel algo mejor que el de una conversación de barra de bar. Debería ser cuidadoso con sus fuentes de información, salvo que en realidad haya olvidado su ideología y la haya cambiado por otra, y a esto lo llame no tener ideología.

Nos atrevemos a conjeturar que el problema que padece Leguina es que ha quedado fuera de tiempo, ha escrito de un tema que desconoce casi por completo y ha puesto su nombre al servicio de una ideología que muy poco tiene que ver con las siglas de un partido histórico que debería siempre poner la defensa del bien común por encima de todo lo demás.

Leguina ha escrito de un tema que desconoce y ha puesto su nombre al servicio de una ideología que poco tiene que ver con las siglas del PSOE

Leguina debería saber ya que el negacionismo climático, aunque desde luego no va a desaparecer mientras sea funcional para algunos, ha sido abandonado por la gran mayoría de la sociedad. Salvo en una parte de los Estados Unidos y Brasil, no tiene predicamento ya ni entre los negacionistas clásicos. Los únicos que se aferran a ese clavo ardiendo son aquellos literalistas bíblicos ideadores de la Biblical Economics en los sesenta —para los cuales, entre otras lindezas, el salario mínimo es pecado, los sindicatos son la personificación del Anticristo y los impuestos son el infierno— y sus ultraliberales coaligados, los 'libertarians', que en una fusión angélica ahora detentan el poder en EEUU. Por eso se denomina fusionismo, según nos ilustraba Sara Diamond ya en 1995xii. Y estos siempre pagan bien, que para eso son presidentes de grandes compañías y de Gobierno.

Fue ahí donde se originó el negacionismo climático cuyas oraciones repite Joaquín Leguina décadas después de que haya sido refutado por activa, pasiva, cansina y enésima vez. Leguina debería buscar la Chalcedon Foundation, el Acton Institute y la Cornwall Alliance y darse un rodeo por el Phoenix Institute y la Heritage Foundation, centro neurálgico este último de todo el tinglado. Son los de la 'dominion theology', esos que quieren implantar la ley bíblica para que Jesús esté autorizado a volver dentro de 1.000 años en la Segunda Venida. Son los posmilenaristas, ideología que ha dado lugar a la denominada Nueva Reforma Apostólica y a la 'teología de la prosperidad', que se extiende por el mundo a gran velocidad entre las élites. Si Dios dijo a Noé que nunca más habría cambios en el nivel del mar, es que nunca más habrá cambios en el nivel del mar.

También, relacionado con este movimiento, se puede seguir la pista del dinero comenzando por la familia Mercer, los Devos, entre los que destaca Erik Prince, fundador de la empresa militar privada Blackwater, los DeMoss y los Philip Anschutz (a quien cortejaba Esperanza Aguirre). Y Peter Thiel y otros muchos 'billonarios', porque hay mucho más allá de las obvias compañías de hidrocarburos como Exxon o los hermanos Koch. Podemos destacar también el Grupo de Estudios Estratégicos, el Instituto de Política Familiar, el Juan de Mariana y, continuando por el mismo laberinto, podemos llegar a la nueva estrella de la política española, el partido de ultraderecha Vox. En México, los neocatecumenalistas destacan también entre los que promueven el negacionismo climático. Y en España, tenemos HazteOir, la conocida organización de extrema derecha.

Por desgracia, asistimos al lamentable espectáculo de cómo un miembro de un partido que debería ser progresista —Joaquín Leguina— repite los mismos mantras que en su día otro negacionista, José María Aznar, iba predicando desde la fundación FAES. Aznar que, por cierto, está muy bien relacionado con los reaccionarios Heartland Institute y la Heritage Foundation. Lo más lamentable es que quienes desde los partidos otrora socialdemócratas entran en el juego de los más derechistas finalmente son tratados con desdén por quienes de verdad dirigen los hilos.

Joaquín Leguina repite los mismos mantras que en su día otro negacionista, José María Aznar, iba predicando desde la fundación FAES

No sorprende, desgraciadamente, que una persona del partido que actualmente gobierna nuestro país escriba un artículo de esta índole, dada la deriva que este partido tiene, cada vez más, hacia una aparente desideologización que en realidad esconde un sumiso posicionamiento ante el 'statu quo'. Tampoco sorprende en absoluto que este artículo haya sido publicado en una revista económica alineada totalmente con la síntesis neoclásica o neoliberalismo. El PSOE se ha transformado, por desgracia para buena parte de la sociedad española, que se sitúa mucho más a la izquierda que estos líderes del PSOE, en un partido que simplemente se limita a gestionar nuestra versión, bastante descarnada, del capitalismo. Cuando se diferencia de la competencia política, lo hace principalmente en términos económicos, dirigiendo unas pocas décimas más de PIB a servicios sociales, simulando así 'reducir la desigualdades', pero procurando con la otra mano dar negocio a las grandes empresas vía Boletín Oficial del Estado para que no se quejen si les suben algún puntito los impuestos, algo que por otra parte tampoco suele hacer este partido cuando gobierna.

El expresidente de la Comunidad de Madrid, como tantos líderes del PSOE, está dispuesto a enfrentarse al “nacionalismo, el ecologismo radical y el feminismo de tipo MeToo”, y tampoco sorprende que los líderes de este partido en lugar de dialogar con los ciudadanos que protestan manden a la policía a reprimirlos con una violencia similar en muchos casos a la que emplearía cualquier Gobierno de derechas.

Vemos, además, cómo en este artículo se califica la ley de emergencia climática de disparate ideológico, algo que es verdad, pero no por las razones que se mencionan en el artículo sino por otras bien distintas. Pues, efectivamente, el 'desarrollo sostenible', rebautizado ahora como Green New Deal, Transición Ecológica, etc., es un disparate no solo ideológico sino matemático. A estos creyentes en el desacoplamiento entre insumos materiales y PIB, el crecimiento verde y otras ideas similares tendríamos, que empezar a llamarles negacionistas 'lukewarm'. Resumiremos a continuación por qué no se puede crecer de forma indefinida en un mundo finito.

Dado que la energía neta disponible es inevitable que en algún momento, y probablemente bastante próximo, no podrá crecer más —incluso hay indicios de que ya puede estar haciéndolo—, y que los límites del progreso tecnológico y por tanto de los incrementos de la productividad se alcanzarán en un plazo relativamente breve en términos históricos, eso significa que más bien pronto que tarde no podrá haber crecimientos en la actividad económica, por lo que el mundo volverá a ser, como lo fue siempre hasta la Revolución Industrial, un juego de suma cero. Si acaso puede haber reparto, y finalmente y dentro de no mucho tiempo, ya habrá que repartir la reducción, dada la inevitable disminución de la ley en las menas y el agotamiento de las más accesibles fuentes de energía primaria. Pero, en lugar de reparto de la riqueza, lo que ha traído la globalización con la que el PSOE está de acuerdo, es que las emisiones se desplacen a otros países, lavando de alguna forma la conciencia de los ciudadanos de los países más ricos. Esto nos está llevando a un mundo distópico en que países que emiten mucho porque en realidad acogen estas exportaciones de emisiones de los ricos se verán obligados a reducir sus emisiones en detrimento del nivel de vida de una población pobre que apenas recibe las migajas de esta globalización.

A los que desean un mundo así se le podría llamar cosas peores que negacionistas, porque son personas con la vista puesta en el 'mundo occidental', cuando no en su propio nacionalismo expansivo y excluyente, y a quienes parece importarles poco el enorme sufrimiento humano y la muerte que el hecho de mirarnos solo nuestro ombligo está causando ya extramuros de su cerrada visión. Por no hablar de los demás seres vivos, que también sufren. Una auténtica carnicería que se llama Sexta Extinción.

Por último, sorprende que incluso en publicaciones conservadoras se dé cobijo a este tipo de mensajes tan reaccionarios como el que hemos visto en el artículo al que nos referimos, cuando existen mensajes igual de eficaces para evitar tomar las drásticas medidas sociales y políticas que implica el asumir la cruda realidad de las implicaciones del calentamiento global como son el del economista y premio Nobel William Nordhaus, que en resumidas cuentas viene a decir que por mucho que se caliente el planeta en realidad los daños son perfectamente manejables. El que hayan dado el premio Nobel al autor de semejantes postulados que ignoran los devastadores efectos sobre la biosfera que tiene y tendrá mucho más el calentamiento global y su repercusión en la actividad humana, no hacen sino mostrar la fea cara de un mundo de saberes desarticulados, arrasado por los intereses individuales, nacionalistas o corporativos, cortoplacista e incapaz de enfrentarse a retos de tal magnitud que, de no cambiar radicalmente y muy pronto las cosas, nos abocarán inevitablemente a un colapso de nuestra civilización.

i Andrew A. Lacis et al (2010) - Atmospheric CO2: Principal Control Knob Governing Earth’s Temperature - Science 330:356-359 doi:10.1126/science.1190653 - 14/10/2010 - NASA Goddard Institute for Space Studies - http://wattsupwiththat.files.wordpress.com/2010/10/lacis101015.pdf - 4 autores
“Ample physical evidence shows that carbon dioxide (CO2) is the single most important climate-relevant greenhouse gas in Earth’s atmosphere. This is because CO2, like ozone, N2O, CH4, and chlorofluorocarbons, does not condense and precipitate from the atmosphere at current climate temperatures, whereas water vapor can and does.”

ii James Hansen et al (2016) - Ice melt, sea level rise and superstorms: evidence from paleoclimate data, climate modeling, and modern observations that 2 °C global warming is highly dangerous - Atmospheric Chemistry and Physics 15:3761–3812 doi:10.5194/acp-16-3761-2016 - 23/07/2015 - Climate Science, Awareness and Solutions, Columbia University Earth Institute -https://www.atmos-chem-phys.net/16/3761/2016/acp-16-3761-2016.pdf - 19 autores
“CO2 is the control knob that regulates global temperature … With the rapid large increase in CO2 expected this century, we have no assurance that large ice sheet response will not occur on the century timescale or even faster.”

iii Michalea D. King et al (2020) - Dynamic ice loss from the Greenland Ice Sheet driven by sustained glacier retreat - Communications Earth & Environment doi:10.1038/s43247-020-0001-2 - 13/08/2020 - Byrd Polar and Climate Research Center & School of Earth Sciences, The Ohio State University - https://www.nature.com/articles/s43247-020-0001-2.pdf - 9 autores
“We show that widespread retreat between 2000 and 2005 resulted in a step-increase in discharge and a switch to a new dynamic state of sustained mass loss that would persist even under a decline in surface melt.”

iv A. Shepherd, E. Ivins, E., Rignot et al (The IMBIE Team) (2019) - Mass balance of the Greenland Ice Sheet from 1992 to 2018 - Nature doi:10.1038/s41586-019-1855-2 - 10/12/2019 - The IMBIE Team - https://bit.ly/2ZDJOJq - 96 autores "In recent decades, the Greenland Ice Sheet has been a major contributor to global sea-level rise1,2, and it is expected to be so in the future3. Although increases in glacier flow4–6 and surface melting7–9 have been driven by oceanic10–12 and atmospheric13,14 warming, the degree and trajectory of today’s imbalance remain uncertain. Here we compare and combine 26 individual satellite measurements of changes in the ice sheet’s volume, flow and gravitational potential to produce a reconciled estimate of its mass balance. Although the ice sheet was close to a state of balance in the 1990s, annual losses have risen since then, peaking at 335 ± 62 billion tonnes per year in 2011. In all, Greenland lost 3,800 ± 339 billion tonnes of ice between 1992 and 2018, causing the mean sea level to rise by 10.6 ± 0.9 millimetres. Using three regional climate models, we show that reduced surface mass balance has driven 1,971 ± 555 billion tonnes (52%) of the ice loss owing to increased meltwater runoff. The remaining 1,827 ± 538 billion tonnes (48%) of ice loss was due to increased glacier discharge, which rose from 41 ± 37 billion tonnes per year in the 1990s to 87 ± 25 billion tonnes per year since then. Between 2013 and 2017, the total rate of ice loss slowed to 217 ± 32 billion tonnes per year, on average, as atmospheric circulation favoured cooler conditions15 and as ocean temperatures fell at the terminus of Jakobshavn Isbræ16. Cumulative ice losses from Greenland as a whole have been close to the IPCC’s predicted rates for their high-end climate warming scenario17, which forecast an additional 50 to 120 millimetres of global sea-level rise by 2100 when compared to their central estimate."

vThomas Slater, Anna E. Hogg & Ruth Mottram )2020) - Ice-sheet losses track high-end sea-level rise projections - Nature Climate Change doi:10.1038/s41558-020-0893-y - 31/08/2020 - Centre for Polar Observation and Modelling, School of Earth and Environment, University of Leeds
“Observed ice-sheet losses track the upper range of the IPCC Fifth Assessment Report sea-level predictions, recently driven by ice dynamics in Antarctica and surface melting in Greenland. Ice-sheet models must account for short-term variability in the atmosphere, oceans and climate to accurately predict sea-level rise.”

vi The IMBIE (Ice Sheet Mass Balance Inter-Comparison Exercise) Team (2018) - Mass balance of the Antarctic Ice Sheet from 1992 to 2017 - Nature 558:219–222 doi:10.1038/s41586-018-0179-y - 13/06/2018 - 42 Institutions active in Glacial Research - https://bit.ly/2kID7p7 - 80 autores
"The Antarctic Ice Sheet is an important indicator of climate change and driver of sea-level rise. Here we combine satellite observations of its changing volume, flow and gravitational attraction with modelling of its surface mass balance to show that it lost 2,720 ± 1,390 billion tonnes of ice between 1992 and 2017, which corresponds to an increase in mean sea level of 7.6 ± 3.9 millimetres (errors are one standard deviation). Over this period, ocean-driven melting has caused rates of ice loss from West Antarctica to increase from 53 ± 29 billion to 159 ± 26 billion tonnes per year; ice-shelf collapse has increased the rate of ice loss from the Antarctic Peninsula from 7 ± 13 billion to 33 ± 16 billion tonnes per year. We find large variations in and among model estimates of surface mass balance and glacial isostatic adjustment for East Antarctica, with its average rate of mass gain over the period 1992–2017 (5 ± 46 billion tonnes per year) being the least certain."

vii Eric Rignot et al (2019) - Four decades of Antarctic Ice Sheet mass balance from 1979–2017 - Proceedings of the National Academy of Sciences PNAS doi:10.1073/pnas.1812883116 - 14/01/2019 - Department of Earth System Science, University of California, Irvine + Jet Propulsion Laboratory, California Institute of Technology - - 6 autores "We use updated drainage inventory, ice thickness, and ice velocity data to calculate the grounding line ice discharge of 176 basins draining the Antarctic Ice Sheet from 1979 to 2017. We compare the results with a surface mass balance model to deduce the ice sheet mass balance. The total mass loss increased from 40 ± 9 Gt/y in 1979–1990 to 50 ± 14 Gt/y in 1989–2000, 166 ± 18 Gt/y in 1999–2009, and 252 ± 26 Gt/y in 2009–2017. In 2009–2017, the mass loss was dominated by the Amundsen/Bellingshausen Sea sectors, in West Antarctica (159 ± 8 Gt/y), Wilkes Land, in East Antarctica (51 ± 13 Gt/y), and West and Northeast Peninsula (42 ± 5 Gt/y). The contribution to sea-level rise from Antarctica averaged 3.6 ± 0.5 mm per decade with a cumulative 14.0 ± 2.0 mm since 1979, including 6.9 ± 0.6 mm from West Antarctica, 4.4 ± 0.9 mm from East Antarctica, and 2.5 ± 0.4 mm from the Peninsula (i.e., East Antarctica is a major participant in the mass loss). During the entire period, the mass loss concentrated in areas closest to warm, salty, subsurface, circumpolar deep water (CDW), that is, consistent with enhanced polar westerlies pushing CDW toward Antarctica to melt its floating ice shelves, destabilize the glaciers, and raise sea level."

viii J.D. Hays, John Imbrie and N.J. Shackleton (1976) (1976) - Variations in the Earth's Orbit: Pacemaker of the Ice Ages - Science 194:1121-1132 doi:10.1126/science.194.4270.1121 - 10/12/1976 - Professor of geology at Columbia University; Professor of oceanography, Brown University, Providence, Rhode Island; Staff of the Sub-department of Quaternary Research, Cambridge
“Climatc variance of these records is concentrated in three discrete spectral peaks at periods of 23,000, 42,000, and approximately 100,000 years … A model of future climate based on the observed orbital-climate relationships, but ignoring anthropogenic effects, predicts that the long-term trend over the next seven thousand years is toward extensive Northern Hemisphere glaciation.”

ix Thomas C. Peterson, William M. Connolley, and John Fleck (2008) - The Myth of the 1970s Global Cooling Scientific Consensus - Bulletin of the American Meteorological Society BAMS - 01/09/2008 - - http://journals.ametsoc.org/doi/pdf/10.1175/2008BAMS2370.1 - autores “There was no scientific consensus in the 1970s that the Earth was headed into an imminent ice age. Indeed, the possibility of anthropogenic warming dominated the peer-reviewed literature even then.”

x Ken Caldeira and Steven J. Davis (2011) - Accounting for carbon dioxide emissions: A matter of time - Proceedings of the National Academy of Sciences PNAS 108:8533-8534 doi:10.1073/pnas.1106517108 - 24/05/2011 - Department of Global Ecology, Carnegie Institution - https://www.pnas.org/content/pnas/108/21/8533.full.pdf
“Thus, consideration of international trade reverses the decreasing trend in emissions in developed countries, turning a 2% decrease into a 7% increase. Peters et al. (2) wryly note that this difference is larger than the emissions reductions commitments made under the Kyoto Protocol. ”

xi Kevin Anderson (2015) - Talks in the city of light generate more heat - Nature 528:437 doi:10.1038/528437a - Tyndall Centre for Climate Change Research, Mechanical, Civil and Aerospace Engineering, University of Manchester - http://www.nature.com/news/talks-in-the-city-of-light-generate-more-heat-1.19074 “Move away from the cosy tenets of contemporary economics and a suite of alternative measures comes into focus. Technologies, behaviours and habits that feed energy demand are all amenable to significant and rapid change. Combine this with an understanding that just 10% of the population is responsible for 50% of emissions, and the rate and scope of what is possible becomes evident ”

xii Sara Diamond (1995) - Roads to Dominion: Right-Wing Movements and Political Power in the United States - Guilford Press, New York - - ISBN-13: 978-0898628647 - 445 Págs. - - “Fusionism represented the kind of breakthrough ideological transformation that can either help catalyze a new movement or lead an already existing one through a period of impasse. Fusionism, simply put, was the historical juncture at which right-wing activists and intellectuals focused, diversely, on the libertarian, moral-traditionalist, and emerging anticommunist strains of conservative ideology, recognized their common causes and philosophies, and began to fuse their practical agendas.” (p. 29) (p. 29)

Gráfico de la Semana
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
47 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios