¿Nos asusta el impacto de la robótica?

Los cambios en la sociedad son una constante desde hace miles de años, pero la revolución tecnológica está avanzando a una gran velocidad y debemos estar preparados para ello

Foto: Foto: Reuters.
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La automatización de tareas rutinarias es un hecho que está ocurriendo cada vez más, no solo en las empresas sino en la sociedad en general. Como es lógico, este tipo de cambios se ve más influenciado por la realidad social y cultural de los países que por la tecnología en sí. Por ejemplo, en Japón la importancia de la sociedad 5.0 está desbancando a la industria 4.0, y en África se ha desarrollado más del 50% del código de Sofía, y compañías como Facebook y Google apuestan por mejorar las capacidades tecnológicas de la población.

En todos estos casos, se observa cómo la implementación no pasa simplemente por replicar tecnologías y soluciones tecnológicas que han funcionado en los países de origen, sino en la adaptación de las mismas a la solución de los problemas a los que dichas sociedades se enfrentan. Aún más, permite a estas sociedades proponer nuevas soluciones que trascienden las barreras que un legado tecnológico anterior podría significar.

Cuando se habla de automatización de procesos y cómo impactará sobre los distintos puestos de trabajo, existen informes que hablan de un nivel de automatización de al menos el 30% en seis de cada 10 trabajos. El pensamiento generalmente aceptado es que no podemos esperar un futuro positivo con la desaparición de algunos puestos de trabajo. En este caso, estamos considerando la situación actual con soluciones futuras en vez de considerar la situación futura con soluciones futuras. Adicionalmente, y como parte de nuestro sesgo negativo hacia la tecnología y el cambio que produce, tendemos a sobreprotegernos cuando esta 're-evolución' no es más agresiva que otras que han ocurrido en el pasado (revolución industrial, revolución agrícola, tecnificación de la agricultura, etcétera), pero sí más rápida.

Existe una diferencia de velocidades entre el cambio tecnológico y el cambio en nuestras habilidades

En todas ellas se ha dado un cambio de paradigma. Por un lado, ciertos puestos de trabajo han desaparecido mientras generábamos nuevos puestos de trabajo y nos adaptábamos a la nueva realidad, aunque también es cierto que 'las reglas del juego' cambiaban mucho más despacio y por necesidad, más que de forma proactiva. Por otro lado, es cierto que existe una diferencia de velocidades entre el cambio tecnológico y el cambio en nuestras habilidades.

En este caso, la automatización nos lleva a la esencia del ser humano. Elimina la parte repetitiva y predecible de los puestos de trabajo para darnos la oportunidad de ser más creativos y explorar nuevas formas de colaboración. Si bien pensamos en el acceso a la tecnología como algo complicado, recordemos cómo ha evolucionado el uso del teléfono móvil: de diseños más enfocados a la parte tecnológica del teléfono, a los nuevos móviles que incorporan en su diseño facilitar la interacción hombre-máquina.

Por otro lado, existe la necesidad social de readaptar nuestras habilidades con el fin de evitar en la medida de lo posible 'bolsas de exclusión'. Para ello, no basta con preguntar qué es lo que pasará con aquellos individuos que no tienen las capacidades, sino tomar acciones de gran envergadura para actualizar las mismas de aquellos que hoy se encuentran perdidos entre el mundo actual y el futuro emergente (a medida que lo vamos conociendo) con el fin de mejorar su empleabilidad.

Ignición
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