Transformación digital: la ciudad 'tercer espacio'

La digitalización también afecta a las ciudades, que con su exponencial crecimiento se convierten en un nuevo paradigma de las interacciones sociales

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El mundo crece en las ciudades. En 30 años, el 70% de la población mundial vivirá en ciudades, algo particularmente importante porque se producirá en países en vías de desarrollo, que concentran el 95% de todo el crecimiento urbano. Este panorama plantea retos que nunca antes se habían sucedido de forma tan vertiginosa, debido a la imparable transformación digital, que impacta de forma contradictoria en la vida cotidiana de nuestras urbes.

En nuestras ciudades, todo está crecientemente conectado y los datos son la mercancía sobre la que negociar relaciones, pero a la vez hay mayores cifras de aislamiento y enfermedades sociales que nunca. Por una parte, los cambios demográficos hacen que tengamos una población crecientemente longeva: la ciudad de Madrid puede enorgullecerse de ser la ciudad más longeva del mundo con 84,9 años de media, pero, a la vez, según datos de 2018 del Ayuntamiento de Madrid, el 9,3% de los madrileños se encuentra solo.

La digitalización impacta en nuestras urbes en un aspecto que a menudo se ignora, la interacción social. En este contexto, aparece la ciudad 'tercer espacio', como una reivindicación de la identidad urbana, que precisa establecer vínculos interpersonales y generar comunidad.

Veamos algunos datos que pronostican cómo la transformación digital en nuestras ciudades es a la vez la solución y parte del problema:

  1. En 2020, habrá 31 billones de aparatos y 4,8 billones de personas conectadas a internet (Gartner, Inc.).
  2. Un trabajador medio mira su móvil 150 veces al día (Microsoft Research).
  3. Un tercio de los adultos en Reino Unido (estudio de Deloitte) se despierta para mirar su móvil durante la noche, una evidencia clara de que sufre de FOMO (del inglés: 'fear of missing out').
  4. En 2020, el 50% de la fuerza laboral trabajará en remoto en algún momento.
  5. En el Reino Unido, se ha creado la Secretaría de Estado de la Soledad, ya que esta dolencia afecta a más de nueve millones de ingleses.

Digitalización en la ciudad-trabajo

Está claro que las fronteras ocio-trabajo-hogar se han diluido y los nuevos modelos de movilidad están transformando la forma en que nos desplazamos y en que nos relacionamos unos con otros. Ahora podemos estar conectados y trabajando 24/7 desde cualquier sitio y hasta cualquier edad, y nuestro hogar ya no es necesariamente un entorno privado (de hecho, hay quien reivindica la cama como el nuevo espacio público, ya que a través de redes sociales como Instagram podemos trasladar en tiempo real lo que en ella hacemos) y, por el contrario, la calle es el nuevo espacio privado.

En paralelo, la vía pública está llena de transeúntes tan concentrados en la pantalla o en el sonido de los auriculares que no son conscientes de lo que sucede alrededor. Algo muy distinto de lo que reivindicaban urbanistas como Jane Jacobs o Jean Gehl. De hecho, para este último, el espacio público era la 'sala de estar' de una ciudad.

Terceros espacios

Es por ello por lo que parece importante reivindicar la necesidad de una solución espacial que favorezca el encuentro y la interacción. En la década de los ochenta, Ray Oldenburg, profesor emérito de Sociología Urbana, acuñó el término 'tercer espacio' en su libro 'The Great Good Place' (1989), para distinguir entre el primer lugar, el hogar, y el segundo, el espacio de trabajo. Entre ambos, Oldenburg definió un tercer espacio complementario, dedicado a la vida social de la comunidad, donde la gente podía encontrarse, reunirse e interrelacionar de manera informal. Este tercer espacio tenía las siguientes características:

1. Neutral.

2. Inclusivo.

3. La principal actividad es la conversación.

4. Accesibilidad.

5. Todos bienvenidos.

6. Familiaridad.

7. Perfil bajo.

8. Actitud lúdica.

9. Uno se siente como en casa.

Posteriormente, teóricos como Edward Soja (1996) y Homi Bhabha (2004) definieron el 'tercer espacio' como un espacio mental, una forma de definir de manera muy precisa la condición del que habita en las urbes contemporáneas y que normalmente no es originario de las mismas. Una especie de zoco mental que no está ni en el lugar de origen ni en el de acogida, sino en otro tercero, mezcla de los dos anteriores.

Esta noción recoge muy bien el potencial de la ciudad en su totalidad, donde los individuos se exponen a una suerte de serendipia, a la opción de lo inesperado y a la posibilidad de encontrarse con un otro diferente, que se convierta y los convierta en menos extraños. En definitiva, define la esencia de lo urbano.

En la experiencia urbana diaria, donde se confunde lo físico y lo digital, y las barreras entre 'trabajo' y 'ocio' se han diluido, la oficina hiperconectada ha pasado de ser un lugar al que ir obligado a ser un 'hub' de referencia, al que acudir en busca de confort, y qué mejor ejemplo que las propuestas que ofrecen los espacios de 'coworking', cuya propuesta de valor ha versado sobre el fomento de la interacción interpersonal.

En los últimos años, han surgido junto a Regus y WeWork otras firmas como Utopicus (filial para este mercado de Colonial), Spaces, Aticco (en Barcelona), Negocenter o Monday, que evidencian que pese a los últimos vaivenes de WeWork, se está produciendo un incremento en las contrataciones de estos espacios.

¿Es la silla 'gamer' el nuevo tercer espacio?

Si lo físico y lo digital convergen sin diferenciación, ¿necesitamos un espacio físico para subsanar nuestra necesidad de interacción si podemos hacerlo sentados en la silla 'gamer' de nuestra sala de estar? Es interesante ver el rol de los entornos virtuales, desde videojuegos a Instagram, como terceros espacios. En el caso de los 'e-games', hay 2,5 billones de jugadores, por lo que las probabilidades de interacción son enormes. A su vez, los nuevos 'players' de movilidad, como Lyft, Uber o Cabify, tienen posibilidades de ser terceros espacios en sí mismos, y conformar un espacio de interacción y confort.

En definitiva, es posible que los nativos 'cloud', de la generación 5G, accedan al tercer espacio 'any time, any where', sin necesidad de estos lugares de interacción física, y que esto modifique toda la lógica alrededor de la sala de estar urbana donde se produce un diálogo con el otro. ¿Estarán nuestras ciudades listas para este reto?

*Cristina Mateo. Associate Dean IE School of Architecture and Desing.

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