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Refinanciación permanente, deuda perpetua
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Jesús Sánchez-Quiñones

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Refinanciación permanente, deuda perpetua

Hablar del problema de la creciente deuda en un momento como el actual en el que los tipos de interés están en mínimos y la demanda

Hablar del problema de la creciente deuda en un momento como el actual, en el que los tipos de interés están en mínimos y la demanda de cualquier emisión de bonos, pública o privada, recibe peticiones por importes muy superiores a los emitidos, resulta anacrónico y sólo digno de agoreros. Sin embargo, conviene ser conscientes de la realidad.

Si partimos de la premisa de que las deudas hay que pagarlas, es evidente que, cuanto más elevadas son, más difícil será hacer frente a su vencimiento. Desde el inicio de la crisis, el aumento de la deuda pública y privada en relación al producto interior bruto (PIB) ha sido sustancial en todas las áreas geográficas del mundo, con la excepción de Estados Unidos, que ha logrado reducir marginalmente su endeudamiento, y Australia, que se ha mantenido estable. El resto de áreas económicas ha incrementado su endeudamiento sustancialmente (ver cuadro).

Deuda pública y privada total como porcentaje del PIB de los principales países (2008 vs. 2013)

En teoría, cuanto más elevado es el nivel de deuda, mayor debería ser el tipo de interés exigible al deudor. Curiosamente, el incremento del nivel de deuda desde el inicio de la crisis coincide con niveles de tipos de interés en mínimos, de forma generalizada.

Tipos de los bonos soberanos a 10 años

La caída de las rentabilidades de la deuda, pública y privada, ha sido generalizada, pese al incremento bruto de los niveles de deuda. Este comportamiento sólo puede ser explicado por la actuación de los bancos centrales inyectando ingentes cantidades de dinero, por la convicción de que se mantendrán en niveles bajos durante un periodo prolongado de tiempo.

Los actuales bajos tipos de interés y la facilidad para colocar emisiones en el mercado no invitan al desapalancamiento, principalmente en el sector público. En consecuencia, los niveles máximos de deuda sobre el PIB todavía no se han alcanzado. Aunque se reduzcan los déficits públicos, la deuda sigue aumentando. En algún momento surgirá la duda sobre la capacidad de los deudores para devolver sus obligaciones. A tenor de la evolución de la cotización de los bonos parece que, de momento, nadie se lo plantea. Prima la premisa de considerar que una parte significativa de la deuda nunca se devolverá, se convertirá en deuda perpetua no porque no tenga vencimiento, sino porque la abundancia de liquidez no se acabará en muchos años y la refinanciación a vencimiento estaría garantizada de facto. Hacia la deuda perpetua por la refinanciación permanente.

Hablar del problema de la creciente deuda en un momento como el actual, en el que los tipos de interés están en mínimos y la demanda de cualquier emisión de bonos, pública o privada, recibe peticiones por importes muy superiores a los emitidos, resulta anacrónico y sólo digno de agoreros. Sin embargo, conviene ser conscientes de la realidad.

PIB Refinanciación Sector público