Algo no cuadra

Tipos de interés tan bajos, o incluso negativos, difícilmente pueden ser compatibles durante mucho tiempo con resultados empresariales boyantes

Foto: La presidenta de la Reserva Federal de EEUU, Janet Yellen. (EFE)
La presidenta de la Reserva Federal de EEUU, Janet Yellen. (EFE)

Los tipos de interés europeos y estadounidenses se encuentran en mínimos históricos, mientras que la mayoría de las bolsas de ambas áreas geográficas se sitúan en máximos históricos o, al menos, de una década. El Ibex es una excepción.

Tipos de interés tan bajos, o incluso negativos, difícilmente pueden ser compatibles durante mucho tiempo con resultados empresariales boyantes fruto de una vuelta a un crecimiento económico sólido y sostenido en el tiempo. La situación de los tipos de interés de los bonos soberanos, que acaba afectando a los tipos de interés del resto de instrumentos de renta fija, sólo es entendible por la contundente actuación de los bancos centrales.

La propia presidenta de la Reserva Federal, la señora Yellen, en una reciente comparecencia, reconocía que los tipos de referencia actuales volverán de forma gradual a niveles más normales. Es decir, los tipos actuales no son normales y, por tanto, las decisiones de la Reserva Federal van encaminadas a normalizar los tipos de interés, dadas la mejora del mercado de trabajo y de las perspectivas de inflación. Yellen reconoce que la abrupta caída de los precios del petróleo sólo tendrá un efecto transitorio sobre la inflación.

Y recuerda que los efectos de la política monetaria sólo son percibidos por la economía real con un cierto decalaje temporal. Por tanto, en su opinión, los decisores de la política monetaria no pueden esperar a subir tipos hasta que sus objetivos se hayan cumplido totalmente. Considera que esperar a subirlos hasta que se logre el objetivo de inflación no sería prudente.

La propia Yellen reconoce que mantener los tipos de interés demasiado bajos durante demasiado tiempo provoca que los inversores se vean empujados a asumir riesgos inapropiados, pudiendo poner en peligro la estabilidad de los mercados financieros.

Es importante destacar que la Reserva Federal considera que una gradual normalización de los tipos de interés marcados por ella es compatible con una recuperación económica que siga creando empleo. Los tipos actuales son anormales y, aunque sea gradualmente, han de volver a niveles normalizados.

La propia Yellen reconoce que mantener los tipos demasiado bajos durante demasiado tiempo provoca inestabilidad en los mercados

Yellen asume la posibilidad de un “estancamiento secular” (Secular Stagnation) de la economía estadounidense y europea, en el que la economía crecería a menor ritmo en el futuro debido a factores demográficos y de menores ganancias de productividad proporcionadas por los avances tecnológicos. En este escenario, el punto de llegada de los tipos de interés de la Reserva Federal sería inferior a los existentes en el pasado.

En Europa el Banco Central Europeo lleva seis años de retraso respecto a la compra de activos que realizó la Reserva Federal. Los pasos tomados por la Fed son una clara guía de qué hará en el futuro nuestro BCE. En algún momento dejará de comprar bonos soberanos. Cuando esto suceda, aunque todavía queden muchos meses, los tipos de los bonos inevitablemente subirán.

La distorsión de los actuales tipos negativos de al menos una cuarta parte de los bonos soberanos de la Eurozona está ayudando a la subida de las bolsas. Para que estas subidas sean sostenibles en el tiempo, es imprescindible que la recuperación económica se asiente. De ser así, el BCE tendría que anticipar el fin de su política hiperexpansiva.

Si la economía no crece en el futuro, difícilmente lo harán los beneficios empresariales. Justificar tipos de los bonos alemanes a diez años al 0,15% ante el temor de que los bancos acaben cobrando un 0,5% o un 1% por mantener depósitos en sus balances es difícilmente compatible con máximos en las bolsas.

Aunque la primera reacción de las bolsas a la subida inicial de tipos por parte de la Reserva Federal sea negativa o incluso provoque una seria corrección, será la mejor señal de un camino a la normalización de la economía. Como mencionó la propia Yellen, mantener durante mucho tiempo los tipos en los niveles actuales provoca una minusvaloración de los riesgos y acabaría ocasionando serias disrupciones en los mercados financieros. Algo no cuadra.

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