El euro merece la pena

A pesar de que su nacimiento vino con carencias en su diseño institucional, la moneda única ha servido de mucho en estos tres lustros desde su alumbramiento

Foto: La crisis económica surgida tras la quiebra de Lehman Brothers y el estallido de la burbuja inmobiliaria han aflorado las imperfecciones del diseño inicial del euro. (EFE)
La crisis económica surgida tras la quiebra de Lehman Brothers y el estallido de la burbuja inmobiliaria han aflorado las imperfecciones del diseño inicial del euro. (EFE)

Han transcurrido ya tres lustros desde el nacimiento del euro en 1999. Pese a haber sido concebido con carencias y errores en su diseño institucional inicial, los datos corroboran que ha sido una extraordinaria oportunidad para aumentar el nivel de vida y la estabilidad económica de los países europeos menos disciplinados hasta entonces, siendo los principales beneficiados Irlanda y España.

La crisis económica surgida tras la quiebra de Lehman Brothers y el estallido de la burbuja inmobiliaria han aflorado las imperfecciones del diseño inicial del euro, pero, a su vez, han puesto también de manifiesto las ventajas de pertenecer a la moneda única europea en periodos de inestabilidad global.

La actuación del Banco Central Europeo (BCE), financiando a los bancos para que estos a su vez comprasen la deuda pública de sus respectivos países, ha evitado que países como Italia, Portugal o España tuvieran serios problemas para hacer frente a sus vencimientos de deuda y ha permitido que pudieran financiar sus recurrentes déficits públicos a tipos de interés impensables de seguir existiendo sus propias monedas previas al euro. A su vez, la pertenencia al euro ha posibilitado el rescate de países como Irlanda o Portugal, sin caer en espirales perversas como las vividas en algunos países latinoamericanos.

En el caso de España, el rescate a un elevado número de las antiguas cajas de ahorros con dinero europeo ha evitado la pérdida de los depósitos de miles de ahorradores. Cierto es que los preferentistas han sufrido pérdidas en sus inversiones, pero estas habrían sido significativamente superiores sin el dinero europeo destinado a sanear los balances de dichas entidades.

Pese al retroceso del producto interior bruto (PIB) desde 2008, la mejora del nivel de vida, medido a través de la renta per cápita (PIB/población), ha sido considerable en todos los países de la Eurozona. Incluso en el caso de Grecia. Tras el derrumbe de su actividad desde 2009, su PIB per cápita ha mejorado desde la entrada del euro un 35%, más incluso de lo que ha mejorado dicha ratio en Italia.

Los países que más se han beneficiado del euro desde su implementación han sido Irlanda, España y Portugal. Indudablemente, la situación actual en términos de PIB per cápita es peor que la existente en el momento más alto del ciclo (2007-2008). Sin embargo, conviene no olvidar lo que el euro ha aportado a la mejora del nivel de vida de los distintos países europeos desde su inicio.

La pertenencia al euro exige contrapartidas como el cumplimiento de los Programas de Estabilidad y Crecimiento. Aunque pueda parecer un inconveniente a corto plazo, la disciplina exigida por Europa es la mejor garantía de evitar aventuras de Gobiernos elegidos democráticamente pero que pueden llevar a determinados países al abismo económico. Grecia es el mejor ejemplo, que debe servir de aviso para los restantes países de la Eurozona. 

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