No estamos en 2012, no hay casi riesgo de contagio

Sea cual sea el resultado del referéndum, la incertidumbre sobre Grecia nos acompañará durante bastante tiempo. Sin embargo, no parece que vaya a poner en peligro ni la supervivencia del euro

Foto: Manifestantes a favor del Gobierno griego en Londres. (Reuters)
Manifestantes a favor del Gobierno griego en Londres. (Reuters)

A pesar de las fuertes caídas en las bolsas europeas en la sesión del lunes éstas son equivalentes a las subidas de la semana precedente tras descontarse un acuerdo con Grecia. Afortunadamente, y pese a la incertidumbre generada por la decisión griega de convocar un referéndum sobre las condiciones del acuerdo con los acreedores, la situación actual difiere significativamente de la existente en 2012 cuando se daba por hecho la salida de Grecia del euro. En aquel momento la amenaza de un Grexit generaba un elevado riesgo de contagio a otros países periféricos, entre ellos a España.

La intervención de Mario Draghi en verano de 2012 garantizando que haría todo lo necesario para salvar el euro (Whatever it takes) y las distintas medidas puestas en marcha desde entonces, incluyendo la actual compra mensual de bonos por importe de 60.000 millones de euros limitan el riesgo de contagio y la eventual apuesta de inversores internacionales contra la supervivencia del euro.

La exposición de los inversores privados internacionales a Grecia se ha reducido significativamente. Tras la quita del 78% de los bonos soberanos griegos a los inversores privados, el 80% de los bonos griegos están en manos de inversores públicos. Un impago de Grecia e incluso un Grexit ocasionará un daño limitado a los inversores privados internacionales. La incertidumbre sobre Grecia todavía durará tiempo.

En caso de triunfar el SÍ, difícilmente podría mantenerse el gobierno actual que públicamente promulga el voto negativo en la consulta

Adicionalmente, la reestructuración de la banca, cajas de ahorros en el caso español, se ha llevado a cabo recapitalizando las entidades. Aunque a paso lento se han dado pasos en la integración europea. Prueba de ello es la supervisión única por parte del BCE. El escenario europeo es de crecimiento económico, no de estancamiento. Todos estos factores limitan los efectos negativos de la situación griega para el resto de socios europeos.  

La justificación de Tsipras para la convocatoria del referéndum es la imposibilidad, tras cinco meses de negociaciones con los acreedores, de cumplir el mandato recibido en las urnas: “Acabar con la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social en Grecia”. 

De celebrarse el referéndum y salir como resultado un NO a la propuesta de acuerdo con los acreedores, la emisión de una nueva moneda en Grecia sería inevitable, con una depreciación inmediata de un elevado porcentaje. Los pensionistas en lugar de sufrir una ajuste del 2% en sus pensiones podrían ver mermada su capacidad adquisitiva en un 40% – 50%. El BCE dejaría de dar financiación a los bancos griegos provocando la insolvencia de los mismos y obligando a la asunción de elevadas pérdidas por parte de los depositantes. El daño para la población griega sería mucho más elevado que el peor de los acuerdos que se hubiera alcanzado.

De celebrarse el referéndum y salir como resultado un NO a la propuesta de acuerdo, la emisión de una nueva moneda en Grecia sería inevitable

En caso de triunfar el , difícilmente podría mantenerse el gobierno actual que públicamente promulga el voto negativo en la consulta. Además, se aprobarían las condiciones a un acuerdo cuya vigencia ha caducado. Lo razonable es que llevase a la formación de otro gobierno o incluso a unas elecciones generales, existiendo la posibilidad de retomar las negociaciones con el nuevo gobierno. 

Son muy malos tiempos para la población griega, la principal damnificada de la situación actual. Para el resto de la Eurozona  los tres años transcurridos desde el "whatever it takes" de Draghi han servido para aislar el problema griego del resto de socios del euro y limitar las consecuencias de un evento que entonces habría puesto en grave riesgo la supervivencia del euro. 

Sea cual sea el resultado del referéndum, la incertidumbre sobre Grecia nos acompañará durante bastante tiempo. Sin embargo, no parece que vaya a poner en peligro ni la supervivencia del euro, ni el crecimiento de la Eurozona, ni los beneficios de las empresas europeas.

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