Grecia: sin contagio y con ayuda humanitaria

Ni el crecimiento de Europa está en peligro, ni los beneficios empresariales se van a ver afectados, ni la supervivencia del euro está en cuestión. Por tanto, la volatilidad puede ser una buena oportunidad

Foto: Manifestación frente al Parlamento griego. (Reuters)
Manifestación frente al Parlamento griego. (Reuters)

El resultado del referéndum griego provocará una mayor contracción de la economía helena, más pobreza a los griegos e inestabilidad limitada en los mercados financieros europeos.

A pesar de que Tsipras considera que volverá a la mesa de negociaciones con apoyos renovados que le permitirán negociar mejor, los acreedores europeos difícilmente estarán dispuestos a facilitar un acuerdo rápido y en mejores condiciones que las incluidas en la propuesta que expiró el 30 de junio. Aunque la reacción inicial de los mercados financieros haya sido negativa, el contagio al resto de países será limitado en la medida en que la situación actual es muy distinta a la existente en 2012.

Para los griegos se abre un periodo de inestabilidad y sufrimiento que se sintetiza en las declaraciones del presidente del parlamento europeo Schulz: “Europa prepara un programa de asistencia humanitaria a Grecia”, como si de un país que ha sufrido un devastador terremoto o perteneciente al tercer mundo se tratara.

El análisis de lo que está por venir para los griegos es dramático.

- La situación de los bancos depende totalmente de las decisiones del BCE. Los préstamos de emergencia (ELA) no pueden ser ilimitados. Aunque lo más probable es que se mantenga la línea de financiación a la espera de acontecimientos, no es descartable que el BCE imponga un aumento de las garantías exigidas, situando a alguno de los grandes bancos griegos al borde la insolvencia. No son descartables quitas a los depósitos.

El papel del BCE y su compromiso de hacer todo lo necesario para mantener el euro ('whatever it takes') volverán a ser cruciales en los próximos días

- El control de capitales difícilmente se levantará en breve, limitando el dinero en circulación en la economía y dañando aún más la débil economía helena. El corralito permanecerá durante tiempo.

- Salvo una improbable ayuda de emergencia internacional, el Gobierno griego se quedará sin liquidez en breve y se verá obligado a pagar a los empleados públicos y a los pensionistas con “pagarés” (IOU: I owe you) ante la falta de efectivo en las arcas del Estado. De facto, significaría la introducción de otra moneda cuya depreciación sería inmediata respecto al euro, ocasionando una súbita pérdida de poder adquisitivo de funcionarios y pensionistas.

- La escasez de productos de todo tipo no tardará en producirse Las empresas que exportan a Grecia exigirán el pago por adelantado antes de enviar la mercancía, muchas ya lo hacían. De acuerdo con la Asociación Europea de Industrias Farmacéuticas, se estima que las facturas impagas por importación de medicamentos a fin de mayo ascendían a 1.100 millones de euros. Peligran hasta las importaciones de productos tan básicos como los medicamentos.

- El turismo que representa el 18% del PIB griego y da empleo a 900.000 personas inevitablemente se verá seriamente afectado en los próximos meses. Un país inestable, con peligro de escasez de productos básicos y cuyos servicios esenciales no están garantizados pierde gran parte de su atractivo turístico.

La situación de los bancos depende totalmente de las decisiones del BCE. Los préstamos de emergencia (ELA) no pueden ser ilimitados

- Dado todo lo anterior, la quiebra de empresas griegas y el aumento del paro serán una consecuencia casi inmediata, empeorando todavía más la actual situación de la economía helena.

Para el resto de socios europeos existen “muros de contención” que limitan el peligro de contagio. El papel del BCE y su compromiso de hacer todo lo necesario para mantener el euro (whatever it takes) volverán a ser cruciales. El programa de inyección de liquidez ahora en vigor implica unas compras mensuales de 60.000 millones de euros, que se podrían intensificar en el corto plazo para hacer frente a eventuales tensiones. Adicionalmente, el BCE podría adoptar otras medidas de inyección de liquidez, incluso comprando bonos corporativos.

Es lamentable que un país europeo tenga que recibir asistencia humanitaria sin que esta se deba a una catástrofe natural. Pero sea cual sea la evolución de los acontecimientos en Grecia, ni el crecimiento económico de Europa está en peligro, ni los beneficios empresariales se van a ver afectados, ni la supervivencia del euro está en cuestión. Por tanto, la previsible volatilidad que se avecina puede ser una buena oportunidad para aquellos inversores capaces de soportar las oscilaciones en las valoraciones. 

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