Equívocas señales de las materias primas

La fuerte caída de los precios de las materias primas vuelve a hacer surgir las dudas sobre el crecimiento mundial

Foto: Fundición de cobre (EFE)
Fundición de cobre (EFE)

Una vez que Grecia ha dejado de ser el foco de atención, la solidez de la recuperación económica mundial, y la evolución de los resultados empresariales y la guía de beneficios futuros marcarán la evolución de las cotizaciones de los mercados financieros. La fuerte caída de los precios de las materias primas vuelve a hacer surgir las dudas sobre el crecimiento mundial.

Uno de los efectos colaterales de la ingente inyección de liquidez por parte de los bancos centrales es la distorsión de los precios de los distintos mercados de activos: bolsa, mercado de bonos, inmobiliario y mercados de materias primas. 

El mantenimiento artificial de los tipos de interés oficiales en niveles cercanos al cero y la compra de bonos por parte de los bancos centrales, anclando los tipos de la renta fija en niveles mínimos, tiene efecto en la valoración del resto de activos. Los tipos de los bonos soberanos a largo plazo, considerados como activos sin riesgo, sirven de base para valorar otros activos. A menor tipo de interés, mayor valor de los activos. A modo de ejemplo, la valoración de un inmueble no es la misma si los tipos del bono del Estado a diez años están al 1% que si están al 5%. 

Esta distorsión de los precios provocada por la “represión financiera” hace que cuando se producen fuertes movimientos en los precios de los activos, como ahora en el caso de la caída de los precios de las materias primas, el análisis sea más complejo. La caída de las materias primas se podría interpretar como la incapacidad de los bancos centrales para generar crecimiento económico, pese a su contundente actuación. Otra interpretación sería el abandono de este mercado de parte de meros inversores financieros. Los movimientos estarían acentuados por inversores financieros que en ningún caso utilizan las materias primas en las que invierten. 

La caída del 30% de la bolsa china, aunque previamente hubiera subido un 150% en dieciocho meses, ha despertado la inquietud sobre la solidez del crecimiento chino, y por extensión del crecimiento mundial. Aunque el crecimiento del gigante asiático sigue en el 7% en la primera mitad del año, el consumo ha tomado el relevo a la inversión, siempre de acuerdo con las estadísticas oficiales chinas, no contrastadas. 

Fuente: JP Morgan Asset Management, Oficina Nacional de Estadística de China
Fuente: JP Morgan Asset Management, Oficina Nacional de Estadística de China

El desplome de la inversión china tiene un efecto inmediato en los países exportadores de materias primas, que se habían beneficiado hasta ahora del persistente boom inversor chino. Así, tanto las divisas de países emergentes exportadores como los precios de las principales materias primas se han depreciado de forma contundente, hasta alcanzar los mínimos de los últimos 13 años.

PMorgan Emerging Markets Currency Index
PMorgan Emerging Markets Currency Index

 

 

Los mercados de activos, incluidos los de materias primas, suelen exagerar los movimientos. Si realmente el crecimiento mundial fuera a ser tan débil en el futuro cercano como parece reflejar el precio de las materias primas, difícilmente la Reserva Federal subiría los tipos de interés durante este año. De acuerdo con las propias palabras de Yellen, al menos una subida este año está garantizada.

A partir de ahora, la evolución de las cotizaciones de los mercados financieros (bonos, bolsa y materias primas) centrarán su atención en los datos de crecimiento económico. Cuesta creer que en apenas un mes las expectativas hayan cambiado tanto como para modificar de forma tan radical las previsiones de crecimiento mundial y, por ende, de los beneficios empresariales.

Las bolsas llevan un largo periodo en amplios rangos de fluctuación. Lo previsible es que siga así durante un prolongado periodo de tiempo adicional. En este contexto, de forma periódica se producen caídas que alcanzan los dos dígitos de forma súbita y que tardan pocas semanas en recuperarse. La caída del 10% de las bolsas provocada por la crisis griega fue una oportunidad de compra. De producirse otra similar durante el verano, con la excusa de los precios de las materias primas, sería otra oportunidad para quien sea capaz de aguantar la volatilidad.  

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