El 'ministerio' Indra y los secretos del oro y la tierra
Esta 'mirada' semanal solo persigue una cosa: que todos y cada uno de ustedes puedan, si así lo estiman oportuno, liderar la conversación y tomar las mejores decisiones
La fachada del edificio de Indra. (EFE/Luis Millán)
Cuenta la leyenda que había un par de hermanos que tenían un tallercito majo, aseado, funcional, enze el que trabajaban codo con codo, bien, así, sin grandes alharacas. Se dedicaban a la calderería, más o menos como el herrero de Astérix y Obélix. Con alguna complejidad, pero nada del otro mundo.
Ambos soñaban con una vida mejor y decidieron hacer un pacto: entregar su alma al diablo a cambio de prosperar rápida y abundantemente. Y el demonio, que siempre atiende los deseos de aquellos que deciden condenarse, acudió raudo y presuroso.
Y empezaron a llover los pedidos, uno, dos, tres… Grandes, muy grandes, enormes. Sustancialmente más sofisticados de lo que había sido su capacidad técnica hasta entonces. Y de sectores muy, muy críticos, algunos de seguridad nacional. De esos de los que, con tan poca experiencia, hasta el mejor Escribano echaría un borrón.
Pero no, al contrario.
Se hicieron lo suficientemente ricos como para desembarcar en quien se llevaba contratos aún mayores, de más relevancia en importe y sensibilidad para el conjunto de la nación. Al poco, estaban al mando, protegidos por el mismo ángel caído que les había llevado hasta allí que les hinchó a dinero, financiación y ayudas.
Faltaba eso sí, la gloria, la manifestación pública de su estatus. Y el mismo diablo se lo dio.
Así, llegó un mandatario extranjero de un lugar llamado Ucrania y no hubo ministerio que acogiera la reunión de la industria con él, sino que fue en la sede de quien de verdad manda, para asombro de propios y extraños, de esa empresa a la que nunca hubieran llegado por sí mismos llamada Indra.
Y todo el mundo se hacía la misma pregunta: ¿cuál es el precio del alma de los dos hermanos?, ¿qué han dado, dan o darán a cambio?
Continuará…
Visita del presidente ucraniano Volodímir Zelenski a las instalaciones de Indra. (Indra)
Por lo demás, en ‘La Mañana de McCoy’ de esta semana nos hemos entretenido en alguna otra cosa que lo mismo les sirve para liderar la conversación (para estar en la lista, lean hasta el final del post).
El oro y el misterio de las compras secretas de China
En la ecuación de lo que ha pasado en el último año con la cotización del oro faltaba un elemento.
¿Adivina, adivinanza, cuál es?
Venga, vamos.
En efecto: ¡China, la salsa agridulce de todos los rollitos! (aquí no pega lo del ‘perejil de todas las salsas’).
Según Société Génerale, citado por el Financial Times, su banco central lleva compradas 250 toneladas en lo que va de año -diez veces más de lo oficialmente declarado- para un total de 5.000, el doble del dato público.
¿La razón?
Reducir su dependencia del dólar como parte de una serie de medidas entre las que están los acuerdos bilaterales de comercio o la mayor emisión de deuda en moneda local.
El fenómeno se ha acelerado desde 2023 y hay que situarlo en el plano de esa nueva Guerra Fría de la que ya hemos escrito aquí alguna vez. Una guerra que no solo es comercial o tecnológica, sino también, o sobre todo, financiera y en la que limitar riesgos es crítico.
Sea como fuere, lo sorprendente es que unos como el Bitcoin se llevan la fama de la opacidad mientras otros, caso del oro, cardan la lana de la falta de control (sólo un tercio de las transacciones de organismos gubernamentales se declaran).
Qué cosas, ¿verdad?
(Post del 18-11-2025)
Cuando la geotermia llama a la puerta, otras energías salen por la ventana
Olvídate de la nuclear: el futuro energético pasa por la geotermia.
‘Today, less than 1% of global energy comes from geothermal. But researchers atPrinceton University predict that technical innovations mean widely available geothermal power could produce nearly triple the current output of US nuclear power plants by 2050. The International Energy Agency envisions a $1trn global investment boom by 2035.’
Por si no sabías dónde poner el dinero.
Fuente de energía abundante, repartida (ver mapa), sostenible y, sobre todo, estable frente a otras renovables como la eólica o la solar. De hecho, es una suerte de almacén natural del que tirar cuando sea necesario, ahora que está tan de moda esto, adiós mega baterías.
La pregunta, en cualquier caso, es: ¿por qué ahora?
‘The optimism is a combination of market pull and technology push (…) It is a perfect match for the incessant power-guzzling of data centres (demanda). Rapid technical progress of the next-generation geothermal industry (see chart) has demonstrated a 70% year-on-year reduction in drilling times, which translates directly into much lower costs. Geothermal will be competitive with rival fuels by 2027 (oferta)’.
Too good to be true?
Puede que sí.
Puede que no.
Que sí, que no, que no, que sí.
Cuelga tú, no, no, tú.
Pero si la cosa pitara como se dice que puede pitar, el mapa mundial de generación y con él parte de la geopolítica, el comercio o la competitividad internacionales cambiarían sustancialmente.
Stay tuned.
(Post del 20-11-2025)
No se equivocan, el dólar sigue siendo el rey, palabra de JP Morgan
Viernes que te quiero viernes. Y no se me ocurre mejor manera de cerrar la semana que hablando del dólar.
¿Por qué?
Pues porque sí y, además, es gratis.
O sea que, ahí voy.
El adjunto lo saco del Global Outlook para el año que viene de J.P. Morgan que habla de previsiones que no se cumplirán. O que sí. Pero da igual: en doce meses todos calvos.
Por eso mejor poner el foco en lo que ha pasado en 2025. O, casi mejor, en lo que NO ha pasado. Y es que el billete verde se haya piñado tal y como se preveía el pasado mes de enero.
Y es que hay una realidad indiscutible…
The dollar is still king.
… y todas las demás monedas siguen referidas a él que es la referencia.
Así lo muestran los gráficos que acompañan este texto: el dinero sabe dónde tiene que estar.
¿Hasta cuándo?
Dios dirá, y la macro, y la micro, y…
Pero de momento el banco de inversión piensa que ha tocado suelo y espera un ‘bottoming-out’ en el 2026.
Por si tienes pensado viajar a Nueva York o seguir comprando bitcoin.
(Post del 21-11-2025)
No solo de burbuja IA vive el hombre: miren, si no, a Vinted
Vinted, la plataforma de venta de ropa de segunda mano, va a permitir la entrada de nuevos accionistas para dar salida aparte de los actuales y captar fondos.
Pues qué bien, ¿no? Ale, cierra el chiringo por hoy que para este viaje…
Espera, espera. El diablo está siempre en los detalles.
Por ejemplo:
Que la valoración que se ha puesto sobre la mesa es de €8.000 millones. No está mal.
Que en 2025 facturará unos €1.150 millones, con un incremento superior al 40%. Es un 7x ventas, pero puede que ese nivel de crecimiento lo justifique. Bien.
Que, y aquí llega lo bueno, está por ver lo que ganan abajo del todo este año, pero el pasado fueron 80 millones. Dada la naturaleza del negocio no parece que el volumen expanda necesariamente margen de manera significativa y el capex debe seguir siendo fuerte. Pongamos que se va a 120 kiletes de ‘net profit’, más 50%. PER 66, que, en fin, ya es otra cosa. Altito, ¿no?
Que hace solo un año, en la ronda anterior, se valoró en €5.000 millones por lo que la valoración sube más que proporcionalmente que el negocio.
Vale, vale pero ¿y?
Pues que en todas partes cuecen habas y que no solo en la IA el mundo está descontrolado.
Más sabiendo que Vinted inicia un camino incierto en productos distintos de la ropa (donde ya está Wallapop), en geografías desconocidas como USA (a Amazon le costaría bien poco replicar el modelo) y con clientes que van más allá de los adolescentes y que está por ver que interactúen de la misma forma:
Debe ser que soy un cenizo.
Debe, debe, porque lo más normal es que algún industrial se lo compre.
Pero, ¿y si no?
(Post del 19-11-2025)
Así son las cosas y así se las hemos contado. La semana que viene más y, seguro, mejor. Y si alguno no aguanta hasta el sábado y quiere ‘La Mañana’ cada día en su móvil a primera hora, que me mande su móvil por mensaje de Linkedin y le meto en la lista cuando pueda. Porque lo que no se da se pierde. Siempre.
¡Hasta dentro de siete días!
Cuenta la leyenda que había un par de hermanos que tenían un tallercito majo, aseado, funcional, enze el que trabajaban codo con codo, bien, así, sin grandes alharacas. Se dedicaban a la calderería, más o menos como el herrero de Astérix y Obélix. Con alguna complejidad, pero nada del otro mundo.