Subir impuestos para recaudar menos

Un incremento del 10% en el tipo efectivo medio sobre los contribuyentes que ingresan más de 150.000 euros hundiría la recaudación en 2.500 millones

Foto: Foto: Corbis.
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Existen, al menos, dos posibles razones para justificar una subida de impuestos a 'los ricos'. La primera, apropiarnos de su riqueza para mejorar la calidad de vida del resto de la población; la segunda, empobrecerlos y destruir su patrimonio para reducir las desigualdades aun cuando con ello no consigamos mejorar la calidad de vida del resto de la población. La primera justificación podría entroncar con lo que Rawls llamaba “el principio de diferencia”: aprovechar las desigualdades económicas en beneficio de los más desfavorecidos; la segunda justificación entroncaría con lo que Derek Parkit denominó “la objeción de la nivelación hacia abajo”: es decir, la improcedencia de defender una mayor igualdad por la vía exclusiva de empobrecer a los más favorecidos.

Subir impuestos para recaudar menos

PSOE y Podemos están en estos momentos negociando una subida de impuestos a las rentas más altas. Podemos reclama que sea a aquellos que ingresan más de 60.000 euros anuales, mientras que el PSOE lo limita a quienes obtengan más de 150.000 euros anuales. En todo caso, estamos hablando de perseguir tributariamente a un porcentaje minúsculo de todo el universo de contribuyentes: solo el 3,7% de los declarantes del IRPF ingresan más de 60.000 euros anuales, mientras que solo el 0,46% supera los 150.000. Sin embargo, tan reducido número de contribuyentes ya está soportando una muy importante losa tributaria: mientras que el tipo efectivo medio de quienes ganan menos de 60.000 euros anuales asciende al 15% de su renta, el de quienes ganan más de 60.000 euros anuales se ubica en el 30%.

Claro que, al parecer, el hecho de que el 70% de los ingresos anuales de 'los ricos' permanezca libre de la rapiña del IRPF (que no de otras figuras impositivas, como las cotizaciones sociales o el IVA) constituye entre la izquierda un poderoso argumento para que se les incremente todavía más la fiscalidad. A la postre, después de abonar el IRPF, las rentas superiores a 60.000 euros siguen gozando de unos ingresos agregados de 60.600 millones de euros (y las rentas de más de 150.000 euros, unos ingresos agregados de 22.500 millones de euros). ¡Cómo dejar escapar tantísimo dinero!

La cuestión que, empero, debería plantearse todo aquel que apueste por gravar más a los ricos con el propósito de redistribuir más entre los pobres es si realmente una mayor fiscalidad a las rentas altas conseguirá una afluencia significativa de ingresos para el Estado. En caso contrario, si la mayor fiscalidad no se tradujera en mayor recaudación, subir los impuestos a las rentas altas tendría un propósito meramente revanchista, envidioso y de indiferencia hacia la situación de los más desfavorecidos: se caería de lleno en la objetable nivelación hacia abajo.

Así las cosas, ¿cuáles cabe esperar que sean los efectos esperados de un incremento de la tributación sobre las rentas más altas? Empecemos constatando dos hechos. Primero, las personas reaccionan a los impuestos: una mayor fiscalidad sobre las rentas salariales supone, por ejemplo, un mayor desincentivo a trabajar o a reconvertir esos ingresos salariales en ingresos profesionales o empresariales. En economía, a la sensibilidad de los ingresos antes de impuestos ante los cambios en los tipos impositivos se le conoce como elasticidad de la base imponible. Segundo, la elasticidad de la base imponible entre las rentas altas es globalmente más elevada que entre las rentas bajas, debido a que las primeras disponen de mayor flexibilidad para cambiar su domicilio, modificar sus jornadas laborales o alterar el modo en el que perciben sus ingresos.

Con tales antecedentes, podemos tratar de descender a la realidad española. ¿En qué medida reaccionan las rentas altas a las subidas de impuestos? De acuerdo con José Félix Sanz, la elasticidad de la base imponible para aquellas rentas que superan los 100.000 euros anuales alcanza la cifra de 3,6, esto es, que un incremento del tipo impositivo de un 1% reduce la base imponible un 3,6%, de modo que la recaudación no se incrementaría, sino que disminuiría, como consecuencia de una subida impositiva a los más ricos. En concreto, un incremento del 10% en el tipo efectivo medio sobre los contribuyentes que ingresan más de 150.000 euros hundiría la recaudación en 2.500 millones de euros.

Podemos y PSOE solo buscan señalizar ante sus votantes que ellos no gobiernan para 'los ricos' sino para 'la gente', no para el 1% sino para el 99%

Los resultados de Félix Sanz son interesantes, pero se hallan probablemente sesgados por el hecho de incluir dentro de la base imponible las ganancias del capital, las cuales suelen sobrerreaccionar a corto plazo ante una subida impositiva. Sin embargo, Carlos Díaz-Caro y Jorge Onrubia sí han estimado que la elasticidad de la base imponible a partir de 51.000 euros anuales, sin tener en cuenta las ganancias de capital, asciende a 1,44: es decir, un incremento del 1% en el tipo impositivo reduce la base imponible en un 1,44%, mermando de ese modo la recaudación total. En concreto, un aumento del tipo efectivo medio del 10% para las rentas superiores a 150.000 euros mermaría la recaudación en casi 500 millones de euros. De hecho, aun cuando tomáramos la estimación de la elasticidad de la base imponible de Emmanuel Saez para las rentas altas estadounidenses —la cual adopta un valor de 0,57—, la recaudación extra que podría lograrse aumentando en un 10% el tipo efectivo medio sobre los contribuyentes que ingresan más de 150.000 euros apenas ascendería a 315 millones de euros.

En otras palabras, el ensañamiento tributario de Podemos y PSOE contra las rentas altas no se justifica como método para acrecentar los ingresos del Estado: solo buscan señalizar ante sus votantes que ellos no gobiernan para 'los ricos' sino para 'la gente', no para el 1% sino para el 99%. Poco les importa, claro, que este tipo de medidas terminen perjudicando tanto al 1% como al 99%: penalizar fiscalmente al personal cualificado es la mejor receta para que el personal cualificado desaparezca de nuestra economía.

Laissez faire

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