La natalidad no salvará la Seguridad Social

Necesitaríamos más que quintuplicar la natalidad actual y triplicar la natalidad alcanzada durante el 'baby boom' para salvar el sistema público de pensiones

Foto: La natalidad no salvará la Seguridad Social. (Pixabay)
La natalidad no salvará la Seguridad Social. (Pixabay)

El sistema público de pensiones de España experimentará a medio plazo un gigantesco agujero financiero que inevitablemente se afrontará mediante un notable recorte de las prestaciones que recibirán los jubilados (en realidad, que recibiremos, dado que yo formaré parte de esa generación que sufrirá tales recortes). La razón última de ese tijeretazo no es otra que la demografía: a lo largo de las próximas tres décadas, el número de personas en edad de trabajar se reducirá significativamente y, en cambio, la cifra de pensionistas aumentará sin cesar.

Siendo el problema de fondo uno esencialmente demográfico, algunos analistas han sugerido que la solución que nos permitiría evitar por arte de magia los recortes pasaría por aumentar la natalidad: si conseguimos que nazcan muchas más personas en España, incrementaremos la cantidad de residentes en edad de trabajar y, por tanto, podremos mantener un monto agrandado de pensionistas. Frente a una pirámide poblacional en la que la base se estrecha y el vértice se ensancha, revirtamos el estrechamiento de la base. Este remedio tiene, sin embargo, dos problemas no menores.

Primero, aunque el desequilibrio de la Seguridad Social ya es un quebradero presente que nos acompañará durante las próximas décadas, el grueso de ese quebradero se concentrará entre los años 2045 y 2055. Si, idealmente, quisiéramos que cada vez más trabajadores se introdujeran en el mercado laboral una vez concluidos sus estudios superiores, eso supondría que la edad más temprana en la que sería deseable que los españoles comenzaran a trabajar se ubicaría en torno a los 25 años: por consiguiente, a menos que multipliquemos la natalidad desde ya mismo y hasta el año 2030, esas nuevas ingentes hornadas de trabajadores no van a llegar cuando se los necesita.

Segundo, la trayectoria que ha seguido durante los últimos años la natalidad en nuestro país no parece invitar precisamente al optimismo: durante el primer semestre de 2019, apenas se produjeron 170.074 nacimientos, la cifra más baja desde 1941 (en realidad, desde que tenemos registros). Y la expectativa es que esta cifra continúe disminuyendo. No parece, pues, demasiado responsable fiar el futuro de las pensiones a una variable que necesitamos urgentemente que crezca de manera acelerada cuando lo que está haciendo desde hace lustros es pinchar a gran velocidad. No obstante, acaso cupiera contraargumentar que, si el próximo Gobierno optara por aprobar un ambiciosísimo programa de ayudas públicas para el fomento de la natalidad, devendría posible revertir estas tendencias y salvar las pensiones de los recortes futuros.

Para el año 2050, el INE espera 1,9 personas en edad de trabajar por cada persona jubilada

Obviemos por un momento las dificultades que acabamos de mencionar (el retraso en la edad de inserción laboral y la declinante evolución de la natalidad) y planteémonos qué cifra de nacimientos necesitaríamos lograr durante los próximos años para volver sostenible la Seguridad Social. Solo así podremos responder a la cuestión de si conviene depositar nuestras esperanzas en el repunte de la natalidad o si, por el contrario, se trata de un mero brindis al sol.

Actualmente, hay en España 31,4 millones de personas entre 16 y 66 años frente a 8,1 millones de personas con más de 67 años. Es decir, hay casi 3,9 personas en edad de trabajar por cada persona en edad de percibir una pensión de jubilación (usamos las edades que contempla la reforma de 2011). Para el año 2050, el INE espera que haya 28,2 millones de personas entre 16 y 66 años frente a 14,5 millones de personas con más de 67, esto es, espera que haya 1,9 personas en edad de trabajar por cada persona en edad de estar jubilada.

La natalidad no salvará la Seguridad Social

Así las cosas, ¿cuántas personas necesitaríamos que nacieran adicionalmente entre 2020 y 2034 para mantenernos en la proporción actual (3,9 personas en edad de trabajar por persona en edad de jubilación)? Harían falta 28 millones de nuevos nacimientos durante ese periodo de 15 años: solo así alcanzaríamos en 2050 una población en edad de trabajar de 56,2 millones (3,9 veces más que los 14,5 millones en edad de jubilación). Nótese, pues, que requerimos duplicar, merced a los nacimientos que vayan a producirse entre 2020 y 2034, la población en edad de trabajar que ahora mismo se espera que haya en 2050 (de 28,2 millones a 56,2). ¿Cuán viable es esto?

¿Cuántas personas necesitaríamos que nacieran entre 2020 y 2034 para mantener la proporción actual? Harían falta 28 millones de nacimientos

Pues muy poco. La previsión de 28,2 millones de personas en edad de trabajar para 2050 ya presupone que, entre 2020 y 2034, van a tener que nacer 5,7 millones de niños. Por consiguiente, para alcanzar los 56,2 millones de personas en edad de trabajar, requeriríamos 33,7 millones de nacimientos en 15 años, una media de 2,2 millones de niños al año. En la actualidad, están naciendo menos de 0,4 millones al año y, en el mejor momento del 'baby boom' español (entre 1960 y 1975), la media anual se ubicó en torno a los 0,7 millones: por tanto, necesitaríamos más que quintuplicar la natalidad actual y triplicar la natalidad alcanzada durante el 'baby boom'.

No es en absoluto realista depositar una gran confianza en la natalidad como tabla de salvación para el deficitario sistema público de pensiones. Ni sin políticas de promoción de la natalidad ni tampoco con ellas. Los recortes llegarán sí o sí y más vale que nos vayamos preparando.

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