No solo Andorra
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Juan Ramón Rallo

Laissez faire

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No solo Andorra

Cada vez será más sencillo teletrabajar residiendo en países con impuestos bajos. ¿Acaso creen que la solución pasa por levantar un nuevo Muro de Berlín alrededor de España?

placeholder Foto: El 'youtuber' El Rubius. (EFE)
El 'youtuber' El Rubius. (EFE)

Aunque los medios de comunicación patrios hayan optado por demonizar al Principado de Andorra por haberse convertido en el refugio fiscal de muchos 'youtubers', lo cierto es que el sistema impositivo de esta ciudad-Estado no es tan excepcional como muchos podrían creer. En Europa, existen diversos regímenes tributarios con tipos marginales máximos sobre la renta cercanos al 10% de Andorra y, desde luego, muy alejados del 47% existente en España. Regímenes tributarios tanto de carácter general para sus ciudadanos como de carácter extraordinario para los expatriados.

Dentro de la primera categoría —los regímenes fiscales que establecen un impuesto sobre la renta para todos los residentes—, encontramos a Bulgaria, Rumanía o Bosnia y Herzegovina, en los tres casos, con un tipo único del 10% sobre la renta; Kosovo fija un tipo marginal máximo del 10% para ingresos superiores a 64.800 euros anuales; Hungría mantiene un tipo único del 15%; Lituania establece igualmente un tipo único del 15% en los ingresos procedentes de actividades profesionales; Estonia y Georgia cuentan con un tipo único del 20%; la República Checa mantiene un tipo marginal máximo del 23% para ingresos superiores a aproximadamente 70.000 euros anuales; Eslovaquia disfruta de un tipo marginal máximo del 25% aplicable a ingresos superiores a 38.000 euros anuales; Letonia fija un tipo del 31% para ingresos superiores a 62.800 euros anuales, y Chipre y Malta cuentan con un tipo marginal máximo del 35% a partir de 60.000 euros anuales.

Pero es que, además, también existen regímenes fiscales especiales para los expatriados. Por ejemplo, Malta establece un tipo único del 15% para profesiones altamente cualificadas (que, en realidad, puede llegar a ser inferior al 15%, dado que toda renta a partir de cinco millones de euros está exenta de tributar). Asimismo, Chipre ofrece una exención del 50% de la base imponible durante 10 años para todos aquellos profesionales con ingresos superiores a 100.000 euros anuales (dejando, por tanto, el tipo marginal máximo en el 17,5%).

Portugal también establece un tipo único del 20% para los residentes no habituales que obtengan sus ingresos de un amplio listado de profesiones. E igualmente, Italia proporciona una exención durante un lustro del 70% de la base imponible (que llega al 90% en algunas regiones del sur del país) para aquellos trabajadores o autónomos de la UE que fijen allí su residencia fiscal: de modo que durante esos cinco años el tipo marginal máximo apenas alcanza el 13% (además, Italia ofrece la posibilidad de extender la duración de la exención, pero en este caso del 50% de la base imponible, durante otros cinco años si el expatriado tiene un menor a su cargo o adquiere un inmueble en el país). Y, por último, en Grecia se halla habilitado el régimen para “individuos de elevado patrimonio” en virtud del cual las personas que inviertan 500.000 euros en el país (incluyendo bienes inmuebles) pueden acogerse a tributar, durante 15 años, una suma fija de 100.000 euros por ejercicio fiscal con independencia de cuál sea su base imponible (así pues, un 'youtuber' que ingresa dos millones de euros apenas se enfrentaría a un tipo efectivo medio del 5% durante esos 15 años).

Foto: El youtuber Rubius firma autógrafos durante el festival de cine fantástico de Sitges. (EFE: Quique García)

En definitiva, lejos de demonizar a El Rubius y otros 'youtubers' para generar internamente obediencia fiscal (que, en el fondo, de eso trata toda esta campaña: de asociar, dentro del imaginario colectivo, el muy legítimo deseo de pagar menos impuestos con la deslealtad hacia tus conciudadanos), deberíamos darnos cuenta de que vivimos en un mundo cada vez más globalizado y digitalizado, y en el que existen jurisdicciones fiscales muchísimo más atractivas que la nuestra, especialmente para los profesionales altamente remunerados. Cada vez, por tanto, será más sencillo trabajar en remoto residiendo en otros países con impuestos bajos, y cada vez, en suma, nos iremos desangrando más de talento y de bases imponibles.

No, el problema no es que Andorra sea un 'paraíso fiscal' que podamos eliminar del mapa presionando matonilmente al Principado: no, el problema es que España —y otros muchos países europeos— es un 'infierno fiscal' que no quiere darse cuenta de que su capacidad para abrasar a sus ciudadanos se está viendo crecientemente constreñida por la muy variopinta competencia fiscal que ejercen decenas de países a lo largo y ancho del planeta. ¿Acaso creen que la solución pasa por levantar un nuevo Muro de Berlín alrededor de la Península?

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