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¿Por qué Lagarde dice que las criptomonedas no valen nada?
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Juan Ramón Rallo

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¿Por qué Lagarde dice que las criptomonedas no valen nada?

¿Por qué la presidenta del BCE dice lo que dice? Para justificar sus autodeclarados objetivos: regular las criptomonedas

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (Reuters/Pool/Michael Probst)
La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (Reuters/Pool/Michael Probst)
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De acuerdo con la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, las criptomonedas no valen nada y quienes inviertan en ellas lo perderán todo, de ahí que sea necesario regularlas. Se muestra Lagarde extremadamente categórica al respecto: “todas” las criptomonedas son inútiles y, por tanto, ninguna vale “nada”. Pero 'todo' o 'nada' son términos demasiado rotundos que deberían usarse con cuidado, pues su abuso puede dar lugar a generalizaciones improcedentes.

En primer lugar, ¿por qué afirma Lagarde que todas las criptomonedas son inútiles? Porque no tienen detrás a nadie que las respalde: son algo así como humo. Sin embargo, esto no es desde luego así para cualquier tipo de criptomoneda. Por ejemplo, en su momento ya hablamos de tether: una 'stablecoin' que está respalda por activos financieros como deuda pública y privada estadounidense. Cuando Lagarde dice que todas las criptomonedas carecen de respaldo, ¿también se está refiriendo a las 'stablecoins'? Si lo hiciera, estaría mostrando que desconoce lo más elemental del funcionamiento de las 'stablecoins' colateralizadas. Y si no se está refiriendo a las 'stablecoins' colateralizadas, entonces debería evitar ser tan imprecisa en sus afirmaciones: del mismo modo que sería injusto decir que todos los activos financieros están sobrevalorados (aunque algunos de ellos puedan estarlo), también es absurdo decir que todas las criptomonedas carecen de respaldo. No todas las cripto son iguales y no conviene meterlas todas en el mismo saco.

Foto: Foto: Reuters/Soe Zeya Tun.

No obstante, es muy probable que cuando Lagarde esté diciendo 'criptomonedas' para referirse al bitcoin: bitcoin, en efecto, carece de respaldo porque no está concebida como un activo financiero sino como un activo real. Y los activos reales carecen de otro respaldo que no sea la utilidad que proporcionan al usuario. ¿Cuál es el respaldo de una vivienda? Los servicios de habitación que suministra. ¿Cuál es el respaldo de un barril de petróleo? El servicio de energía que puede llegar a extraerse de él. ¿Cuál es el respaldo de un lingote de oro? Aparentemente, el servicio de orfebrería que ofrece. Pero, si lo pensamos mejor con respecto a este último caso, es dudoso que todo el oro que se demanda en el mundo, incluyendo el que atesoran los bancos centrales, se demande para recibir servicios de joyería en el futuro: en verdad, se demanda por los servicios de liquidez que aún hoy ofrece (el oro seguiría siendo aceptado como medio de intercambio a gran escala incluso entre Estados, si no que le pregunten a Putin). Por tanto, el respaldo del oro es el servicio de liquidez que proporciona.

¿Y el respaldo del bitcoin? Pues pretendidamente también los servicios de liquidez que proporciona a sus tenedores. Por supuesto, cabrá argumentar que bitcoin no es buena reserva de liquidez y que, por tanto, su futuro monetario es sombrío, pero esos son los argumentos que Lagarde debería aportar si quiere fundamentar su afirmación de que bitcoin carece de respaldo. Limitarse a decir que bitcoin no tiene respaldo porque no proporciona servicios de liquidez es presuponer, sin argumentar, el punto que pretende demostrar: a saber, que bitcoin no es ni será un buen activo monetario.

Foto: Foto: Reuters/Benoit Tessier. Opinión

En segundo lugar, aunque algunos puedan argüir que las criptomonedas están hoy muy infladas de precio (y tal vez sea así para la inmensa mayoría de casos), ¿equivale ello a afirmar que no valen nada? Volvamos al caso del bitcoin (sobre el resto de criptos no me voy a pronunciar porque no las he analizado, pero aceptemos provisionalmente la hipótesis de que no valen en el fondo nada): bitcoin ya es moneda de curso legal en dos jurisdicciones, El Salvador y República Centroafricana. Desde luego, no son dos países demasiado ricos ni de los que vayamos a importar enormes volúmenes de mercancías, pero aun así son países en los que podríamos emplear bitcoins para adquirir bienes y servicios: por consiguiente, incluso presuponiendo que bitcoin, por carecer de respaldo, se hundiera hasta el punto de que solo preserve la utilidad de ser empleada en estas jurisdicciones, bitcoin retendría algo de valor. Concluir que no vale nada es una exageración dirigida a ahondar en la imagen negativa que 'lo cripto' ha adquirido recientemente en el imaginario colectivo a cuenta del 'criptocrash' (aun cuando el pinchazo bursátil haya sido de una magnitud similar y nadie esté echando ahora pestes contra la bolsa).

¿Y por qué Lagarde dice lo que dice? Para justificar sus autodeclarados objetivos: regular las criptomonedas. Sorprende que si la presidenta del BCE juzga que estos activos son puro humo, quiera regularlos en lugar de prohibirlos: ¿no están los esquemas Ponzi prohibidos dentro de nuestro ordenamiento jurídico? ¿O es que acaso Lagarde nos dice que toda cripto es un esquema Ponzi, pero en realidad sabe que no lo son o, más bien, que no lo son necesariamente? Porque si este último es el caso, Lagarde nos estaría tratando de manipular: tal vez sea que bitcoin preocupa más al monopolio monetario de los bancos centrales (no porque lo vaya a reemplazar, pero sí porque puede limitar sus abusos) de lo que los banqueros centrales reconocen en público. Y esa, limitar la capacidad de abuso de la banca central, sería una utilidad personal y social bastante notable.

De acuerdo con la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, las criptomonedas no valen nada y quienes inviertan en ellas lo perderán todo, de ahí que sea necesario regularlas. Se muestra Lagarde extremadamente categórica al respecto: “todas” las criptomonedas son inútiles y, por tanto, ninguna vale “nada”. Pero 'todo' o 'nada' son términos demasiado rotundos que deberían usarse con cuidado, pues su abuso puede dar lugar a generalizaciones improcedentes.

Banco Central Europeo (BCE)
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