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Rodolfo Hernández, ¿populista?
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Juan Ramón Rallo

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Rodolfo Hernández, ¿populista?

Más allá de sus formas en ocasiones deslenguadas, no hay muchos motivos para que se le califique generalizadamente de populista al tiempo que se exime a Petro de esa etiqueta

Foto: Foto: EFE/Mario Caicedo.
Foto: EFE/Mario Caicedo.
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Este domingo se celebraron elecciones presidenciales en Colombia y, como estaba previsto, el candidato de izquierdas Gustavo Petro resultó el más votado: en concreto, llegó a superar el 40% del voto, lo que, sin embargo, no fue suficiente para proclamarle vencedor en primera vuelta. Y he ahí donde reside la sorpresa: todas las encuestas apuntaban a que quien le disputaría la presidencia en segunda vuelta sería el candidato que había recibido el espaldarazo del uribismo, Federico Gutiérrez (Fico). Pero no ha sido así: el segundo político más votado este domingo fue Rodolfo Hernández, un empresario cuasi octogenario que no tiene ningún tipo de vinculación con las fuerzas políticas tradicionales del país.

El discurso de Hernández ha sido esencialmente un discurso 'antiestablishment' y anticorrupción, lo que le ha servido para capitalizar el voto protesta. Pero que Hernández se haya 'colado' por sorpresa en la segunda vuelta no equivale a que la presidencia esté al alcance de Petro. Más bien al contrario, puede que sea el peor rival electoral para Petro. A la postre, Hernández atrae un voto más o menos transversal (el voto antipolítico) y en segunda vuelta concentrará todo el voto antipetrista, aunque algunos lo hagan comprensiblemente dubitativos. De hecho, si tomamos los resultados de la primera vuelta, Rodolfo Hernández y Federico Gutiérrez superaron juntos el 52% de los votos (más de 10 puntos por encima de Petro): un resultado que podría repetirse en segunda vuelta convirtiendo a Hernández en el nuevo presidente de Colombia.

Foto: Petro y Márquez lideran las encuestas en Colombia. (EFE/Mauricio Dueñas)

Siendo así, ¿cuáles son las propuestas de este 'outsider' presidenciable? Aunque se ha convertido en un lugar común el descalificar a Hernández como 'populista', semejante adjetivo cabrá asignárselo como mucho por sus formas políticas: es decir, por su discurso de que él representa los intereses del pueblo en contra de las élites. Pero ese mismo discurso también lo suele articular Petro, de modo que si uno es populista por eso, entonces el otro también lo es.

De hecho, si descendemos al programa, veremos que los planteamientos son igualmente cercanos a los de Petro: una mezcla de socialdemocracia y mercantilismo, pero acaso con la diferencia de que son menos radicales y, por tanto, menos irrealizables. Si Hernández es populista por su programa, entonces también Petro debería ser tildado de ello. Pero ¿qué propone exactamente Rodolfo Hernández?

En primer lugar, y en materia educativa, Hernández aboga por la gratuidad de los estudios universitarios por la vía de ampliar plazas en los centros públicos y convertirlos en la vía absolutamente predominante de graduación; a su vez, también aboga por cancelar progresivamente la deuda estudiantil. Es decir, que hará pagar la educación superior a todos los contribuyentes colombianos.

Foto: El candidato populista Rodolfo Hernández. (Reuters)

En segundo lugar, y en materia sanitaria, Hernández quiere establecer controles de precios a los productos y servicios sanitarios para contener los altos beneficios de las empresas del sector. Es decir, que en lugar de introducir competencia que constriña tales ganancias, prefiere optar por intervenir en el mercado.

En tercer lugar, y en materia de vivienda, Hernández sí acierta defendiendo que la mejor manera de abaratar los inmuebles es facilitando el incremento de la oferta, de ahí que abogue por volver más suelo edificable y por acelerar los procesos de construcción.

En cuarto lugar, y en materia medioambiental, Hernández no solo aboga por abandonar progresivamente los combustibles fósiles (a un ritmo, eso sí, más pausado que Petro, quien pretende paralizar 'ipso facto' cualquier nueva inversión en este sector) sino también por cumplir todos los compromisos alcanzados en la COP26.

Foto: El candidato presidencial Gustavo Petro. (EFE) Opinión

En quinto lugar, y respecto al sector agrario, Hernández promueve subsidios y aranceles que mantengan el agro colombiano en una situación de falta de competitividad frente al resto del planeta (al igual que Petro). En lugar de sumergirlo de lleno en la globalización para que tenga incentivos para mejorar su productividad interna, prefiere protegerlo de la competencia extranjera y subvencionarlo: pagan el consumidor y el contribuyente colombianos.

En sexto lugar, y respecto a la igualdad de género, Hernández defiende reservar al menos la mitad de las plazas de empleo público a las mujeres. Como si el sexo de una persona, sea este hombre o mujer, tuviese algo que ver con el mérito o la capacidad de esa persona para ocupar una plaza pública.

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En séptimo lugar, y en materia tributaria, Hernández propone reducir el IVA desde el 19% al 10%, algo que suena estupendamente si no fuera porque, en realidad, quiere efectuar esa rebaja al tiempo que elimina la deducibilidad del IVA soportado: es decir, que en verdad se trata de convertir este impuesto indirecto en un impuesto en cascada, lo cual incentivará ineficientes integraciones verticales y terminará aumentando la fiscalidad efectiva sobre los ciudadanos.

Y por último, en política exterior y de seguridad, Hernández aboga por restablecer relaciones consulares con Venezuela y por cumplir escrupulosamente con los acuerdos alcanzados con las FARC.

Personalmente, hay muchísimos puntos del programa de Hernández que me desagradan como liberal. Pero, más allá de sus formas en ocasiones deslenguadas, no hay muchos motivos para que se le califique generalizadamente de populista al tiempo que se exime a Petro de esa etiqueta.

Este domingo se celebraron elecciones presidenciales en Colombia y, como estaba previsto, el candidato de izquierdas Gustavo Petro resultó el más votado: en concreto, llegó a superar el 40% del voto, lo que, sin embargo, no fue suficiente para proclamarle vencedor en primera vuelta. Y he ahí donde reside la sorpresa: todas las encuestas apuntaban a que quien le disputaría la presidencia en segunda vuelta sería el candidato que había recibido el espaldarazo del uribismo, Federico Gutiérrez (Fico). Pero no ha sido así: el segundo político más votado este domingo fue Rodolfo Hernández, un empresario cuasi octogenario que no tiene ningún tipo de vinculación con las fuerzas políticas tradicionales del país.

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