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¿Por qué el precio del bitcoin ha colapsado?
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Juan Ramón Rallo

Laissez faire

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¿Por qué el precio del bitcoin ha colapsado?

Nos dirigimos a una profunda purga, tanto en cantidad como en precio y variedad, del mundo cripto: menos activos, menos intermediarios, menos capital y menos inversores

Foto: El entorno inflacionista y las subidas de tipos golpean al mundo cripto. (Reuters/Dado Ruvic)
El entorno inflacionista y las subidas de tipos golpean al mundo cripto. (Reuters/Dado Ruvic)
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El bitcoin está atravesando una de las peores rachas de su historia: desde sus máximos del año pasado, ha perdido casi el 80% de su valor y en las últimas dos semanas las depreciaciones superan el 40%. ¿A qué se debe este colapso? Esencialmente, a tres razones.

Primero, el entorno inflacionista actual no le ha sentado bien al bitcoin. Aunque este activo pretende ser un refugio contra la inflación, no necesariamente lo va a ser en todo momento y bajo cualquier coyuntura. En este sentido, la muy alta inflación actual ha espoleado una subida de tipos de interés por parte de los bancos centrales que ha incrementado la rentabilidad de los bonos, y si los bonos se convierten en un mejor refugio contra la inflación de lo que eran, entonces parte del capital invertido en bitcoins puede migrar al mercado de bonos. Dicho de otra manera, quien invertía en bitcoins cuando el bono alemán a 10 años estaba en el -0,5%, puede dejar de invertir en bitcoins ahora que paga el 1,5%. Todo esto, por cierto, era algo relativamente previsible que fuera a ocurrir.

Foto: Foto: Reuters/Jose Cabezas.

Segundo, durante los últimos dos meses también hemos presenciado la 'quiebra' y desaparición de varios criptoactivos, el más sonado de los cuales fue la pareja terraUSD y luna (cuyo fiasco ya analizamos en su momento). No solo eso, algunos 'exchanges' de compraventa, custodia y préstamos de criptoactivos (como Celsius) también se han enfrentado a corralitos que han asustado a una parte de los inversores. En otras palabras, si hace un año 'lo cripto' estaba de moda, ahora 'lo cripto' se está convirtiendo en una categoría tóxica de la que muchos quieren huir. En la medida en que el bitcoin se mete en el mismo saco que el resto de criptoactivos (aunque existan diferencias cualitativas entre el bitcoin y el resto de criptoactivos), el bitcoin también se está viendo arrastrado por la desinversión en esta rúbrica.

Y tercero, durante la euforia de los últimos años, muchos inversores adquirieron criptoactivos (entre ellos, bitcoins) de manera apalancada: pidieron un crédito sobrecolateralizado por sus inversiones en criptoactivos y eso calentó el mercado. Ahora que los precios están cayendo a plomo, esos compradores apalancados se están enfrentando a 'margin calls' que no están siendo capaces (o no tienen intención) de atender aportando más colateral o amortizando deuda. Y si los 'margin calls' se traducen en ejecuciones del colateral de criptoactivos (incluido el bitcoin), las caídas de precios serán todavía más intensas, alimentando nuevos 'margin calls' a niveles de precios más bajos.

Foto: Foto: Reuters/Agustín Marcarian.

Tomemos como ejemplo de esto último a uno de los inversores más afamados en bitcoins: Michael Saylor. Saylor tiene una posición apalancada en 19.000 unidades de bitcoin a un precio de adquisición de 11.600 dólares por bitcoin (unos 220 millones de dólares) con la entidad Silvergate Bank. Si el bitcoin cae por debajo de 11.600 dólares y Saylor no cubre su posición (y puede estar incentivado a no hacerlo), Silvergate liquidará las 19.000 unidades de bitcoin y ello hundiría el precio diario del bitcoin. La propia perspectiva de que ese escenario se dé con Saylor (o con otros inversores apalancados) es lo que está animando a los especuladores bajistas a que se pongan cortos en bitcoins y otros criptoactivos: saben que, si alcanzan determinados niveles críticos de precios, sus 'apuestas' se convertirán en profecías autocumplidas y se hincharán a ganar dinero.

Estos tres factores están llevando a que por ahora las ventas de bitcoins sean muy superiores a las compras (toda la oferta, voluntaria y forzosa, que inunda el mercado no está siendo reabsorbida por la demanda) y a que, por ende, su precio no se estabilice sino que siga cayendo. Por desgracia, para la comunidad bitcoin, es dudoso que esas tres tendencias vayan a revertirse en el corto-medio plazo: las subidas de tipos van a seguir, los fiascos en el ecosistema cripto van a seguir reproduciéndose y, por tanto, los 'margin calls' van a continuar ejecutándose.

Probablemente, nos dirigimos a una profunda purga, tanto en cantidad como en precio y variedad, del mundo cripto: menos activos, menos intermediarios, menos capital y menos inversores. Una purga que pocos negarán que resultaba necesaria desde hace tiempo para poder desarrollarse sobre un terreno más firme, pero que amenaza con añadir un estigma sobre esta categoría de activos (como lo hubo con las 'puntocom' desde 2001 o con la vivienda desde 2007) que lastre su crecimiento durante bastante tiempo. En suma, después de un exuberante verano para el bitcoin, ha llegado un frío invierno y veremos si termina regresando la primavera… y qué tipo de primavera.

El bitcoin está atravesando una de las peores rachas de su historia: desde sus máximos del año pasado, ha perdido casi el 80% de su valor y en las últimas dos semanas las depreciaciones superan el 40%. ¿A qué se debe este colapso? Esencialmente, a tres razones.

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