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Por qué Macron nacionalizará EDF
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Juan Ramón Rallo

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Por qué Macron nacionalizará EDF

Lo que va a hacer Macron, en pocas palabras, es rescatar a EDF para seguir socializando sus pérdidas entre todos los contribuyentes

Foto: El presidente de Francia, Emmanuel Macron. (EFE/EPA/Christophe Petit Tesson)
El presidente de Francia, Emmanuel Macron. (EFE/EPA/Christophe Petit Tesson)
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Macron, el ultraliberal, nacionalizará la mayor eléctrica de Francia, EDF. Incluso los últimos bastiones del liberalismo dentro de Europa se están rindiendo ante el programa económico de Podemos, aquel que proponía “desprivatizar” las eléctricas para evitar que los obscenos beneficios extraordinarios obtenidos a costa de la población afluyeran a unos pocos accionistas privados. ¿Es esto lo que está ocurriendo ahora mismo en Francia? No exactamente.

Primero, Macron ni es ultraliberal ni siquiera liberal. Como ya dijimos algunos cuando fue elegido en las primeras presidenciales, Macron es un socialdemócrata de manual que ha perpetuado el gigantesco e hiperregulador Estado francés. Nada sustancial ha cambiado con respecto a todos los anteriores presidentes de la Quinta República, fueran estos socialistas o gaullistas. Por consiguiente, la nacionalización de EDF no debería suponer una sorpresa mayor a manos de Macron que si hubiese sido a manos de Hollande, Sarkozy, Chirac o Mitterrand.

Foto: El presidente de Francia, Emmanuel Macron. (EFE/Mohammed Badra)

Segundo, la nacionalización no deja de ser, en realidad, la recompra de un pequeño paquete accionarial que no estaba en manos del Estado francés. EDF era y es una empresa pública: el 84% del capital social ya estaba en manos del Estado (de modo que controlaba a todos los efectos la organización interna de la empresa) y lo único que cambiará a partir de ahora es que el 16% restante que se hallaba en manos privadas regresará a manos públicas. A efectos prácticos, esas acciones no eran más que una especie de deuda empresarial con un cupón variable: no otorgaban derecho político alguno ni siquiera a quien las controlara en su totalidad. Una forma de simular una cierta exposición de la compañía al mercado y de levantar capital cuando fueron enajenadas.

Tercero, ¿pero por qué se ha lanzado Macron a nacionalizar en estos momentos ese reducido paquete accionarial de EDF? ¿Para recuperar en provecho del Estado francés las ganancias extraordinarias que ahora mismo está experimentando EDF al calor de los altos precios de la electricidad? No, todo lo contrario. EDF va a sufrir este año pérdidas extraordinarias derivadas de un doble factor: por un lado, su obligación de vender electricidad a un precio máximo de 42 euros por MWh, junto a su incapacidad de atender toda la demanda únicamente a través de su parque nuclear, ha llevado a que la compañía compre electricidad en los mercados mayoristas, pagando precios que pueden superar los 300 euros por MWh, para revenderla con pérdidas a 42 euros; por otro lado, los costes de mantenimiento de sus centrales nucleares se han disparado durante el año en curso de un modo no anticipado. Se especula que las pérdidas podrían terminar superando los 20.000 millones de euros, algo devastador para una empresa cuyos fondos propios apenas superan los 50.000 millones de euros y cuyos pasivos son seis veces superiores a esos fondos propios. Teniendo en cuenta que EDF es la compañía que ha de desplegar durante los próximos años los planes de Macron de construir nuevas centrales nucleares, no parece que un balance descapitalizado sea la mejor base sobre la que desarrollar ese agresivo programa de inversiones.

Foto: Foto: EC.

Lo que va a hacer Macron, en pocas palabras, es rescatar a EDF para seguir socializando sus pérdidas entre todos los contribuyentes y para poder canalizar desde ella la inversión pública en nuevas nucleares. Más concretamente, Macron va a rescatar a sus accionistas privados de EDF recomprándoles sus ruinosos títulos con una prima del 53%. Les va a proporcionar una vía de escape después de que la gestión estatal de esta empresa pública (vender por 42 euros lo que en algunos casos le cuesta 300) la haya llevado a la ruina.

¿Ese es el modelo de nacionalización al que aspira Podemos? ¿Socializar entre los contribuyentes las pérdidas generadas entre los consumidores como plataforma pública para multiplicar la inversión estatal en nucleares?

Macron, el ultraliberal, nacionalizará la mayor eléctrica de Francia, EDF. Incluso los últimos bastiones del liberalismo dentro de Europa se están rindiendo ante el programa económico de Podemos, aquel que proponía “desprivatizar” las eléctricas para evitar que los obscenos beneficios extraordinarios obtenidos a costa de la población afluyeran a unos pocos accionistas privados. ¿Es esto lo que está ocurriendo ahora mismo en Francia? No exactamente.

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