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El paro ya crece en España
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Juan Ramón Rallo

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El paro ya crece en España

El mercado laboral español se ha frenado prácticamente en seco durante este tercer trimestre

Foto: Varias personas hacen cola para acceder a una oficina de empleo en Madrid. (EFE/Luis Millán)
Varias personas hacen cola para acceder a una oficina de empleo en Madrid. (EFE/Luis Millán)
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Los datos de empleo correspondientes al tercer trimestre del año (EPA) confirman la desaceleración de la economía española y, por tanto, del dinamismo de su mercado laboral. Basta con echar un vistazo a los principales titulares de la noticia para confirmarlo.

Primero, entre julio y septiembre de este año, apenas se crearon 78.000 empleos. Contrasta esta cifra no solo con los 350.000 que se constituyeron en el mismo periodo del año anterior (una cifra que, como ya dijimos entonces algunos, a pesar de que los altavoces mediáticos del Ejecutivo buscaban ocultarlo, estaba contaminada por el rebote pospandemia), sino sobre todo con el ritmo de creación de empleo del periodo prepandemia: en 2016, se crearon 226.000; en 2017, 236.0000, y en 2018, 184.000. Solo las cifras de 2019 son parangonables a las de 2022: en el tercer trimestre de ese ejercicio, se crearon poco más de 69.000 puestos de trabajo. Ahora bien, recordemos que a finales de 2019 la economía española ya estaba sumergida en una fuerte desaceleración y que sonaban tambores de recesión en la economía mundial.

Segundo: en realidad, el dato de 2022 es incluso peor que el de 2019. Y es que la cifra de creación de empleo en el tercer trimestre de este año está dopada por el empleo público: de los 78.000 puestos de trabajo que creó España entre julio y septiembre de este año, 53.000 son públicos y solo 25.000 privados. Incluso en 2019 fueron más: 35.000 privados. Dicho de otro modo, nuestras empresas han dejado de crear empleo. No solo eso, si en lugar de fijarnos en puestos de trabajo prestamos atención a las horas trabajadas en el sector privado, comprobaremos que la evolución es preocupante. Aunque en todo tercer trimestre de cualquier año caen las horas trabajadas respecto al segundo (porque las vacaciones de los españoles suelen disfrutarse a lo largo de ese tercer trimestre), la magnitud de la caída ha sido particularmente intensa este año: 43 millones de horas trabajadas menos, cuando el rango de la última década ha oscilado entre 35 y 40 millones. Para encontrar un dato tan malo como este (caída intertrimestral de 43 millones de horas trabajadas), hay que remontarse al tercer trimestre de 2011: recordemos, el último trimestre de un agonizante Zapatero y cuando España estaba al borde de la suspensión de pagos.

Y tercero, precisamente por ese menor dinamismo del sector privado, el paro ha vuelto a aumentar en un tercer trimestre por primera vez desde 2012 (recordemos: el tercer trimestre de 2012 es cuando tuvo que salir Draghi a rescatar a la economía española con su “whatever it takes porque estábamos quebrados). Lo ha hecho, concretamente, en 60.000 personas frente a las 90.000 de 2012. Una clara señal de que nuestras empresas ya no se atreven a absorber el flujo de nuevos entrantes al mercado laboral porque afrontan el futuro con cierta cautela.

Foto: Un trabajador, por las calles de A Coruña. (EFE/Cabalar)

En suma, el mercado laboral español se ha frenado prácticamente en seco durante este tercer trimestre: se trata, por cierto, de un resultado alineado con las recientes declaraciones del INE (que habrán hallado hoy confirmación) de que el PIB español entre julio y septiembre habría crecido “en torno al 0%”. Y dado que todo apunta a que la economía se seguirá ralentizando a lo largo de los próximos meses, las perspectivas no son desde luego halagüeñas para nuestro mercado de trabajo. El escenario ahora mismo más probable ya es no solo el del aumento del paro, sino directamente el de la destrucción de empleo.

Y cuando ello suceda, no tengan ninguna duda de que el Gobierno buscará desesperadamente chivos expiatorios a quienes culpar de la situación. Todos dentro y fuera serán potencialmente responsables de la destrucción de empleo en España… salvo sus políticas económicas. Y, ciertamente, el Ejecutivo tendrá razón en que la principal causa de esa pérdida de ocupación no habrá que buscarla en su política económica, sino más bien en las decisiones del BCE ante una economía sobrecalentada: el problema es que durante demasiado tiempo ese mismo Ejecutivo sí se ha colgado las medallas de la acelerada creación de empleo que hemos experimentado, cuando ello era explicable simplemente por el sobrecalentamiento económico que ahora está tocando a su fin. Si ellos mismos se imputaron la paternidad del éxito, también deberían aceptar la paternidad del fracaso, ¿no?

Los datos de empleo correspondientes al tercer trimestre del año (EPA) confirman la desaceleración de la economía española y, por tanto, del dinamismo de su mercado laboral. Basta con echar un vistazo a los principales titulares de la noticia para confirmarlo.

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