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¿Qué está pasando con los criptoactivos?
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Juan Ramón Rallo

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¿Qué está pasando con los criptoactivos?

Que la industria cripto ha de purgarse de muchos excesos y fraudes es bastante obvio. Que no exista nada de valor en ella y que el muy largo plazo sea necesariamente bajista no lo es

Foto: Foto: Reuters/Dado Ruvic.
Foto: Reuters/Dado Ruvic.
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El último año ha sido un muy mal año para los criptoactivos. Por ejemplo, bitcoin ha perdido alrededor del 75% de su valor. Asimismo, otros criptoactivos se han depreciado por entero (recordemos el sonado caso de Luna y TerraUSD) al tiempo que muchos operadores dentro de esta industria se están declarando en bancarrota: ese es el caso de fondos de inversión como Three Arrows y Alameda Research o, de manera mucho más reciente y escandalosa, el exchange FTX.

Con respecto a este último, el proceso de quiebra está dejando un agujero financiero enorme para cientos de miles de personas: ahora mismo, las deudas de FTX con sus clientes se están pagando a apenas 15-20 céntimos por cada dólar, esto es, se está anticipando una quita del 80%-85%.

Parecería, pues, que estamos ante el derrumbe definitivo de todo lo cripto: pérdidas y quiebras por doquier. Sin embargo, convendría no mezclarlo todo y separar el grano de la paja. Es decir, convendría entender, por un lado, por qué las pérdidas y las quiebras responden a razones distintas, pero, por otro lado, también por qué están hasta cierto punto interrelacionadas.

Foto: Los fundadores de FTX (Getty) y Binance (Reuters).

Primero, la caída de la cotización de la mayoría de criptoactivos, incluido bitcoin, se debe a la subida de tipos de interés: los criptoactivos se han comportado hasta ahora (tanto en lo relativo a las subidas como a las bajadas) como activos de larga duración, los cuales son muy sensibles a los cambios en los tipos de interés. En cierto modo, pues, el comportamiento de los criptoactivos se asemeja al de las acciones de las empresas tecnológicas: de hecho, muchas de estas también han sufrido un muy duro castigo durante el último año. Meta ha caído un 66%, Netflix un 55%, Amazon un 43% y Google un 33%. Más allá de la casuística particular de cada compañía, es obvio que la subida de tipos ha perjudicado el valor de todas ellas.

En este sentido, es importante distinguir la depreciación que haya podido sufrir bitcoin por esta causa y, frente a ello, la quiebra de determinados operadores en los mercados financieros (que estaban apostando por estrategias financieras muy arriesgadas o directamente fraudulentas) o el colapso de criptoactivos concretos que hayan colapsado por carecer de fundamento alguno de valor detrás. Del mismo modo que la quiebra de Lehman Brothers o el descubrimiento de la estafa de Madoff no suponían ni el fin del dólar ni de todos los activos financieros denominados en dólares, la depreciación del conjunto de criptoactivos no debería meterse en el mismo saco que el hundimiento de algunos criptoactivos o de algunos operadores dentro de ese mercado.

Foto: Un cartel publicitario de bitcoin. (Getty Images/Anthony Kwan)

Ahora bien, y en segundo lugar, la depreciación general de lo cripto sí guarda relación con el hundimiento de algunos de esos criptoactivos o de algunos de sus operadores y, a su vez, ese hundimiento explica parte de la depreciación de lo cripto.

Por un lado, que la tendencia general del mercado de criptoactivos haya pasado a ser fuertemente bajista ha llevado a que muchos de los esquemas que eran puramente piramidales (como TerraUSD y Luna o como FTX) se vengan abajo. Cuando todo el mercado sube, incluso los esquemas Ponzi medran y sobreviven: cuando, en cambio, los precios comienzan a caer, los esquemas Ponzi se vienen inevitablemente abajo (esto es algo, por cierto, que el poskeynesiano Minsky entendía muy bien: lo crucial para que sobreviva un esquema Ponzi es la inflación continua de su colateral, cuando este se contrae, el esquema Ponzi se viene abajo).

Foto: Foto: EC.

Por otro, la aparición de este tipo de escándalos, tanto entre los sujetos como entre los objetos de inversión, está generando una creciente y generalizada desconfianza en el sector que se traduce en salidas de capitales, lo cual contribuye a depreciar aún en mayor medida los criptoactivos.

Que la industria cripto ha de purgarse de muchos excesos y fraudes es bastante obvio. Que no exista nada de valor en ella y que el muy largo plazo sea necesariamente bajista no lo es: se trata de una visión que precisamente forma parte del clima pesimista que se ha ido acumulando durante el último año, al igual que previamente se acumuló un clima optimista sobre una presunta adopción inmediata y masiva de casi cualquier cosa que llevara el prefijo cripto.

El último año ha sido un muy mal año para los criptoactivos. Por ejemplo, bitcoin ha perdido alrededor del 75% de su valor. Asimismo, otros criptoactivos se han depreciado por entero (recordemos el sonado caso de Luna y TerraUSD) al tiempo que muchos operadores dentro de esta industria se están declarando en bancarrota: ese es el caso de fondos de inversión como Three Arrows y Alameda Research o, de manera mucho más reciente y escandalosa, el exchange FTX.

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