Es noticia
España versus Grecia: ¿quién lo ha hecho mejor?
  1. Economía
  2. Laissez faire
Juan Ramón Rallo

Laissez faire

Por

España versus Grecia: ¿quién lo ha hecho mejor?

Grecia crece más, enriquece más a sus ciudadanos, crea más empleo, reduce más el paro, y sanea con más contundencia sus cuentas públicas.

Foto: Imagen: EC Diseño.
Imagen: EC Diseño.
EC EXCLUSIVO

En España es bastante habitual escuchar al Gobierno socialista de Pedro Sánchez repetir, con entusiasmo de campaña permanente, que nuestra economía “va como una moto”, “como un cohete”, y que somos un caso único y excepcional dentro de Europa. La afirmación, como ya expliqué en otras ocasiones, es cuando menos matizable. Sí, España ha tenido un comportamiento relativamente mejor que las grandes economías del continente en términos de PIB y de empleo agregado. Pero de ahí a vendernos como una especie de milagro económico, hay un largo trecho.

Porque lo cierto es que el caso español no es único. Ni mucho menos excepcional. Si uno levanta la vista y compara, descubre rápidamente ejemplos en Europa que han hecho las cosas mejor. Uno de esos casos más claros es el de Grecia. Sí, la misma Grecia que hace poco más de una década fue intervenida brutalmente por la Troika, que sufrió una recesión devastadora, un desempleo desbocado y una deuda pública que parecía inasumible. Hoy, sin embargo, no solo ha recuperado el pulso, sino que supera a España en la evolución de prácticamente todas las métricas macroeconómicas relevantes desde 2019.

Y 2019 no es un año elegido al azar. Es el último ejercicio antes de la pandemia, pero, sobre todo, marca el cambio de rumbo político en Grecia. Ese año, el gobierno de Syriza dio paso al de Nueva Democracia, una formación de centro-derecha y no turboprogresista como en el caso de España. Si de verdad el crecimiento español fuera mérito de esas políticas turboprogresistas, ¿cómo explicar que Grecia lo haya hecho tan bien como nosotros o, como veremos, incluso mejor?

Empecemos por el indicador estrella que el Gobierno agita como bandera: el PIB. Entre 2019 y 2024, el PIB real de España creció un 6,8%, claramente por encima del de Alemania, Francia o Italia. Pero en Grecia, ese mismo indicador creció un 9,1%. Y no solo eso: mientras que en España ese crecimiento agregado se explica en buena parte por el aumento de la población —especialmente de la población inmigrante, que incrementa el número de personas produciendo—, en Grecia el PIB creció con una población menguante. Resultado: nuestro PIB per cápita apenas avanzó un 3% entre 2019 y 2024, mientras que en Grecia se disparó un 11,1%. El dato es contundente: los griegos se enriquecieron mucho más que los españoles en estos últimos cinco años.

Foto: corrupcion-problema-de-personas-instituciones Opinión

Lo mismo ocurre con el mercado laboral. Podría pensarse que, con más población, España habría creado más empleo. Pero tampoco es cierto. Entre 2019 y 2024, el empleo creció un 8,7% en España… y un 8,9% en Grecia. Mayor creación de empleo sobre una población menor. No es sorprendente, pues, que la tasa de paro también haya caído más en el Peloponeso. Así, en España, la tasa de paro bajó del 14,1% al 11,4%: una reducción de 2,7 puntos porcentuales. En Grecia, cayó del 17,9% al 10,1%, es decir, 7,8 puntos porcentuales menos, hasta situarse incluso por debajo de la tasa de paro española. Y si afinamos el foco en el desempleo juvenil, la brecha es aún más escandalosa: España pasó del 24,7% al 20,2%, mientras que Grecia pasó del 29,8% al 19,1%. Hoy, los jóvenes griegos tienen más probabilidades de encontrar trabajo que los españoles, cuando hace cinco años estaban en una situación mucho peor.

Pero quizá donde el contraste es más llamativo es en las cuentas públicas. Mientras que el déficit público en España se mantuvo prácticamente inalterado entre 2019 y 2024 (un 3,1% del PIB entonces frente a un 3,2% en 2024), en Grecia se amplió el superávit: desde el 0,8% en 2019 al 1,3% en 2024. La consecuencia más evidente de lo anterior la hallamos en materia de endeudamiento público: en España, la deuda ha pasado del 97,7% del PIB en 2019 al 101,8% en 2024. Cuatro puntos más que, habida cuenta del endeudamiento extraordinario de la pandemia, no son en absoluto un fracaso. Pero es que Grecia, en cambio, ha reducido su deuda pública desde el 183,2% hasta el 153,6% del PIB. Casi 30 puntos menos. Con pandemia incluida. Es difícil encontrar una prueba más clara de que las finanzas públicas helenas han seguido una senda de consolidación mucho más seria y responsable que las españolas.

Foto: sin-productividad-no-habra-mayores-salarios Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Sin mayor productividad no habrá mayores salarios
Juan Ramón Rallo

Los datos, por tanto, no admiten discusión: Grecia crece más, enriquece más a sus ciudadanos, crea más empleo, reduce más el paro, y sanea con más contundencia sus cuentas públicas. Todo ello partiendo de una situación inicial mucho más complicada y con un sector público mucho más endeudado. Grecia no ha necesitado una coalición turboprogresista para alcanzar tales resultados.

En suma, la comparación entre Grecia y España desmonta buena parte de la excepcionalidad del triunfalismo que caracteriza la narrativa oficial patria. No es que la economía española sea un desastre en comparación con otros grandes países europeos, pero no es ni mucho menos un caso único en Europa. De hecho, lo que deberíamos plantearnos es cómo puede haber influido en la marcha actual de la economía española y griega algunas características que ambas comparten: austeridad presupuestaria y reformas estructurales impuestas por Europa durante la década anterior; generosa provisión de fondos europeos durante los últimos años post-pandemia; y un clima internacional poco perjudicial con nuestro modelo de crecimiento y mucho más con el industrial centroeuropeo. Quizá incorporando todos estos factores a la ecuación, la propaganda gubernamental brille menos pero, desde luego, el realismo analítico refulgirá mucho más.

En España es bastante habitual escuchar al Gobierno socialista de Pedro Sánchez repetir, con entusiasmo de campaña permanente, que nuestra economía “va como una moto”, “como un cohete”, y que somos un caso único y excepcional dentro de Europa. La afirmación, como ya expliqué en otras ocasiones, es cuando menos matizable. Sí, España ha tenido un comportamiento relativamente mejor que las grandes economías del continente en términos de PIB y de empleo agregado. Pero de ahí a vendernos como una especie de milagro económico, hay un largo trecho.

PIB
El redactor recomienda