Tribuna
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Ley de Okun y paro en España (I)
La mayor preocupación y el mayor padecimiento de los españoles es, sin duda, el paro; esta plaga que nos acosa será una de las mayores causas
La mayor preocupación y el mayor padecimiento de los españoles es, sin duda, el paro; esta plaga que nos acosa será una de las mayores causas de pobreza extrema a futuro entre lo que en su momento aclaramos es la verdadera Generación Perdida española. Otra cosa es que nuestros políticos nos distraigan con otros asuntos que son de su interés particular, que les dejemos que lo hagan y que ignoremos el verdadero drama histórico que estamos incubando de cara a futuro. Nuestros políticos lo están haciendo tan mal que ya en mayo de 2010 (punto 8), cuando nadie hablaba de ello, alertamos alarmados de que estos líderes podrían incluso hacernos perder otra generación.
Cuando los economistas intentamos encuadrar semejante drama social para buscar soluciones siempre surge, al menos entre quienes nos lo tomamos con seriedad, la relación entre crecimiento y desempleo, ya que con ella podemos fijarnos objetivos y enfocar nuestros esfuerzos colectivos. Pues bien, hoy intentaremos determinar cuanto deberíamos crecer para crear empleo. En el estudio de esta relación pensamos de inmediato en Arthur Melvin Okun, el economista norteamericano que a principios de los sesenta se dio cuenta de que cuando la economía crecía en su país cerca de un 3%, la tasa de paro bajaba un punto porcentual (enlace a un estudio de 2004).
Aunque su Ley Económica es válida bajo condiciones de pleno empleo de los factores de producción, que claramente no es nuestro caso, es evidente que tiene que haber una correlación entre la disminución de la tasa de paro y el crecimiento del PIB. Veámosla:
En la gráfica siguiente vemos la correspondencia entre los cambios en puntos porcentuales de la tasa EPA de paro española (eje de vertical o Y, en azul) y el crecimiento del PIB (eje horizontal o X, en ocre), así como la recta de ajuste que nos da su correlación matemática (línea roja).
Utilizando esa ecuación veríamos que si el crecimiento del PIB es de un 0% este trimestre respecto al del año anterior, la tasa de paro de ese trimestre aumenta en 0,6 puntos respecto al mismo trimestre del año anterior. De forma similar, para que la tasa de paro empezara a bajar la tasa de crecimiento del PIB de un trimestre, respecto al mismo del año anterior, debería ser superior al 2,7%, que es un dato muy alto en términos de la experiencia reciente; aun así mantendremos en mente ese 2,7%.
¿Intento fallido? Lamentablemente la correlación es mala, pues el coeficiente de determinación R^2 (R al cuadrado) es muy bajo, significando que solo el 40,69% de las variaciones en la tasa de paro son explicadas por crecimientos del PIB. ¿Cómo es esto posible? Veamos algunas razones:
a) Solo se logra un buen ajuste matemático con una economía cercana al pleno empleo y nosotros arrastramos un paro estructural tremendo.
b) Porque el empleo público sigue una dirección contraria o independiente al crecimiento del PIB: cuando hay recesión aumenta su contratación, y cuando no también; el tope de ese imposible será, si no se remedia, la crisis definitiva de nuestra deuda soberana.
c) Por la Ley de Campbell (¿o era del profesor Centeno?): bromas aparte, esa Ley dice que la corrupción política de un indicador económico es directamente proporcional a su importancia electoral. Por ejemplo, la tasa de paro se calcula como la proporción de aquellos que estando en edad de trabajar quieren hacerlo y no lo consiguen; luego, los organismos públicos “refinan” y testan ese principio; otro ejemplo sería el de jugar con el deflactor implícito del PIB para que dé más alto. Mejor lo dejo ahí.
d) Por nuestra debacle demográfica: ya lo comentamos en la hablar de Economía Generacional Española. Está mezcla “reciente” de barra libre de fronteras, con el señuelo mesiánico del Señor Caldera de que era para pagar las pensiones, y de que en dos generaciones pasáramos de incentivar la natalidad al hedonismo radical, a asfixiar fiscalmente a las familias, y a tener una de las menores tasas de fertilidad del mundo (2,8 en 1976 vs 1,38 en 2010) con 110.000 abortos al año por cada 480.000 nacimientos, que más allá de sus consecuencias sanitarias y de que consideremos, o no, ese hecho terrible como un infanticidio en masa, es evidente que ambos fenómenos demográficos afectan, a su tiempo, pendularmente y con total independencia del PIB real, a la pirámide de edades de la población y a la cantidad y la calidad de la oferta laboral.
Aunque quien escribe espera que tras las próximas elecciones empecemos a construir un nuevo orden cívico y enterremos definitivamente esta Era o Saeculum Mesiánica, de modo que, allá por 2030, nos acercaremos al pleno empleo y volvamos a la normalidad demográfica, pudiendo utilizar la Ley de Okun para España, ya se ve que este atajo de la Ley Okun no es fiable, de modo que habrá que dar un rodeo. Veamos cual:
Producción y ocupación: cuando se han hecho unos cuantos estudios de la Economía española se comprueba que cumple la normalidad de las leyes económicas y en esto no va a ser una excepción. Es evidente que hay una relación entre producción y ocupación o “contratación”; eso lo saben hasta los cuatro jinetes de nuestro apocalipsis económico. Veámos pues la siguiente gráfica:
Como puede verse, el crecimiento de la ocupación o tasa de “contratación” (línea azul) y la de crecimiento del PIB, se mueven “juntas”, con lo que podemos concluir que tienen una correlación que invita a usarlas para obtener la función de ocupación del factor trabajo; pero antes consideraremos lo siguiente:
El primer destrozo estructural: señalado con el círculo morado de la izquierda de la gráfica, que indica divergencias graves entre el crecimiento y la ocupación: es la etapa de la reconversión industrial. Todo país tiene problemas estructurales de empleo y hasta primeros de los 70 se resolvieron bien; a partir de entonces se priorizó la gestión política de la economía y hoy, nuestra desvergonzada casta dirigente, en el colmo de su inmoralidad, solo copia la invitación a emigrar. ¿Por qué no emigran ellos? Y no digo a la UE.
Todo país tiene problemas estructurales de empleo y hasta primeros de los 70 se resolvieron bien. A partir de entonces se priorizó la gestión política de la economía y, hoy, nuestra desvergonzada casta dirigente, en el colmo de su inmoralidad, solo copia la invitación a emigrar
Nuestros políticos y sindicalistas mesiánicos hicieron mal la reconversión industrial dejándonos enraizado un paro estructural y un problema generacional de pobreza extrema; de haberla hecho bien, tras la entrada en la entonces CEE, la contratación habría crecido por encima del PIB. Seguro que los lectores de El Confidencial podrían contar innumerables casos de locuras políticas sindicales hechas en las empresas públicas a costa de nuestro futuro industrial y de empleo. Hoy, al carecer de moneda propia, los errores de entonces se ven incluso más claramente.
El mito de que aquello se hizo bien es una de las raíces que ha llevado a la anomalía de que en nuestro país se piense que cualquiera puede ocuparse de instituciones económicas de peso, o de que los sindicatos tienen la representación política de los trabajadores, o de que las opiniones de todos, a la hora de tomar decisiones económicas y de gestión, tienen el mismo valor y si además se las califica de “democráticas”, no hablemos. ¿Cómo podemos extrañarnos entonces de que, tras ir saltándonos los más elementales criterios económicos y de buena gestión, estemos padeciendo semejante cataclismo económico y social?
Hoy España podría tener una base industrial simila a la de Corea del Sur añadida a la actual, junto a la fortaleza competitiva del resto de sectores; ya, pero eso requeriría otra relación con Estados Unidos, y nosotros no soportamos eso, ¿verdad?, que somos muy mesiánicos y el mundo mundial nos necesita para hacerle contrapeso a los USA, que es como hacer el tonto pero en progre.
La prueba de lo anterior es que entonces, cuando el BdE aún no estaba contaminado por nuestra casta dirigente mesiánica, reconvirtió un sector financiero que, aparte de parecer bancos de película Far West, fueron muy afectados por la crisis industrial. El resultado es que conseguimos ventaja absoluta global en banca al por menor, que es la base para ser un centro financiero mundial; aunque por lo visto Mr. Mafo y Doña Salgado siguen “trabajando” sin descanso para cargársela y como muestra un botón clicando el siguiente enlace: the losers … are, (no lean esto: “¿loser o looser?”, ni se les ocurra…) ¿Es que intentan destrozar lo que dejaron pendiente de 1.977-1.985?
El segundo destrozo estructural: en esta ciencia lúgubre va bien hacer alguna broma, pero mejor nos tomamos en serio nuestros problemas porque vuelve a aparecer el paro estructural, como nos lo alertan las divergencias entre el comportamiento de la ocupación y del PIB, señalado en el círculo morado de la derecha de la segunda gráfica. Esa es la cosecha de volver a las andadas y cuya traca final explicamos en Deuda, Mentiras y Campaña Electoral; la mala gestión y la mentira es una de las características de quienes nos han gobernado y quienes les apoyan, solo basta recordar cuando formaron aquello que llamaron bloque constitucional, ¿lo recuerdan?, pues piensen ahora como han dejado la aplicación de la ley y la constitución (en sentido amplio) de nuestro país.
De cara al futuro es importante mantener en mente estos factores estructurales y de mala gestión cuando intentamos buscar soluciones y fijarnos objetivos de crecimiento. Con esa perspectiva dejamos para la semana siguiente la estimación de la que hemos llamado Función de Empleo del Factor Trabajo, sus efectos sobre la morosidad, por qué hemos de crecer por encima del 2% y que nos dice esa función, de cara a la reforma laboral sobre de un mercado de trabajo que ya no aguanta más parches.
*Luis Riestra Delgado es economista.
La mayor preocupación y el mayor padecimiento de los españoles es, sin duda, el paro; esta plaga que nos acosa será una de las mayores causas de pobreza extrema a futuro entre lo que en su momento aclaramos es la verdadera Generación Perdida española. Otra cosa es que nuestros políticos nos distraigan con otros asuntos que son de su interés particular, que les dejemos que lo hagan y que ignoremos el verdadero drama histórico que estamos incubando de cara a futuro. Nuestros políticos lo están haciendo tan mal que ya en mayo de 2010 (punto 8), cuando nadie hablaba de ello, alertamos alarmados de que estos líderes podrían incluso hacernos perder otra generación.