Suelos bajistas (y II): la necesidad de cobertura

En la primera parte (ver enlace), vimos que en términos reales (descontando los efectos de la inflación o la deflación) el índice Dow Jones Industrial tiene

Autor
Tags
    Tiempo de lectura9 min

    En la primera parte (ver enlace), vimos que en términos reales (descontando los efectos de la inflación o la deflación) el índice Dow Jones Industrial tiene un comportamiento cíclico de dos fases alternas a las que se les aplica el apelativo secular, una bajista y otra alcista. La fase secular bajista (FSB) muestra cierto patrón en la formación de cuatro suelos, que hemos numerado en el gráfico siguiente en círculos punteados; adicionalmente, incluí la que es mi previsión para lo que resta de la actual FSB (línea negra punteada). Dichos suelos corresponden a capitulaciones parciales, hasta que se forma el último en la zona de Capitulación Final (¿Normalización de China?)

    Como en la primera parte, mi única intención es compartir con los lectores mi trabajo sin pretender con ello animarles o garantizarles ningún resultado inversor, de forma que las decisiones que tomen al respecto serán de su exclusiva responsabilidad. También entonces glosé los caracteres arquetípicos en bolsa para comentarles que el mío es bajista y que desde tal prisma ha de entenderse mis conclusiones. 

    Este patrón de comportamiento secular saca de quicio a los alcistas con su manía de comprar y mantener. Conozco excelentes especialistas en buscar y seleccionar empresas con una atractiva trayectoria de fondo de comercio, beneficios estables y buenos dividendos que terminan dando resultados no deseados por empeñarse en negar la existencia de las fases seculares (sobre todo las bajistas). No me mal interpreten, no estoy diciendo que no sean buenos en lo suyo, de hecho son excelentes opciones cuando el mercado ha hecho uno de esos suelos bajistas para recomponer la cartera y aprovechar el rebote contra la tendencia secular, pero esa manía que tienen de ir a piñón fijo es de lo más absurdo que se puede hacer en bolsa, aunque haya cosas peores.

    Creer que por el solo hecho de comprar las mejores empresas se va a obtener un buen resultado final es simplemente un mito durante las FSB. Adicionalmente, hay un hecho relacionado con el riesgo que es el comportamiento paralelo del Ratio Precio de las Acciones dividido por sus beneficios (PER), que indica cuántos años tarda la acción en pagarse; si se ve mucho “riesgo” (entre otras cosas) se “piden” pocos años, el PER es “bajo”, si se “ve” poco riesgo, el PER será alto. Pues bien, el PER sigue un comportamiento calcado (lógico) al de las fases seculares y lo pueden ver en este enlace: S&P PER Cycles; hay discusiones interminables sobre cuál es la causa y cual el efecto, pero, ¿qué más da?, la cosa es ganar pasta, ¿no?

    Más mitos: la Bolsa le protege de la inflación

    Bueno, primero habría que saber a qué llaman algunos “inflación”, pero si se refieren a la fase inflacionaria del Ciclo Largo, la respuesta es un rotundo ‘no’. Esto se ve justamente en la fase secular bajista de 1966-1982, que no por casualidad es la línea roja. A la inversión en bolsa hay dos cosas que le van fatal, la inflación y la deflación.

    Se puede ganar dinero en la fase bajista secular

    Sin duda, de hecho es la fase secular bursátil en la que se puede ganar más dinero aprovechando para comprar en los suelos temporales para posteriormente vender y abrir cortos en las prolongadas y amplias correcciones, lo que ocurre es que es la fase más difícil, exige tener mucho capital para aguantar reveses temporales y, además, es en la que se hace una verdadera limpieza general de malos gestores (no solo de fondos) y de inversores fantasiosos y mitómanos, ludópatas bursátiles, especuladores codiciosos ignorantes, y un largo etc.; a todos se nos enseñará una lección que no olvidaremos.

    Más mitos: la Bolsa es un timo

    No, la Bolsa es un mercado regulado de libre acceso y, como tal, un “lugar” de contratación. Otra cosa es la abundancia o no de timadores, o simplemente de personas ignorantes y cabezotas de su “modelo”, ya sean intermediarios o inversores, pero allá ellos; el gran problema es que se puede ser víctima de ambos, y en algunos casos pareciera que se deseara serlo.

    Hemos de pensar que venimos de una fase de euforia donde se eligió insistentemente de forma voluntaria no escuchar a los bajistas, incluso se les ha perseguido (léanlo literalmente) de forma militante, y ante eso asúmanse las responsabilidades de lo hecho. En la Comunidad de El Confidencial tenemos un caso paradigmático de un excelente bajista en inmuebles que lo ha explicado perfectamente en sus crónicas inmobiliarias, hablo por supuesto de quien escribe bajo el seudónimo de Pisitófilos_Creditófagos.

    Entiendo que no ha sido fácil aislarse de una “epidemia alcista”, del pensamiento mágico pro-burbujas en activos, incluso aquellas instituciones que supuestamente se dedican a seleccionar (y aleccionar) personas honestas y capaces han fallado clamorosamente; qué le vamos a hacer, son los tiempos que vivimos, los riesgos de contemporizar cotidianamente, algo que me recuerda mucho a los peligros de la “inculturización” que decían mis maestros jesuitas. Lo que ocurre es que es complicado que un virus sea consciente de la pandemia que está causando, él simplemente sigue sus impulsos naturales, así seguirá hasta que diezme la población (por capitulaciones sucesivas) y se creen suficientes anticuerpos.

    ¿Se puede estar a cubierto en la fase bajista secular?

    Se puede. Esa es la pregunta clave, sobre todo porque, aunque la actual la hemos estimado hasta el 2016, podría extenderse otra década más como en Japón donde van por el año 22, especialmente si atendemos a que la longitud de las FSB suele estar relacionada con la exuberancia irracional precedente y, en esta fase particular, coincide con que también depende de que aparezca un nuevo ciclo largo, cosa que no está nada clara.

    Si se tiene una fortuna de cierta dimensión lo ideal es canalizar (solo o con pares) la parte bursátil de su cartera de inversiones vía un Hedge Fund, que por definición es un Fondo de Cobertura y que, no por casualidad, fueron creados inicialmente para cubrirse en mercados en fase secular bajista. Hoy ha de irse a seleccionar (cosa complicada) uno (o varios)  de los que hacen estrategia Global-Macro que, obviamente, no van a piñón fijo y que han de ser muy conscientes de la actual fase secular.

    El pequeño inversor lo tiene más difícil, pues depende del acceso a buena información económica en general y bursátil en particular y debe tener uno fondo flexible que le permita salir y entrar en bolsa sin serias penalizaciones. También es conveniente que utilice plataformas de inversión que le permitan abrir cortos, una vez ha entendido suficientemente lo que es eso.

    Suelos Bajistas Nominales

    Aunque lo correcto es la valoración real del patrimonio bursátil, lógicamente, eso ha de tener aplicación al día de hoy. Si vemos la siguiente gráfica, que encantará a los alcistas pues en ella se camufla la avería patrimonial real, se pueden ver varias cosas: la primera, mi previsión, hoy, en una flecha punteada, de que el suelo está en el entorno de los 8.200 del DJINDA (que se bajará si hay deflación) para el segundo semestre de 2012; la segunda, que podría hacer una figura de hombro-cabeza-hombro, eso daría un rebote y una pausa interesante, supone confirmación tardía de la recesión y sería la gran “peineta” que los ‘Osos’ (bajistas) desean hacer al resto; y la tercera, que a largo plazo hará una figura conocida como copa de champán, típica de mercados precediendo una fase alcista con ocurrió en el oro o en el tipo nominal los bonos corporativos triple A americanos entre 1930-1960 (ver enlace).

    Lógicamente, las correcciones bursátiles no van en línea recta si no que hay pausas o rebotes. Por ejemplo, la semana pasada hubo una dura lucha en los parqués, tanto que alguno le dio el mismo nombre que los soldados americanos otorgaron a una parte del campo de batalla en Iwo Jima: la trituradora de carne; por lo visto esos días se hicieron hamburguesas con carne de toro, oso y, cómo no, de cerdo, que nunca faltan. Se venía de bajadas con mucho volumen y hubo una dura lucha hasta que el mercado entró en sobre-venta; la salida americana de allí (triunfo de los toros) ha sido con poco volumen (ver enlace) Está localizada entre los 10.500 y 11.300 del DJINDA; en el DAX es 5.500-6.100 (IBEX 7.900-8.900) y volvió a ella tras el dato de PIB alemán de esta semana. Creo se cruzará definitivamente con la “confirmación” de la recesión y es un buen suelo o techo temporal, según nos situemos.

    (Los gráficos de esta serie los tienen en este enlace: Fases Seculares Bursátiles y Suelos Bajistas, por si quieren entrar en los detalles)

    ¿Y el Ibex?

    Como comentamos recientemente (Ibex a 6.700), el gran problema con nuestro principal índice bursátil es que desde marzo parece que hubiera sido poseído por la prima de riesgo, producto de la mala gestión económica, que ha podido costarle casi 2.000 puntos; ha sido tal daño “técnico” que parece irremediable que evite el suelo anterior de 6.700. Aun así, lo que veremos en su viaje al tercer suelo, será el resultado de dos fuerzas alcistas: la primera, la intervención de BCE para reducir las primas de riesgo, y la segunda, el cambio de gobierno, que aunque previéndose una mejora notable sigue siendo insuficiente por la graves incógnitas que aún mantiene y que explicamos en su momento; en contra, el Ibex tiene al juicio general de los mercados, que es lo que comentamos más arriba. Lo lamentable de nuestra situación es que se han reducido notablemente las posibilidades de cobertura del patrimonio real; adicionalmente, nuestro país seguirá al resto si hay recesión pero con un mayor riesgo de deflación, una combinación letal para la porción de ingresos españoles del Ibex.

    *Luis Riestra Delgado es economista.

    Tribuna

    Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
    20 comentarios
    Por FechaMejor Valorados
    Mostrar más comentarios