¿Activos con rentabilidades superiores al 50%? Sí, e incluso mayores

A través de productos como los CFD, activos que antes estaban reservados a instituciones son accesibles hoy a una parte de inversores minoristas

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Parece que cuando hablamos de inversiones con alta rentabilidad solo pensamos en renta variable o renta fija, y casi siempre americana o europea. Si acaso algo de emergentes, a través de fondos de inversión.

Pensar en activos más exóticos o de otras regiones parece, en ciertas ocasiones, tarea imposible para el inversor medio español. Sin embargo, a través de productos como los CFD, activos que antes estaban reservados a instituciones son accesibles hoy a una parte de inversores minoristas. Siempre hemos escuchado que los distintos asesores y banqueros recomiendan que “no hay que poner todos los huevos en la misma cesta”, razón de más para diversificar y empezar a pensar en estos productos.

Y ¿por qué no tomando posiciones cortas?

El concepto es más sencillo de lo que puede parecer al principio. Cuando creemos que un activo va a subir (de precio), lo compramos. La idea que subyace detrás es la de “compra barato y vende caro”. Compramos a un precio y cuando ese precio ha subido cerramos (vendemos) la operación obteniendo beneficios.

Pues cuando hablamos de tomar posiciones cortas el planteamiento es lo contrario: pensamos que un activo va a bajar (de precio), y por tanto lo 'vendemos' (“vendo caro y compro barato”). Cambia el orden de la operación: primero vendo y luego cierro.

Si soy propietario de unas acciones que creo que van a bajar, pero no quiero deshacerme de ellas, puedo tomar posición corta a través de CFD

Esto puede hacerse porque un CFD es un contrato por la diferencia entre el precio de entrada y de salida de un instrumento financiero. Refleja el rendimiento de dicho activo, sin la necesidad de tener la propiedad física del mismo. Permite beneficiarse de los movimientos en los precios al alza y a la baja.

Esto supone una clara revolución, pues permite realizar coberturas de riesgos: si soy propietario de unas acciones que creo que van a bajar en un momento determinado, pero no quiero deshacerme de ellas, puedo tomar posición corta en esas acciones a través de CFD, de forma que lo que pierdo en el mercado real lo ganaré con los CFD y neutralizaré el riesgo.

Una de las características más importantes de los CFD es precisamente el amplio universo de inversión al que se puede acceder. Y aquí entra esa diversificación de la que hablábamos. ¿Por qué no meter Sudáfrica en nuestra cartera? Sin necesidad de contratar un Fondo de Inversión de Emergentes, sin la comisión de gestión, y sin toda la parafernalia de papeleo que suele ir detrás. El caso de Sudáfrica ha sido espectacular en los últimos ocho años. Una revalorización del 125% (estamos hablando de una media de un 15% anual):

Grafico del CFD que replica el comportamiento del índice sudafricano, con una revalorización de 125% tomada desde 2010.

Con una divisa (rand) muy deteriorada, las minas de diamantes han hecho el agosto; también el sector tecnológico, más antes que ahora. El sector minero es de hecho el que más aporta al PIB del país, que ha entrado en recesión por primera vez en ocho años a principios de 2017. Esto no ha impedido sin embargo que la bolsa haya continuado su 'rally'.

¿Y por qué no beneficiarnos también de esas caídas en la divisa (el 'ticker' es ZAR)? Si hubiésemos tomado posiciones cortas en los últimos años en el rand frente al euro o frente al dólar, hubiésemos obtenido una revalorización que ronda el 50% en ambos casos:

Grafico del CFD del cruce ZAR/USD, con una caída del 53% tomada desde 2011. Tomando posición corta, esa caída se traduce en revalorización.

Para los que buscan valores más 'familiares' tenemos acciones de determinados sectores cuya evolución ha sido espectacular. Por ejemplo, dentro del sector entretenimiento (en auge en los últimos años, después de haberlo pasado mal en la crisis), tenemos a Walt Disney, con una revalorización de más de un 200% desde 2010.

De este modo, podemos ver cómo existen activos con altas revalorizaciones en los últimos 10 años accesibles todos ellos a través de CFD, con bajo coste de acceso, sin fechas de vencimiento y sin comisiones de gestión.

Diversifiquemos la cartera. No nos quedemos en 'lo de siempre'. Cierto que la renta variable americana nos está dando un recorrido que era impensable si nos lo cuentan hace 10 años. Pero nadie dice que no nos subamos al carro, sino que lo hagamos añadiendo otros productos, como divisas o materias primas. En este último caso, por ejemplo, podríamos haber sido meros espectadores de la caída del crudo o habernos beneficiado de ella tomando posiciones cortas en el mismo a través de CFD.

La caída del petróleo de más de un 75%, desde el gráfico del CFD sobre el Brent, se podría haber aprovechado tomando una posición corta.

Así las cosas, una buena forma de aprender a poner en práctica sin arriesgar ni un euro todo este tipo de operativa es mediante una cuenta demo que le ayude a entender las opciones disponibles. Es la mejor forma para entender cómo funciona la operativa bajista o cómo se puede lograr exposición a un activo determinado.

El riesgo del CFD: imprescindible entenderlo

Eso sí, recordemos siempre que los CFD son un producto arriesgado, ya que funcionan con apalancamiento, lo que significa que para realizar una operación, el bróker con el que estamos operando no nos pedirá depositar el 100% de dicha inversión, sino solo una pequeña parte. Es por ello que si el mercado va en nuestra contra, podremos perder más dinero del depositado para la operación. Aquí el sentido común del inversor prima. Si el bróker es serio, le ofrecerá la formación suficiente para gestionar el riesgo, y no realizar inversiones con nominales que no estarían realmente a nuestro alcance si tuviésemos que depositar el 100% de la inversión.

*Sara Carbonell. Relationship Manager CMC Markets Spain.

Tribuna

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