Prohibido dormirse en los laureles para la economía española
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Prohibido dormirse en los laureles para la economía española

A pesar de que la economía española ha remontado su situación tras la crisis, salvando incluso momentos políticos complicados, es importante mantener el crecimiento

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España no ha dejado de sorprender en el terreno económico. Si en 2016 logró superar con éxito la insólita situación de un Gobierno interino, con las limitaciones que ello implica, este año la actividad ha sorteado las complicaciones derivadas de la también inédita minoría parlamentaria del nuevo Ejecutivo. Conforme pasaban los meses, la economía iba ganando tracción y ahora esperamos que cierre el ejercicio con un crecimiento del PIB del 3,1%, claramente por encima de los principales socios comunitarios. Con la crisis, España ha dejado de mirar siempre de puertas adentro y ha revelado una capacidad de exportación con una potencia a prueba de escépticos. En el primer trimestre de este año las ventas exteriores han crecido un 7,4% en tasa anualizada.

En términos de empleo, las noticias también son buenas ya que el número de afiliados a la Seguridad Social se incrementó en octubre en más de 617.000 personas en términos interanuales y esperamos que la tasa de paro se sitúe el año que viene en el 15,2%, un nivel no visto desde 2008. Y para completar el cuadro, el volumen de créditos morosos está en el nivel más bajo de los últimos ocho años, mientras que la ratio de morosidad lleva ya 35 meses consecutivos cayendo. A pesar de todo este torrente de datos alentadores, está prohibido para España dormirse en los laureles.

"Para 2018 hemos rebajado nuestra previsión de crecimiento al 2,5%"

Ya desde el verano se vienen observando ciertos signos de debilidad y para 2018 esperamos una desaceleración reseñable y, en consecuencia, hemos rebajado nuestra previsión de crecimiento al 2,5%. Es decir, aunque el dato es bueno y permite anticipar que se seguirá creando empleo el año que viene, estamos hablando de que el crecimiento será casi un 20% inferior al de 2017.

La incertidumbre que se ha generado en Cataluña no es inocua y ya está afectando de manera muy notable a sectores como el comercio, el turismo y también a la inversión empresarial. En este sentido, es fundamental que las empresas eleven su compra de bienes de equipo para fortalecer así la productividad y el crecimiento potencial de la economía. Y el hecho es que, si bien desde 2012 se observa una tendencia constante al alza de la inversión empresarial, esta experimentó una desaceleración notable en el tercer trimestre del año al crecer solo un 1%, frente al 2,1% del periodo anterior. Es importante recordar que cuando una decisión de inversión se cancela por una cuestión de incertidumbre es muy raro que ese dinero se quede en reposo a la espera de tiempos mejores, lo habitual es que se invierta en otro destino, con lo que la oportunidad ya se ha perdido.

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bc7. FRÁNCFORT (ALEMANIA), 26 10 2017.- El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ofrece una rueda de prensa en Fráncfort, Alemania, hoy, 26 de octubre de 2017. El BCE decidió hoy reducir las compras de deuda pública y privada en la zona del euro hasta un volumen de 30.000 millones de euros mensuales a partir de enero de 2018 y durante nueves meses más, la mitad de la cantidad que adquiere ahora. EFE ARMANDO BABANI

Además, esta incertidumbre llega en el momento en el que el BCE ha decidido emprender el camino de la normalización monetaria y a partir de enero reducirá a la mitad las compras mensuales de deuda, cifrándolas a partir de entonces en 30.000 millones de euros. Con frecuencia se ha acusado a Bruselas de sepultar bajo los grilletes del procedimiento burocrático la acción necesaria para combatir la crisis.

No se puede decir lo mismo del BCE, que se ha convertido en el muro salvador del euro. La entidad central ha ido engordando su balance hasta que este ha alcanzado una obesidad preocupante. Si en 2007 el balance era de 1,507 billones de euros, a comienzos de mes alcanzaba ya los 4,44 billones. Es más, hace 10 años, el BCE no tenía en su balance ningún valor emitido en euros por residentes de la eurozona (deuda pública o privada de países del área monetaria) con fines de política monetaria, y hoy esta partida alcanza los 2,34 billones de euros, un volumen equivalente a más de dos veces toda la deuda pública española. Esa es precisamente la razón principal por la que, en medio de la crisis institucional más grave padecida por España en democracia, el mercado ha podido seguir financiándose prácticamente a coste cero (incluso con tipos negativos en los plazos más cortos).

"El BCE no puede seguir anestesiando indefinidamente a los mercados sin poner en riesgo su credibilidad"

Pero el BCE no puede seguir anestesiando indefinidamente los mercados sin poner en riesgo su credibilidad y, por tanto, la efectividad de sus propias medidas. Es hora de abrir las compuertas y empezar a devolver toda esa deuda al mercado, con prudencia, sin provocar una estampida. Y el momento parece propicio: todas las grandes economías del mundo están creciendo a la vez.

No es un secreto que España ha sido uno de los países más beneficiados por esta política monetaria nada convencional. Y nuestra economía lo ha aprovechado bien, el esfuerzo en internacionalización y competitividad de las empresas ha sido mayúsculo; España es uno de los países donde más se ha reducido el endeudamiento privado; se ha cerrado la brecha de PIB abierta en 2008 y el año que viene probablemente saldremos del Protocolo de Déficit Excesivo de la UE (estimamos que el déficit se situará en el 2,6%). Pero quedan muchas heridas abiertas. La más urgente es que aunque ya no hay 6,27 millones de parados, como llegó a ocurrir a comienzos de 2013, todavía 3,73 millones de personas siguen sin trabajo, con especial atención a esos 1,36 millones que, según datos del INE, llevan desempleados más de dos años, por lo que su reenganche al mercado laboral se complica.

Pero hay más, como la necesidad de reducir la deuda externa, que sigue estando próxima al 100% del PIB; apostar por una industria enfocada en generar un mayor valor añadido en un entorno global de creciente competitividad; reforzar la empleabilidad de los trabajadores en la era de la economía digital, que acelera la velocidad de los cambios en los modos de producción, o afrontar los impactos económicos asociados al cambio climático que, aunque nos desagrade pensar en ello, van a ser cada vez mayores.

Los grandes resultados económicos cosechados en los que ya son cuatro años consecutivos de crecimiento pueden llevar al error de creer que España puede con todo. Sin embargo, no hay margen para caer en la complacencia. Prohibido dormirse en los laureles.

*Santiago Martín es CEO de Axesor.

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