Cum/ex: del fraude al saqueo de las arcas públicas

Obtener 'devoluciones' de importes que nadie ha ingresado puede implicar engaño, pero es mucho más que un fraude, es un simple saqueo a la Hacienda Pública

Foto: Foto: Reuters.
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Saquear no es lo mismo que defraudar. Una cosa es incumplir el pago de impuestos, engañando a Hacienda, que es fraude fiscal. Y otra cosa muy distinta es obtener 'devoluciones' de importes que nadie ha ingresado. Lo segundo puede implicar engaño, pero es mucho más que un fraude, es un simple saqueo a la Hacienda pública, o más bien un sofisticado saqueo al dinero de todos. Y de eso estamos hablando cuando hablamos del fraude denominado cum/ex.

Hay dos diferencias importantes entre el fraude a los impuestos que uno tiene que pagar y este tipo de saqueo. En primer lugar, hay una diferencia moral: es mucho más grave saquear las arcas públicas que incumplir las propias obligaciones fiscales, que también es ilegal, inmoral e incluso puede ser delictivo, pero no es tan sumamente grave. De hecho, puede haber dudas morales, e incluso legales, sobre cuántos impuestos debe pagar una persona. Pero no hay ninguna duda de cuánto debe, legal y lícitamente, pedirse como reembolso si nadie lo ha pagado: aquí la respuesta siempre es cero.

Es mucho más grave saquear las arcas públicas que incumplir las propias obligaciones fiscales

La segunda diferencia es de tipo práctico: hay un límite en los impuestos que alguien puede defraudar, los que tiene que ingresar, como mucho. Sin embargo, no hay límite en las devoluciones ficticias que se puede intentar obtener. O si lo prefieren, el límite está en las posibilidades mafiosas y en la avaricia humana. Por eso, el fraude cum/ex del que ayer informaba en exclusiva El Confidencial es tan grave, por concepto y por cuantía.

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Toda esta práctica delictiva es compleja, pero la esencia es simple de comprender: en un sistema moderno, hay muchos impuestos que se retienen por un pagador, y se ingresan a su nombre en Hacienda. Si Hacienda se cree que han ingresado a su nombre, y que eso excede de los impuestos que tiene que pagar, entonces le devolverá. Esto es habitual en una declaración de renta que salga a devolver. Aquí, habitualmente el límite es el dinero que hayan retenido e ingresado a su nombre al contribuyente. Hay alguna excepción, como la deducción por maternidad, pero tiene un importe limitado, 1.200 euros anuales.

Cum/ex: del fraude al saqueo de las arcas públicas

¿Aquí se puede defraudar? Es muy difícil si el sistema informático funciona correctamente. Ahora, piense en una compañía que reparta dividendos: la compañía que paga el dividendo lo retiene e informa a Hacienda de a quién ha pagado. En casi todos los países no se retiene a no residentes (o a muchos de ellos, los residentes en países que han firmado un convenio de doble imposición e intercambian información). Hay una práctica elusoria, que en algunos supuestos es un fraude, por contravenir normas fiscales, que es vender a un no residente, para que sea él quien cobre el dividendo, sin retención. Aquí se puede defraudar la retención del dividendo, o incluso todos los impuestos que debía haber pagado el perceptor real del dividendo.

¿Qué pasaría si alguien solicita que le devuelvan retenciones sobre dividendos, o pagos equivalentes, superiores a los impuestos que tiene que pagar ese contribuyente, y que nadie ha ingresado? Pues que Hacienda debería saberlo y no devolver. Ahora bien, si las devoluciones se realizan cuando el contribuyente aporta certificados, y no cuando se comprueba en una base de datos centralizada, de que lo que se pide devolver alguien lo ha ingresado, puede haber un problema. Este problema para la Hacienda alemana, o más bien las haciendas alemanas, es el saqueo de miles de millones de euros cum/ex. Y que cada 'Lander' tenga una Hacienda propia, y no estemos ante un conjunto de bases de datos centralizadas, como tiene la Agencia Estatal de Administración Tributaria, a lo mejor es parte del problema.

Cum/ex: del fraude al saqueo de las arcas públicas

Otro problema lo tenemos en que la sofisticación financiera va por delante de los sistemas fiscales, que incluso compiten para atraer capitales: así, a veces se pierde recaudación, pero también se pierde información y control, lo que lleva, como se ha visto en este caso, a dar facilidades al fraude, y lo que es peor, al saqueo. Y aquí, la moda de firmar convenios de doble imposición con países con sistemas financieros opacos, y sin una Administración Tributaria desarrollada, los antiguos paraísos fiscales, es particularmente dañina, como cualquiera podría intuir y este escándalo vuelve a demostrar. Esta es una práctica reiterada del Gobierno socialista de Zapatero, que el actual Gobierno de Sánchez quiere continuar, firmando más convenios, para adaptarse a la lista europea de paraísos, bastante más corta y que no incluye sitios tan opacos como Gibraltar...

Cuando el Gobierno solo se preocupa de recaudar más, subiendo los impuestos a los que ya pagan, nos encontramos ante este caso de fraude y saqueo

En fin, cuando el Gobierno socialista de Sánchez solo se preocupa de recaudar más, subiendo los impuestos a los que ya los pagan, nos encontramos ante este caso de fraude y saqueo. Seguramente, el Gobierno debería cambiar sus propuestas hacia el control fiscal, y el control también del gasto público, y no hacia subir más los impuestos a los contribuyentes honestos. Pero eso sería un Gobierno serio, y lo que hemos visto esta semana con el plan presupuestario enviado a Bruselas es cualquier cosa menos serio. En el plan, por cierto, se señala que adaptándose a las prácticas fiscales internacionales, recaudaremos 500 millones más al año. ¿De qué prácticas estamos hablando?

Para una economía del siglo XXI, hay que tener una administración fiscal del siglo XXI. Cualquier otra alternativa es un fracaso, un fracaso muy caro

España lleva años de ventaja en obtener y utilizar de forma centralizada la información fiscal. Eso puede haber hecho que nos hayamos visto menos afectados por el saqueo cum/ex, aunque habrá que comprobarlo. Desde Cs, seguimos pensando que debemos mejorar, tanto en medios de lucha contra el fraude como especialmente en cooperación e intercambio de información internacional. Para una economía del siglo XXI, hay que tener una administración fiscal del siglo XXI. Cualquier otra alternativa es un fracaso, un fracaso muy caro, que nunca puede ser una opción.

*Francisco de la Torre Díaz. Diputado y responsable de Hacienda de Ciudadanos.

Tribuna

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