Los retos de la banca en 2019

Nuestra perspectiva es positiva y creemos que se avanzará en los ámbitos de rentabilidad, transformación y digestión del cambio regulatorio

Foto: Foto: Reuters.
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2018 ha sido otro año difícil para la banca europea. La capitalización bursátil del sector ha caído un 30% volviendo a niveles de 2009. La banca europea cotiza a 0,75 veces su valor en libros en comparación con el 1,3 de la banca americana. Los inversores desconfían de la capacidad de la banca para generar rentabilidad sostenible en el entorno actual. La banca no ha logrado generar rentabilidades por encima del coste de capital tras la crisis por múltiples factores: el entorno de bajos tipos de interés, el bajo crecimiento del crédito, el lastre de los activos improductivos, los más exigentes requerimientos regulatorios y la continua factura de los problemas de conducta y reputación.

¿Qué le espera a la banca en el 2019? ¿Se logrará mejorar la satisfacción de los clientes, inversores y reguladores? Nuestra perspectiva es positiva y creemos que se avanzará en los ámbitos de rentabilidad, transformación y digestión del cambio regulatorio. Sin embargo, seguirá creciendo la brecha entre ganadores y perdedores y esperamos mayores riesgos emergentes de inestabilidad. A continuación, profundizamos en los tres grandes retos que marcarán el rumbo de la banca en el 2019.

1. Rentabilidad. El modelo de negocio continúa siendo no sostenible.

Durante 2018, la banca ha mejorado su rentabilidad, pero continúa en niveles por debajo del coste de capital. La reducción de activos improductivos ha sido considerable aligerando el lastre de los balances. Las prioridades de la banca en el ámbito de rentabilidad serán las siguientes:

1.1. Foco en el crecimiento orgánico: la banca continuará su foco sobre la rentabilidad del nuevo negocio. Los bancos rentables se centrarán en segmentos y clientes con mejor RoRWA, adoptarán políticas de aumento del precio del crédito e innovarán en productos y servicios de mayores comisiones. Los márgenes seguirán lastrados por los bajos tipos y no esperamos repuntes en el volumen de crédito por la ralentización de la economía. La eficiencia ha de seguir siendo una prioridad (hoy en torno al 65% de media en Europa) hasta alcanzar niveles por debajo del 50%. La racionalización de oficinas, estrategias de 'outsourcing' y transformación de las formas de trabajo y gestión de talento son necesarias para alcanzar niveles sostenibles.

1.2. La digitalización como el camino de reestructuración del modelo de negocio: la banca seguirá invirtiendo en sus procesos de digitalización. El camino por recorrer es aún largo. Por ejemplo, la penetración digital en España del 40% ha de doblarse para llegar a niveles observados en la banca nórdica. El potencial de la transformación de los procesos internos de la banca es enorme. La competencia de las tecnológicas continuará y solo aquellos bancos que alcancen una 'experiencia' digital con sus clientes sobrevivirán.

1.3. Consolidación del sector: los retos de rentabilidad y excesos de capacidad instalada ponen de manifiesto la necesidad continua de consolidación del sector. El proceso de integración en 2019 continuará teniendo un ámbito local vía adquisiciones de bancos malos o débiles por parte de los más fuertes o de fusiones defensivas de los más pequeños para ganar escala. Las transacciones paneuropeas no llegarán hasta que el marco regulatorio y político ofrezca claros incentivos de capital y financiación que hoy no existen. Las mayores necesidades de consolidación del sector siguen existiendo en países como Italia o Alemania.

2. Regulación. El final del tsunami regulatorio.

2018 ha representado un punto de inflexión para la relajación de los requerimientos regulatorios de la banca americana. El debate no ha llegado a Europa, pero llegará pronto. Tras la implantación de IFRS9 y la definición de Basilea IV durante 2018 se cierra un periodo de incertidumbre y cambio regulatorio sin precedentes. El foco de atención será:

2.1. Cierre del marco de regulación prudencial: con la definición de los requerimientos de Basilea IV, TRIM y MREL definidos, la implantación de IFRS9 para el cálculo de provisiones y las iniciativas de reducción de NPL damos por cerrado el tsunami regulatorio. Por primera vez tras la crisis, la banca podrá vislumbrar la arquitectura completa del nuevo marco regulatorio en el que va a tener que operar. Este entorno aportará mayor certidumbre en la planificación y ejecución de estrategias de mejora de la rentabilidad.

2.2. La regulación creciente de conducta: en el ámbito de prácticas comerciales también estamos asistiendo al cierre del tsunami regulatorio con la llegada de estándares de comercialización de productos y protección de datos (MIFID 2, PSD2 y GDPR). Estas iniciativas de buena conducta han de ayudar a mejorar la reputación del sector. Los problemas de conducta han seguido presentes durante 2018 con nuevos casos en materia de blanqueo de capitales. Durante 2019 la banca seguirá trabajando en estrategias de mejora de su reputación, gobierno corporativo, cultura, incentivos y prácticas comerciales que salvaguarden los intereses de los clientes.

2.3. La regulación digital: la innovación tecnológica, los nuevos modelos de gestión de datos y la entrada de nuevos participantes han puesto de manifiesto la necesidad de regular el nuevo mundo digital. Esta es una asignatura pendiente para el sector y esperamos avances durante 2019.

3. Riesgos emergentes de inestabilidad.

Somos optimistas acerca de la capacidad de la banca para gestionar los retos de transformación de su modelo de negocio. Sin embargo, observamos riesgos emergentes crecientes, principalmente de naturaleza macro que pueden generar inestabilidad:

El grado de ralentización económica y los riesgos macros globales son claves para definir el destino del comportamiento de la banca en bolsa en 2019

3.1. Riesgos políticos dentro de Europa, principalmente en Italia, Alemania y España pueden generar mayor inestabilidad y ralentizar la demanda de crédito para nuevas inversiones.

3.2. Riesgos externos derivados de políticas de proteccionismo comercial, ralentización de US y Brexit duro pueden añadir tensión en los mercados de capitales y aumentar los costes de financiación de la banca como hemos observado a finales de 2018.

3.3. Riesgo ciber, el riesgo no financiero más importante: la digitalización de la banca y los ataques crecientes de ciberseguridad ponen en riesgo la continuidad del negocio y la reputación. La banca ha de colaborar como sector y con otras industrias para protegerse de estos riesgos.

El grado de ralentización económica y los riesgos macros globales son claves para definir el destino del comportamiento de la banca en bolsa durante 2019. Muchos de estos riesgos ya están descontados en las cotizaciones actuales. Los bancos ganadores serán aquellos que gestionen la rentabilidad y eficiencia de manera agresiva y estructural.

*Fernando de la Mora, 'managing director' de Alvarez & Marsal.

Tribuna
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