Davos, o más de lo mismo versión 3.0

La Globalización 4.0 centrará la nueva edición que el Foro Económico Mundial celebra anualmente. Pero ¿qué aporta Davos al desarrollo sostenible y la economía mundial?

Foto: Un guarda en la víspera de la 49ª reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. (EFE)
Un guarda en la víspera de la 49ª reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. (EFE)

Las previsiones meteorológicas pronostican nieve y temperaturas de hasta menos diez grados bajo cero en la pequeña ciudad suiza de Davos durante los días de la celebración del próximo Foro Económico Mundial. Al igual que es sencillo predecir el tiempo que se encontrarán los asistentes al foro, también es relativamente sencillo saber de qué hablarán y las conclusiones que nos presentarán en su “Informe de Riesgos Global”. Este año, el debate se centra en la Globalización 4.0 y, seguramente, se hablará de los riesgos del cambio climático, las migraciones masivas, el descontento social, la ciberseguridad, la inteligencia artificial y, por supuesto, de lo rica que está esta langosta y lo bien que combina con el Dom Pérignon.

En algún panel más político se hablará del auge de los populismos y extremismos, ya saben, criticar un poquito a Trump (aprovechando que este año no estará), el impacto del Brexit, la llegada Bolsonaro y, quien sabe, quizá en la mesa en la que se siente Pedro Sánchez se hable de Vox. Posiblemente, lo más interesante será escuchar a la joven Greta Thunberg decir algunas verdades a los asistentes como ya hizo en la pasada COP de cambio climático, celebrada en Katowice (Polonia).

¿Aporta realmente algo Davos a la transformación de la economía mundial? ¿Aporta soluciones reales e innovadoras que contribuyan a alcanzar objetivos globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible? Si Albert Einstein levantara cabeza y fuera a la cumbre les recordaría su definición de demencia “esperar resultados diferentes mientras sigues haciendo lo mismo”. Diez años después del inicio de la crisis económica mundial, Davos sigue sin afrontar el debate sobre el cambio de modelo económico y, por lo tanto, sigue sin aportar soluciones reales. Poca influencia tuvo Nicolas Sarkozy cuando en pleno inicio de la crisis económica y financiera de 2008, llamó a “refundar el capitalismo”.

Un cambio de modelo económico significa repensar su objetivo, el método utilizado para alcanzar dicho objetivo y los indicadores de medición de éxito. En el modelo actual, objetivo, método e indicadores son claros; crecimiento, competitividad y PIB. ¿cuál es la alternativa? El sentido común nos da la respuesta. El objetivo de la economía debe ser mejorar la vida de las personas – ya que la economía no es más que algo inventado por nosotros– a la vez que se respeta la vida del planeta. El método es la colaboración y los indicadores deben ser aquellos que midan esa calidad de vida tales como el Índice de Desarrollo Humano, Índice Gini de desigualdad e indicadores de sostenibilidad.

La buena noticia es que ya existen muchas propuestas prácticas que promueven este cambio de paradigma. La economía circular ayuda a transitar desde una economía lineal basada en “extraer, usar y tirar” a una economía circular que imita los procesos y eficiencia de la naturaleza avanzando hacia modelos de residuo cero. Miles de empresas vinculadas a las B Corps, las Empresas B, la Economía del Bien Común y la Economía Social y Solidaria ya miden su impacto social y medioambiental. La innovación social, a través del consumo colaborativo, la cultura “maker” o el “Do It Yourself”, está transformando el rol del consumidor que pasa a ser también productor. Incluso en la banca existen redes como la Alianza Global de Banca con Valores que funcionan bajo el lema “people before profit” (las personas antes que el beneficio).

Si de verdad queremos crear una nueva economía que ponga a las personas y el planeta en el centro, los foros de economía deben poner la mirada en todas estas propuestas y explorar muchas otras que nos permitan cambiar la economía para cambiar el mundo.

Si de momento solo quiere saber lo que nos depara el futuro, en caso de que no cambiemos el rumbo de nuestra economía, y su bolsillo no le permite ser uno de los glamurosos invitados a Davos, no se preocupe, posiblemente ver unos cuantos capítulos de Black Mirror en Netflix le aporte una visión muy clara del mundo que se nos viene encima. Y si es de los que le va más la sátira “made in Spain”, acérquese al cine a ver “Tiempo Después” de Jose Luis Cuerda. Aprenderá mucho más que con este Davos 4.0.

Diego Isabel La Moneda: Fundador y Director del Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social

Tribuna
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