Petróleo, un complejo puzle global

Debemos ser cautelosos sobre la sostenibilidad de este nivel de precios. Es importante recordar el papel de equilibrador del mercado que juega la producción de petróleo no convencional en EEUU

Foto: Foto de archivo de una estatua en homenaje al petróleo. (EFE)
Foto de archivo de una estatua en homenaje al petróleo. (EFE)

El precio del petróleo está marcando estos días máximos de seis meses, con el Brent alcanzando los 75 dólares, lo que ha comenzado a disparar algunas alarmas en las economías europeas, fuertemente dependientes de las importaciones de crudo. Es importante, por ello, entender qué causas están detrás de esta escalada de precios para poner en perspectiva su posible evolución a medio plazo y su impacto en nuestra economía.

Las causas del incremento de los precios hay que buscarlas en el efecto combinado de los recortes acordados por la OPEP en diciembre y el refuerzo de las sanciones de EEUU a Irán, todo ello en un contexto en el que la demanda no deja de crecer (la Agencia Internacional de la Energía espera un aumento del consumo mundial del 1,4% este año, a pesar del impulso de las políticas para el desarrollo de energías renovables, como en el caso de la Unión Europea). En efecto, en el último trimestre de 2018 se había llegado a una situación de sobreproducción difícil de sostener: se estaban bombeando 102 millones de barriles al día cuando la demanda no llegaba a 100, con lo que los 'stocks' no dejaban de aumentar y el precio se había derrumbado a niveles cercanos a los 50 dólares por barril.

Ante esta situación, la OPEP y sus países aliados (Rusia en particular) acordaron en diciembre recortar su producción en 1,2 millones de barriles al día, y han demostrado desde entonces una gran disciplina a la hora de cumplir este objetivo. Adicionalmente, la decisión de Estados Unidos de denunciar hace unos meses el acuerdo nuclear con Irán había reducido la producción de este país de 3,8 a 2,8 millones de barriles al día, de los que 1,5 correspondían a exportaciones a países a los que EEUU había concedido una exención (China, Turquía, India, Japón, Corea del Sur, Grecia, Italia y Taiwán). El anuncio del fin de estas exenciones ha contribuido a la escalada de precios del Brent en los últimos días.

Debemos ser, sin embargo, cautelosos sobre la sostenibilidad de este nivel de precios. Es importante recordar el papel de equilibrador del mercado que juega la producción de petróleo no convencional (el llamado 'fracking') en Estados Unidos, que al estar basado en pequeños pozos de corta vida útil reacciona muy rápidamente al precio. En los últimos años, cada vez que el crudo ha superado los 70 dólares, la producción de 'fracking' en EEUU ha reaccionado rápidamente al alza, moderando los precios y ganando de paso cuota de mercado. Esto ha llevado a Estados Unidos a ser ya el primer productor mundial, con casi 12 millones de barriles al día (un detalle a tener en cuenta es que dicha producción se concentra, por lo general, en estados que representan una parte importante de la base electoral del presidente Trump).

Debemos estar por tanto atentos a lo que ocurre en el mercado global del petróleo. Para España es una cuestión especialmente sensible, dado que los productos derivados del petróleo representan en torno al 45% de nuestro suministro de energía, frente al 35% de media en la Unión Europea, por lo que un aumento del precio del crudo tiende a afectar más a nuestra balanza de pagos, nuestra competitividad y en suma a nuestra economía.

*Alberto Martín Rivals es socio responsable de energía de KPMG en España.

Tribuna
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