El reto del sistema gasista español

El sistema gasista español es una parte muy importante del sistema energético en España y presenta numerosas ventajas que le permiten concebirse como solución de presente y futuro

Foto: Un fuego de una cocina de gas de una vivienda
Un fuego de una cocina de gas de una vivienda

El sistema gasista español es una parte muy importante del sistema energético en España y presenta numerosas ventajas que le permiten concebirse como solución de presente y futuro. Concretamente, dispone de infraestructuras modernas que permiten prestar un excelente servicio al consumidor y que posicionan a España en un buen punto de partida para dar cabida a los nuevos gases renovables (biogás, hidrógeno, biometano, etc.). Estos factores nos permitirán cumplir los retos de la descarbonización, en línea con la Unión Europea.

El modelo que ha permitido este gran desarrollo de las infraestructuras fue creado por la entonces llamada CNE -hoy CNMC- en 2002. Históricamente ha funcionado de forma eficiente y beneficiosa, dando las señales adecuadas de crecimiento. Dicho modelo fue novedoso en su momento de creación, dado que relacionaba la retribución de las infraestructuras con el riesgo de la demanda y del crecimiento de puntos de suministro, transfiriendo este riesgo a los operadores y evitando que el sistema gasista se viese perjudicado por decisiones de inversión no adecuadas. En 2014, se modificó para corregir el déficit generado en el sistema gasista, con un recorte de las retribuciones de los operadores de 238M€. Dio resultado, ya que la situación actual es de incipientes superávits que podrían permitir una reducción de los peajes que asumen los consumidores. De este modo, vuelve a ratificarse que el modelo que ha persistido hasta la actualidad responde sin lugar a dudas a las necesidades de los consumidores y que atrae, con su estabilidad, las inversiones de capital necesarias.

Hoy, más que nunca, es necesario mantener la estabilidad de dicho modelo. Las razones son variadas y relevantes: por la necesidad de seguir creciendo, por mantener la calidad de servicio a nuestros consumidores y porque España y la transición energética requerirán de inversiones extranjeras en el sector de la energía que se regirán por la estabilidad regulatoria de nuestro país.

El modelo que ha persistido hasta la actualidad responde sin lugar a dudas a las necesidades del consumidor y atrae, con su estabilidad, la inversión

Además, ya contamos con lo necesario para abastecer el crecimiento. En España hay 7 millones de consumidores de gas, pero las infraestructuras existentes son capaces de seguir creciendo en número de clientes y demanda bajo las condiciones actuales, con las mismas infraestructuras básicas existentes. Así, cuanto mayor sea la base de clientes, mayor es el beneficio que revierte en el sistema debido al funcionamiento del modelo antes mencionado.

Si nos fijamos en las estadísticas de precios europeos de gas que publica la Oficina Europea de Estadística, EUROSTAT, visualizaremos fácilmente la situación. Desde 2014 a 2018 el precio del gas industrial, incluyendo impuestos, en España se ha mantenido por debajo de la media europea. En cuanto a la TUR los precios están a los mismos niveles que hace un año comparando con abril de 2018. El gas no es un servicio básico, sino que compite en el mercado; se abre camino entre los consumidores gracias a la calidad de servicio, al precio y al conjunto de características de eficiencia, ahorro y confort.

Evolución precio cliente industrial medio (sin IVA) €/MWh. (Fuente: Eurostat)
Evolución precio cliente industrial medio (sin IVA) €/MWh. (Fuente: Eurostat)

El gas también tendrá un rol clave sustituyendo el consumo actual existente en el mercado residencial de combustibles más contaminantes como el carbón, butano y gasóleo, reduciendo inmediatamente las emisiones y mejorando la calidad del aire.

Desde el sector, estamos preparados para trabajar de la mano de las instituciones en agilizar la transición a la sociedad sostenible que necesitamos. El Plan de Energía y Clima presentado por España ante la Unión Europea nos ha planteado un reto como sector; reto que aceptamos y abordamos con decisión e ilusión. El camino de la descarbonización es incuestionable, y las infraestructuras de gas tendrán un rol importante en la consecución de los objetivos medioambientales. Las empresas gasistas van a afrontar un periodo de transformación del sector muy importante para conseguir que el gas (ya sea el gas natural o el gas renovable) siga formando parte del mix energético del futuro. Mediante investigación, desarrollo e innovación constante, el gas seguirá aportando confort, eficiencia y ahorro a nuestros hogares y a la industria española, creando empleo y aportando crecimiento al PIB de nuestro país.

***Marta Margarit es secretaria general de Sedigas

Tribuna
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