La moneda de Facebook: bienvenida, criptoeconomía

El mundo parece preparado para aprovechar ese “ordenador global” que las cadenas de bloques han venido a construir

Foto: El logo de Facebook (Reuters)
El logo de Facebook (Reuters)

Pablo Garcia Mexía. Of Counsel, Ashurst LLP

Facebook ha liderado a un grupo de grandes empresas en la creación de Libra, “una divisa sencilla y mundial”. Gracias a Blockchain, una de las cuatro tecnologías digitales más disruptivas según la OCDE, un simple móvil permitirá enviar o recibir dinero de un modo tan fácil y rápido, tan seguro y tan barato como intercambiar mensajes de texto.

Libra será una cadena de bloques, una blockchain. No pública o abierta, como por ejemplo Bitcoin. Libra será una blockchain privada, pues aunque cualquier persona podra “bajarse la aplicación” y utilizar sus servicios, las bases técnicas y organizativas serán dictadas por la llamada “Asociación Libra” (es decir, Facebook y los demás “miembros fundadores”) y solo entidades de semejantes “estabilidad y reputación” podrán ser admitidas en su seno. Eso sí, en un máximo de cinco años, Libra evolucionará hacia un “sistema plenamente abierto” (ahora sí tipo Bitcoin), es decir, sobre cuyo destino cualquiera de los partícipes en la red podrá decidir.

Cuando esto último suceda, la gestión de la seguridad criptográfica del sistema —propia de Blockchain— se confiará a cualquiera de los miembros de la red, en proporción al número de unidades de Libra que posean (es lo que se llama proof-of-stake). Entre tanto, la seguridad de Libra correrá a cargo de los llamados “nodos de validación”, justamente gestionados por las entidades miembros de la Asociación.

Blockchain es ideal para Libra, pues genera confianza en la seguridad de una transacción, por ejemplo, un pago. Al tiempo que permite eludir las actuales ineficiencias de las transacciones financieras entre países, que alcanzan de media el 7% del coste y los tres-cinco días laborables. El modelo se cierra con los 2.400 millones de usuarios que Facebook posee por todo el mundo, una red sinigual.

Libra nace “plenamente respaldada por una cesta de divisas tradicionales, procedentes de bancos centrales de alta fiabilidad”. En coherencia con ello, no se inyectará inflación al sistema, pues “no se acuñará ninguna unidad de Libra sin que la reserva contenga el correspondiente depósito en divisa tradicional”.

Blockchain es ideal para Libra, pues genera confianza en la seguridad de una transacción, por ejemplo, un pago

A quienes se preocupan por su privacidad, los promotores le indican que la información empleada en las transacciones será pseudónima, es decir, reconstruible, aunque no transparente, pues se permitirá que “el usuario posea una o más direcciones en el sistema sin conexión alguna con su identidad real”. El carácter pseudónimo de la información, gracias a la re-identificabilidad del usuario, hace a su vez posible que las autoridades rastreen los fraudes y abusos que se puedan cometer.

Tras años de desconcierto, alimentado por la mala fama de Bitcoin (tan empleado en actividades ilícitas o, cuando menos, de pura especulación), algunos países comienzan ya a regular Blockchain, cosa deseable, pues la incertidumbre en nada favorece la innovación. Suiza es uno de los más avanzados en esta línea, de ahí que la elección de Ginebra como sede de la Asociación Libra diste de ser casual.

A la postre, Libra llega con una declarada voluntad de transparencia y acatamiento legal, en un claro gesto de distancia hacia Bitcoin. Voluntad favorecida por el hecho de que, por el momento, estamos ante una red privada, compuesta por empresas que se juegan en ello su “estabilidad y reputación”. Y que demuestran compromisos como el de que los puntos más sensibles de la red, los puntos de cambio y los monederos (exchanges y wallets), deberán respetar la correspondiente regulación legal, en evidente conexión con las recomendaciones emitidas en este campo por autoridades como el FMI.

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Supuestamente, Blockchain estaba llamada a “disromper a los disruptores”, a las empresas tecnológicas globales, gracias a la creación de redes cripto-securizadas, basadas en fuentes de confianza alternativas a las de esos gigantes de la ciberintermediación. Lejos de ser víctima de ella, Facebook ha hecho de Blockchain una enorme aliada, con una iniciativa que abiertamente desafía el negocio financiero, y en particular bancario, tradicional.

Ante Libra, algunos (entre otros, el Banco Internacional de Pagos) han recordado los problemas de privacidad de Facebook o los riesgos del enorme poder de las grandes tecnológicas para la competencia y el libre mercado. Otros temen que el poder algorítmico llegue a suponer una legitimidad contrapuesta a la de la democracia liberal. Todos ellos son problemas que deben ser tenidos en cuenta, y en su caso regulados, por los poderes públicos. Aunque un movimiento de este calibre exige miras de mucha mayor amplitud.

Multitud de proyectos, empresariales y de otro tipo, esperaban “agazapados” a la sombra de Blockchain. Es muy posible que se lancen ahora, viendo cómo Facebook lo ha hecho ya. El mundo parece preparado para aprovechar ese “ordenador global” que las cadenas de bloques han venido a construir. Bienvenida, criptoeconomía.

Tribuna
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