Advertencias políticas desde la Alemania del Este

Había miedo en Alemania (y en Bruselas) por los resultados de las elecciones regionales en los 'Länder' de Sajonia y Brandeburgo, por el temido ascenso de Alternativa por Alemania

Foto: Fiesta de celebración poselectoral de Alternativa por Alemania en Bavaria. (Reuters)
Fiesta de celebración poselectoral de Alternativa por Alemania en Bavaria. (Reuters)

Había temor en Alemania (y en Bruselas) por los resultados de las elecciones regionales en Brandeburgo y Sajonia de este pasado domingo. La geografía manda y hay que tener en cuenta que estos dos 'Länder' son los dos más orientales del país y, por lo tanto, más cercanos y expuestos a la ola iliberal que recorre el este de Europa. Chemnitz, lugar donde se produjeron el año pasado duros enfrentamientos entre grupos neonazis y la policía tras la muerte de un ciudadano alemán a manos de un sirio y un iraquí, está en Sajonia. Y el movimiento de extrema derecha Pegida se inició en Dresde, la capital de ese mismo estado. Por todo esto, el ascenso de Alternativa por Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) se daba por descontado. Solo faltaba saber si se iba a convertir en la primera fuerza política.

Afortunadamente, esto no se ha dado y tanto la CDU de Angela Merkel como el SPD de Scholz han ganado en Sajonia y Brandeburgo, respectivamente. Pero el batacazo ha sido histórico. Los demócratas cristianos han perdido más de un 7% en los dos estados y los socialdemócratas, un 5,7% en Brandeburgo y un 4,7% en Sajonia. Parece menos desangre que el de la CDU, pero es que en este último estado los socialistas ya solo lograron el 7,7% de los votos. Si siguen así, en las próximas elecciones ya no estarán en el parlamento regional.

Algo que les ha pasado de nuevo a los liberales del FDP en los dos estados. En estos sitios, donde la sensación de ser ciudadanos de segunda está muy extendida, el discurso 'pro-business' no cala. Alternativa por Alemania, en cambio, ha ganado más de 11 puntos en Brandeburgo (que lleva gobernada por los socialdemócratas más de 30 años) y consigue un 23,5% de los votos, y nada más y nada menos que 18 puntos en Sajonia, escalando hasta el 27,5%. Estos son números escalofriantes, pero imagínense cómo estaban las cosas que las encuestas le daban todavía más votos. El domingo, pues, nos encontramos con la imagen surrealista de que los grandes perdedores eran los que más lo celebraban. Eso debe ser un tanto frustrante para el votante del AfD, ya que el cordón sanitario va a seguir en pie. O no, porque realmente la mayoría del voto al AfD sigue siendo un voto protesta más que un apoyo a un programa de gobierno.

Eso sí, ahora las coaliciones serán todavía más difíciles. Se acaban los dúos y empiezan los tríos. En Sajonia, lo más probable es que haya una coalición entre CDU, SPD y Verdes, que, por cierto, han sacado peores resultados de lo esperado. El movimiento verde tampoco cala en las zonas 'depre'. En Brandeburgo, en cambio, se vaticina una coalición entre SPD, la izquierda radical de Die Linke (que ha sufrido pérdidas de voto mayores que las de los propios socialistas) y de nuevo los Verdes.

Reunión de los líderes de la CDU de Angela Merkel. (EFE)
Reunión de los líderes de la CDU de Angela Merkel. (EFE)

A nivel nacional, estos resultados se podrían leer de la siguiente manera. La coalición entre la CDU y la SPD es probable que aguante. Merkel quiere estar al mando cuando en la segunda mitad del año 2020 Alemania tenga la presidencia de la UE, y el SPD quiere estar también ahí en la foto. Para las próximas elecciones, si la unión entre SPD, Die Linke y Verdes se ve factible, esto podría ser una amenaza para la CDU/CSU. Finalmente, a largo plazo, ¿va el auge del AfD a hacer que la CDU se derechice? Improbable. La brecha entre este y oeste es todavía grande, y en el oeste el discurso de la AfD tiene mucho menos recorrido.

Lógicamente, todo dependerá de la economía. En esta era de radicalización y el populismo, solo conocemos una Alemania acostumbrada al pleno empleo. Una recesión puede cambiar mucho las cosas. Aun así, la crisis tiene que ser muy grave para que un nacional-populista como Donald Trump o Boris Johnson llegue al frente de la CDU. Antes, el partido de Konrad Adenauer rompe su ortodoxia fiscal y se hace keynesiano.

Tribuna
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