¿Por qué a pesar de todo invertir en España sigue siendo atractivo?

España es una de las primeras economías mundiales, competitiva y moderna, con una red de infraestructuras puntera. Un país sumamente interesante para invertir

Foto: Felipe VI, en el Foro Económico Mundial de 2018, donde animó a los asistentes a invertir en España. (EFE)
Felipe VI, en el Foro Económico Mundial de 2018, donde animó a los asistentes a invertir en España. (EFE)

A pesar de todo. Y ese 'todo' es lo primero que se nos viene a la cabeza a los españoles: la situación de desempleo estructural, una fiscalidad sin incentivos para el inversor, problemas de corrupción, inestabilidad política y social en Cataluña, mal funcionamiento de la Justicia, incertidumbre política general, situación interina del Gobierno de la nación prolongada durante mucho tiempo, casi un proceso electoral general por año en los últimos cuatro, el reciente anuncio de que la economía española se fatiga el doble que la europea, en un previsible escenario de parón de la economía mundial. Y sin embargo…

Y sin embargo, 'todo' eso no es lo primero que se le viene a la cabeza al inversor extranjero. La realidad es que España sigue presentando un gran atractivo para invertir. Motivos no les faltan a los inversores.

España es la decimotercera economía mundial y la quinta de Europa, teniendo en cuenta su producto interior bruto, y se prevé que siga conservando ambos puestos durante los próximos años. Con uno de los mayores crecimientos recientes de la zona euro, se estima que este año 2019 se cerrará con un aumento del PIB de entre un 2,2 y un 2,3%, según diferentes fuentes, muy por encima de las primeras economías de Europa.

El informe 'Doing Business' ('Haciendo negocios') de 2019, del Banco Mundial, sitúa España en el puesto 30º de las 190 economías analizadas en la facilidad para hacer negocios, estando en la media de los países de la OCDE. Hacer negocios en España es ahora más seguro y sencillo que hace unos años.

Desarrollo y buenas condiciones

Con un desarrollo económico sostenido, una situación geopolítica excelente, puente geográfico para el comercio con el norte de África y puente cultural entre Europa y Latinoamérica, nuestro país cuenta con unas infraestructuras de primer orden en cuanto a calidad y extensión, en el marco, incluso muchas veces por delante, de los países más desarrollados.

Toque de campana conmemorativo por el 100 aniversario de Citi en España. (EFE)
Toque de campana conmemorativo por el 100 aniversario de Citi en España. (EFE)

El Banco Mundial reconoce que el marco legal y las reformas realizadas en los últimos años para facilitar las inversiones y el desarrollo de los negocios en nuestro país han tenido éxito, situándonos entre las cinco naciones de la OCDE con mejores avances en este terreno.

Todo lo anterior —sin olvidar la calidad técnica y formación de nuestros profesionales, científicos, ingenieros— ha situado España como uno de los países más competitivos para hacer negocios. No en vano, nuestro país es hoy uno de los que más inversión extranjera directa reciben, colocándose en el puesto 13º del mundo.

En 2018, la inversión extranjera directa alcanzó la cifra récord de 46.828 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 71% respecto al año anterior, dato especialmente alentador si se tiene en cuenta que a nivel mundial la inversión extranjera directa disminuyó cerca de un 20%. Con estas cifras, la inversión extranjera directa supone ya un 3,5% del PIB en nuestro país.

El informe 'Doing Business', del Banco Mundial, analiza la facilidad para hacer negocios y sitúa España en el puesto 30º de 190 países

La inversión extranjera se ha dejado notar especialmente en Madrid, que experimenta un ascenso muy destacado, en detrimento de Cataluña, donde la situación política y la deslocalización de empresas han afectado muy negativamente. De hecho, en los últimos tres años, Cataluña ha pasado de percibir un tercio de la inversión extranjera directa en España a poco más de un 6%.

Rafael Catalá, exministro de Justicia, en las jornadas 'España, país para invertir'. (EFE)
Rafael Catalá, exministro de Justicia, en las jornadas 'España, país para invertir'. (EFE)

Según la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (Ascri), la inversión del capital privado en 2018 se situó cerca de los 6.000 millones de euros, una cifra récord que por segundo año consecutivo experimentó un crecimiento muy notable. De tal cifra, destaca Ascri la actividad de los fondos internacionales, que representaron el 77% del volumen total de inversión.

La inversión extranjera tiene hoy sin duda un peso muy destacado en la economía española, y contribuye decisivamente al desarrollo de nuestro país. Pero debe de ser objeto de una atención clara y directa por parte del Gobierno.

¿Cómo mejorarla?

Existen medidas que pueden favorecer la inversión, y que deberían acometerse de una manera orgánica y coordinada: un régimen fiscal sencillo y atractivo que fomente las inversiones, simplificación legislativa, reducción de trámites y requisitos burocráticos, mejora del mercado laboral, desarrollo decidido de la innovación (el tan esgrimido como poco desarrollado en España I+D+i), y un largo etcétera de medidas para hacer aún más atractivo este país y las oportunidades que presenta para el inversor extranjero.

Un régimen fiscal sencillo, la simplificación legislativa o una reducción de la burocracia mejoran la imagen del país ante el inversor extranjero

Y, entre estas medidas, debería situarse sin duda la mejora del sistema educativo español, hoy día totalmente obsoleto en su funcionamiento práctico, pues no desarrolla habilidades necesarias del estudiante ni forma para el mercado de trabajo ni para las nuevas necesidades que el futuro —presente ya— demanda. Un país competitivo necesita urgentemente de esa reforma educativa en todos los niveles si pretende seguir siéndolo.

Mención aparte merece el paro en España, el gran problema de nuestra economía, tan elevado, tan duradero, estructural, sin capacidad de solución por parte de nuestros políticos y gobernantes… Todos esos datos tan positivos que muestran los 'rankings', decimotercera economía mundial y la quinta de Europa, ceden necesariamente ante la situación del desempleo en España.

Pero, a pesar de todo, España sigue siendo un país atractivo para invertir. Y es que los inversores extranjeros ven otra realidad diferente a la que vemos los españoles, tan afectados, como estamos, por el paro, la corrupción, el independentismo catalán o la calidad de nuestros políticos. O, quizá con más acierto, ven la misma realidad que nosotros pero desde otra perspectiva, dando un peso a los factores en juego diferente al que nosotros les otorgamos.

*Javier Goizueta es abogado y analista financiero. Especializado en Derecho Mercantil y en procesos de fusión y adquisición de empresas, actualmente es socio director del departamento mercantil de Kennedys Abogados en España. Comenzó su carrera profesional en 1993 en Cuatrecasas, en el año 2000 se incorporó a KPMG, donde permaneció hasta su integración en Siemens Gamesa en 2012. Ha sido profesor universitario e impartido clases en diversos másteres jurídicos, entre otros, IE e ISDE.

Tribuna
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