La industria del automóvil necesita previsiones realistas

Es evidente que tenemos un problema y hay que rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero y conviene tomar medidas que sean efectivas y en un plazo de tiempo corto

Foto: Fotografía de archivo fechada el 22 de agosto de 2019 que muestra a un trabajador de Grupo Plasma Automotive (GPA). (EFE)
Fotografía de archivo fechada el 22 de agosto de 2019 que muestra a un trabajador de Grupo Plasma Automotive (GPA). (EFE)

Ya hemos vuelto a pasar por las urnas y el resultado presenta un panorama bastante parecido al anterior. Como primera reflexión, alguien tendría que plantearse la oportunidad de estas elecciones, pero no es nuestro trabajo hacer este tipo de análisis, así que nos vamos a centrar en las repercusiones que sobre nuestro sector y otros relacionados con el automóvil, pueden tener estos resultados electorales.

En los últimos meses hemos oído todo tipo de comentarios con respecto a la desaparición de los motores de combustión y la entrada masiva de coches eléctricos en el parque automovilístico español. Hemos asistido a una controversia curiosa entre el Ministerio de Industria y el de Transición Ecológica, normal por otra parte, pero vamos a intentar poner datos en todo esto.

Fábrica de automóviles de General Motors para fabricar. (EFE)
Fábrica de automóviles de General Motors para fabricar. (EFE)

En primer lugar, vamos a ver la introducción en el mercado del coche eléctrico.

Hasta octubre de este año se han vendido en España 1.249.714 vehículos nuevos, de ellos 18.800 son eléctricos, sumando turismos, motos, vehículos industriales y autobuses. Se espera llegar a las 65.000 matriculaciones para el 2020, objetivo ambicioso porque supone casi triplicar las cifras de este año.

Esto supone que el 1.5 % de los vehículos vendidos en nuestro país son eléctricos. Según datos de distintas entidades, en España circulan hoy en día unos 80.000 vehículos eléctricos, de los cuales un 40% son coches, un 28% son motos y el resto son vehículos industriales y autobuses. El parque de vehículos es de casi 28.000.000 de unidades a día de hoy.

Según declaraciones del Secretario de Estado de Energía en funciones D. José Domínguez, realizadas la semana pasada, el texto final del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima del gobierno español prevé que para el año 2030 habrá 5.000.000 de vehículos eléctrico circulando por nuestro país. Esto supone que tendremos que pasar de las aproximadamente 23.000 matriculaciones de este año a una media de 500.000 anuales. Se podrá argumentar que el crecimiento va a ser progresivo y que será mayor en los últimos años, pero en todo caso nos permitimos dar un consejo al próximo gobierno:

Revisen sus pronósticos y márquense objetivos realistas. Lo demás solo provoca confusión, desincentivación a la compra de vehículos nuevos e incertidumbre en el primer sector industrial español.

Foto de archivo de una fábrica española. (EFE)
Foto de archivo de una fábrica española. (EFE)

Se puede argumentar, y de hecho se hace, que el problema es que no hay una red de puntos de recarga que permita un uso más optimizado del coche eléctrico, pero aun cuando la hubiera, sigue sin resultar atractivo viajar teniendo que parar cada 250 km, como mucho, para recargar la batería en una carga rápida que nos llevará entre 30 y 45 minutos. Se están haciendo esfuerzos por parte del gobierno en funciones para crear esa red, desde legislativos, hay un proyecto de Orden para facilitar los accesos desde las carreteras, hasta la puesta a disposición de muchos euros para la ayuda a la instalación de esos puntos y para la venta de coches eléctricos, veremos los resultados. En todo caso y para que se puedan alimentar las baterías de esos 5.000.000 de coches en 2030, harían falta muchos puntos de recarga para que cuando salgan a la carretera no se encuentren con qué hay 10 coches esperando a cargar en el mismo punto y supongo que muchos aparcamientos semi gratuitos para que todos aquellos que no tienen plaza de garaje y les gustaría tener un coche eléctrico pudieran hacer una recarga nocturna, que es la más viable y barata.

Esto supone que tendremos que pasar de las aproximadamente 23.000 matriculaciones de este año a una media de 500.000 anuales

Me decía un amigo que eso se resuelve teniendo dos coches, uno para la ciudad y otro para los viajes y poniendo un poste de recarga en el garaje del chalé, es cierto no había caído en ello.

Me gustaría incidir en un dato, la edad media del parque automovilístico español es de 12,3 años. Esto nos lleva a una rápida y obvia reflexión: Tenemos un parque automovilístico obsoleto en cuanto a medidas anticontaminantes.

Una vez más insistimos en lo mismo, lo único realista hoy en día es incentivar la compra de coches nuevos, se muevan con la energía que sea, Electricidad, Gas, GLP, Gasolina, Diesel o Hidrógeno. Un coche diésel fabricado a partir del año 2018 contamina, de media, un 84% menos en NOX y un 91% menos en partículas que uno fabricado hace 15 años, y produce un 15% menos de CO2 que uno de gasolina, con un consumo un 25% inferior. Según los datos de la Asociación Europea de Constructores de Automóviles (ACEA), las emisiones de CO2 han aumentado en el año 2018 un 1,8% con respecto al 2017.

Me gustaría incidir en un dato, la edad media del parque automovilístico español es de 12,3 años

En este período las ventas de coches diesel pasaron del 44% al 35,9%. Si tomamos el período 2015-2018, las ventas de vehículos fueron las siguientes:

  • Diesel pasó de un 51,5 % a un 35,9%
  • Gasolina de un 44,2% a un 56,7%
  • Vehículos de energías alternativas 7,4%

Según la auditora Jato Dynamics, especialista del sector, el aumento de las emisiones se debe al trasvase de ventas de vehículos diesel a gasolina. La Agencia Europea de Medioambiente ha publicado recientemente que la menor venta de coches de gasóleo aumenta las emisiones de CO2.

Estos datos solo demuestran una cosa, que cuando los fabricantes europeos de coches apostaron por los motores diesel, acordémonos de la crisis del agujero de la capa de ozono, tuvieron razón.

Vista de un stand durante el Salón Internacional del Automóvil de Norteamérica (NAIAS), en EEUU. (Reuters)
Vista de un stand durante el Salón Internacional del Automóvil de Norteamérica (NAIAS), en EEUU. (Reuters)

Sin embargo, no contemplaron otros tipos de contaminaciones que esos coches producían, como son las partículas y los nitrógenos oxigenados, que son especialmente peligrosas para la salud. Hoy en día estos coches incorporan filtros de partículas que eliminan el 98% de ellas y desde la entrada en vigor del Euro 6, llevan depósitos de AD BLUE que descomponen los NOX y se equiparan a los de gasolina.

Por lo tanto, podemos llegar a una conclusión, los coches viejos de gasóleo emiten menos emisiones de CO2 que los viejos de gasolina, pero son más peligrosos para la salud, y los coches nuevos de gasóleo siguen emitiendo menos emisiones de CO2 que los nuevos de gasolina, pero se equiparan a estos en las otras contaminaciones.

Si a lo dicho anteriormente añadimos que, tanto en el caso de los vehículos de gasóleo como los de gasolina, la reducción de las emisiones de un vehículo de 10 años de antigüedad a uno actual es del 80%, concluiremos que lo que de verdad es peligroso tanto para la salud, como para la atmósfera, es que sigan circulando vehículos viejos por nuestras calles y carreteras.

Los coches viejos de gasóleo emiten menos emisiones de CO2 que los viejos de gasolina, pero son más peligrosos para la salud

Viene todo esto a cuento, porque es evidente que tenemos un problema y hay que rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero, no solo producidas por los tubos de escape de los coches, y conviene tomar medidas que sean efectivas y además en un plazo de tiempo corto.

Es posible que a medio-largo plazo los coches eléctricos, bien de baterías o de pilas de combustible, sustituyan a los de combustión, pero hoy en día se está muy lejos de ello. Quizá sea por el alto precio que tienen, o porque sus prestaciones aún quedan lejos de sus competidores, o porque su obsolescencia es rápida y se supone que el modelo siguiente será sustancialmente mejor.

En todo caso, lo más urgente es que los coches viejos desaparezcan y para eso es necesario un programa de ayudas para hacerlo posible.

Los coches nuevos de gasóleo siguen emitiendo menos emisiones que los nuevos de gasolina, pero se equiparan a estos en las otras contaminaciones

La mayor parte de la población no puede permitirse comprar un coche eléctrico en la actualidad, pero con una política adecuada si se puede rejuvenecer de forma importante el parque automovilístico de nuestro país. Sería una buena manera de empezar a colaborar para paliar el cambio climático y de paso mejorar la seguridad vial.

No hay que demonizar ninguna energía, lo que de verdad contamina es un coche viejo. Otro día hablaremos de las etiquetas y de la realidad de los criterios que se han seguido para clasificar los vehículos.

*Víctor García Nebreda es Secretario General de AEVECAR y AEESCAM

Tribuna