Aprendizajes para una nueva crisis

¿Qué debemos hacer las escuelas de negocios para preparar a nuestros alumnos ante la evidencia de la desaceleración del crecimiento y la eventualidad de una nueva recesión?

Foto: Imagen de Tumisu en Pixabay.
Imagen de Tumisu en Pixabay.

Dicen que el ser humano es el único ser vivo de la tierra que tropieza dos veces en la misma piedra. Debe de ser verdad, a tenor del escenario económico que algunos analistas están dibujando con la mirada puesta en la desaceleración económica, que podría ser el anticipo de un nuevo ciclo recesivo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) cifra en 51 billones de dólares la deuda empresarial en las ocho economías más grandes del mundo, 17 más que en 2009, cuando los países apenas llevaban un año luchando contra una grave crisis financiera. Si una de las enseñanzas de la pasada crisis fue la necesidad de gestionar mejor el riesgo, las administraciones nacionales y las empresas parecen haberla olvidado, porque de los 51 billones citados anteriormente, 19 serían vulnerables a impagos en el caso de que entrásemos en otra recesión.

A esta búsqueda de instrumentos financieros más rentables y, en consecuencia, más arriesgados contribuyen involuntariamente las políticas monetarias de los bancos centrales. Actualmente, los bonos soberanos cuya rentabilidad es negativa (el acreedor paga dinero al deudor) suman 15 billones de dólares. Los tipos cero y negativos han provocado una fuerte entrada de capitales en activos de alto riesgo, como la deuda soberana de países emergentes.

Los mercados creen que esta tendencia ‘antinatura’ se mantendrá al menos hasta 2022 por la necesidad de mantener los estímulos monetarios para combatir la desaceleración, por un lado, y provocar inflación, por otro.

El Banco Mundial anticipa un escenario global de crecimiento débil. De hecho, estima que el ejercicio que acabamos de dejar atrás registrará la tasa más baja del decenio (un 2,4%), mientras que el año en curso apenas superará este registro en una décima. Además, estas tasas están muy amenazadas por riesgos geopolíticos, tales como las guerras comerciales y la inestabilidad en Medio Oriente.

¿Qué debemos hacer las escuelas de negocios para preparar a nuestros alumnos ante la evidencia de la desaceleración del crecimiento y la eventualidad de una nueva recesión?

En primer lugar, hemos de reiterar la convicción de que las personas menos vulnerables a las crisis son aquellas que tienen un alto nivel de formación. Las instituciones de educación superior tenemos que estar muy cercanas a las empresas y sus negocios para responder con celeridad a las demandas de un mercado del talento en constante evolución.

En primer lugar, hemos de reiterar la convicción de que las personas menos vulnerables a las crisis son aquellas que tienen un alto nivel de formación

En un escenario cargado de incertidumbres y de gran volatilidad, los programas de estudio deben responder a los siguientes objetivos:

  • Aprender a gestionar en escenarios contradictorios e inestables. El comportamiento de los inversores con el riesgo es un buen ejemplo de esta aparente contradicción.

  • Aprender a calibrar riesgos y, sobre todo, a anticiparse a ellos. De nada sirve identificar un riesgo si no tomas las medidas adecuadas para paliarlo o evitarlo.

  • Saber transformar y transformarse. No solo la digitalización de la sociedad requiere estar preparado para cambiar rápidamente ante escenarios en permanente cambio.

  • Movilidad geográfica y funcional. La competencia también se ha hecho global. Los trabajadores tienen que estar preparados no solo para cambiar de residencia sino también de función. Se buscan trabajadores capaces de adaptarse ágilmente a nuevos entornos y proyectos, y buscar oportunidades allí donde se encuentren.

  • Gestionar crisis. El 'issue management' evita muchas crisis, pero en ocasiones estas son inevitables o simplemente sobrevienen. La crisis es casi la nueva normalidad, de tal forma que el gestor debe estar preparado para alteraciones constantes en los procesos empresariales, ya sean de carácter endógeno o exógeno.

  • Gestionar conflictos. Muchas crisis son la expresión de un conflicto. Aprender a resolver situaciones de confrontación, diferencia de opiniones o choque de intereses es fundamental.

  • No temer al fracaso. El éxito es un maestro muy condescendiente. El error y el fracaso son una fuente de aprendizaje. En un mundo que se mueve muy rápido, se producen más aciertos y más fracasos. Hay que aprender a no dejarse seducir por los primeros y sacar conclusiones de los segundos.

  • Admitir la diversidad no es suficiente. Se necesita formación en habilidades sociales para conectar con otras culturas y formas de pensamiento.

  • Estimular la creatividad. La misma diversidad es una fuente de inspiración, que bebe también en la escucha, la originalidad, la búsqueda de nuevas perspectivas y el diseño.

A estos objetivos, que resultan bastante obvios a la luz de los desafíos que se atisban en el cercano horizonte, sumaría uno menos obvio: actuar como misioneros de los valores democráticos europeos. Las escuelas de negocios instaladas en Europa tenemos la responsabilidad de inculcar a nuestros alumnos las ideas que han permitido el florecimiento de Europa en los últimos tres siglos y que hunden sus raíces en la Ilustración. Una nueva crisis socavaría de nuevo los cimientos del Estado del bienestar, cuya asociación con la democracia es cuestionada en no pocos países. La libertad no admite rebajas. Por eso, cuando nos referimos a los valores en las escuelas de negocio, no solo hemos de pensar en los que inspiran comportamientos éticos, sino también en aquellos otros que defienden un modelo de gobernanza basado en ciudadanos libres.

Una nueva crisis socavaría de nuevo los cimientos del Estado del bienestar, cuya asociación con la democracia es cuestionada en no pocos países

De las escuelas de negocios deben salir ciudadanos plenamente conscientes de sus derechos y obligaciones y capaces de lidiar con tantas crisis como el ciclo económico ponga en su camino a lo largo de toda su vida profesional.

*Eduardo Gómez Martín, director general de ESIC Business & Marketing School.

Tribuna
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios