La pandemia de covid-19 es la crisis sanitaria que marcará nuestra época

La pandemia aprovecha las lagunas y desigualdades existentes en los sistemas sanitarios, subrayando la importancia de invertir en infraestructuras y profesionales sanitarios

Foto: Varias enfermeras de la UCI del Hospital Morales Meseguer, de Murcia. (EFE)
Varias enfermeras de la UCI del Hospital Morales Meseguer, de Murcia. (EFE)
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El nuevo coronavirus, cuya expansión comenzó con una serie de casos de neumonía de causas desconocidas en Wuhan (China), se ha ido extendiendo a una velocidad alarmante, resquebrajando los cimientos de los sistemas sanitarios, las economías y las sociedades de todo el mundo.

Los países europeos se encuentran entre los más afectados. En el momento de redactar este artículo, cinco de los seis países más afectados están en Europa. Pese a ello, al tiempo que lucha contra el covid-19 en su propio territorio, Europa también encabeza el esfuerzo de solidaridad a escala mundial.

A pesar de la distancia social que hemos de mantener, todos los ciudadanos tenemos que actuar unidos en la escena mundial.

La Unión Europea y la OMS comparten el compromiso de apoyar a las comunidades y países vulnerables de todo el mundo. Actuar juntos como la comunidad mundial que somos es especialmente importante en estos momentos porque todos estamos en el mismo barco y la enfermedad no discrimina ni conoce fronteras. Mientras se siga cebando en algunos de nosotros, nadie estará a salvo.

A fin de respaldar la respuesta mundial al covid-19, la Unión Europea y sus Estados miembros han presentado recientemente el conjunto de medidas denominado Equipo Europa, cuya dotación está aumentado y superará con creces los 23.000 millones de euros. Por supuesto, algunas medidas de la respuesta de Equipo Europa a la pandemia de covid-19 se llevarán a cabo con las Naciones Unidas.

Al igual que en tantas crisis, los más vulnerables son los que más sufren y debemos centrarnos en ellos. La UE respalda el Plan Estratégico de Preparación y Respuesta de la OMS con nuevos fondos por valor de 30 millones de euros para reforzar la preparación y respuesta ante las emergencias en países con sistemas sanitarios frágiles o afectados por crisis humanitarias.

Además, la Comisión Europea, la OMS y sus socios de todo el mundo también se han unido para crear el acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 a fin de agilizar el desarrollo, la producción y la distribución equitativa de nuevos medios de diagnóstico, tratamientos y vacunas para hacer frente al covid-19, de modo que todas las personas tengan un acceso equitativo a estos productos que salvan vidas.

Sobre la base de este compromiso histórico, la Comisión Europea organizó el pasado 4 de mayo una conferencia de donantes en la que más de 40 países donaron unos 7.400 millones de euros para apoyar la investigación y el desarrollo de vacunas, medios de diagnóstico y tratamientos. Pero nuestra colaboración va mucho más allá de la crisis actual.

La pandemia aprovecha las lagunas y desigualdades existentes en los sistemas sanitarios, subrayando la importancia de invertir en infraestructuras y profesionales sanitarios, así como en sistemas para prevenir, detectar y dar respuesta a los brotes de enfermedades. Unos sistemas sanitarios sólidos son la mejor prevención no solo contra brotes y pandemias, sino también contra las múltiples amenazas para la salud que acechan todos los días a las personas en todos los rincones del mundo.

Y, sin embargo, las tendencias actuales nos indican que en 2030 más de 5.000 millones de personas carecerán de acceso a servicios sanitarios esenciales tales como visitar a un profesional sanitario, acceder a medicamentos esenciales o disponer de agua corriente en los hospitales. Incluso en los casos en que se dispone de esos servicios, recurrir a ellos puede suponer una ruina financiera para millones de personas.

Estas deficiencias no solo afectan a la salud de las personas, las familias y las comunidades, sino que ponen en peligro la seguridad mundial y el desarrollo económico.

Son estos los motivos por los que la UE ha aportado 102 millones de euros a la Asociación para la Cobertura Sanitaria Universal con la OMS, que presta ayuda para el refuerzo de los sistemas sanitarios de 115 países de África, el Caribe, el Pacífico, Europa Oriental, Asia Central y el Sudeste Asiático. El mundo gasta anualmente en salud unos 7,5 billones de dólares estadounidenses, lo que representa casi el 10% del PIB mundial.

Pero son demasiados los países que concentran su presupuesto sanitario en la gestión de enfermedades en los hospitales —donde los costes son mayores y los resultados suelen ser peores—, en lugar de promover la salud y prevenir las enfermedades en el ámbito de la atención primaria. La pandemia de COVID-19 acabará por remitir, pero no podemos volver a las prácticas habituales.

A la vez que trabajamos para responder a esta pandemia, también debemos esforzarnos más en prepararnos para la próxima. Ahora tenemos la oportunidad de sentar las bases de unos sistemas sanitarios sólidos en todo el mundo.

Las inversiones para reforzar la infraestructura y el personal sanitarios son la única manera de evitar futuras crisis sanitarias mundiales como la que estamos viviendo. Si algo podemos aprender del covid-19 es que invertir en salud ahora salvará vidas en el futuro.

La historia nos juzgará no solo por nuestra superación de esta pandemia, sino también por las enseñanzas que extraigamos y las medidas que adoptemos una vez la hayamos superado.

*Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

*Jutta Urpilainen, comisaria de Asociaciones Internacionales de la Comisión Europea.

Tribuna
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