Un Parlamento unido exige una respuesta mutualizada

La propuesta de la Comisión Europea frente al covid podría retrasarse hasta final de mes. Parece que está siendo difícil alcanzar un acuerdo en el seno del Colegio de Comisarios

Foto: Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea en una sesión del Parlamento de la Unión. (EFE)
Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea en una sesión del Parlamento de la Unión. (EFE)
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El pasado 6 de mayo la Comisión Europea debía haber presentado públicamente su plan de recuperación, ante la profunda crisis derivada del coronavirus, y su engarce con el nuevo marco financiero plurianual 2021-27. Ha pasado ya más de una semana, y nada sabemos al respecto. Es más, los rumores apuntan a que la propuesta podría retrasarse hasta final de mes. Parece que está siendo difícil alcanzar un acuerdo en el seno del Colegio de Comisarios, pero, lo que aún es peor, hay quien afirma que Ursula von der Leyen podría estar demorando la presentación de una propuesta a la espera del respaldo de algunos gobiernos en el Consejo, especialmente el alemán.

Sin entrar aún en el fondo de la cuestión, el procedimiento que la Comisión von der Leyen parece estar siguiendo, esperando al Consejo, supone una ruptura con los métodos de trabajo de la Comisión Juncker, y la vuelta a algunos de las peores prácticas de su predecesor, Durão Barroso. Von der Leyen acaba así con el camino abierto en la pasada legislatura, que retomaba las mejores prácticas del proceso de construcción europea.

Un trabajador realiza el seguimiento de la expansión del covid-19 desde el Centro Europeo. (EFE)
Un trabajador realiza el seguimiento de la expansión del covid-19 desde el Centro Europeo. (EFE)

Obviamente, la Comisión no puede apostar por un programa absolutamente ajeno al ambiente que se palpe entre los Estados miembros, pero debería buscar primero una alianza con el Parlamento, que permitiera a ambas instituciones, Parlamento y Comisión, sentarse después a negociar unidas con el Consejo.

Ante el retraso en la propuesta y las incertidumbres ante esa posible cohabitación entre la presidenta de la Comisión y algunos Estados miembros, el Parlamento Europeo ha aprobado en estos días una resolución que podría ser clave.

El pasado abril, el Parlamento dio luz verde a una primera resolución exigiendo un Fondo de Recuperación financiado con la emisión de deuda comunitaria, respaldada por el presupuesto de la UE a largo plazo. El Parlamento fue la primera institución europea en abrir esa posibilidad, que algunos gobiernos reforzaron con distintas propuestas, como la española. También el Grupo Socialista presentó un Plan de Acción global de lucha contra la pandemia y reanimación de la economía.

Estamos ante una resolución para presionar a la Comisión para que presente cuanto antes su hoja de ruta y deje de enredar con el Consejo

Ahora, un mes después, la Eurocámara vuelve a la carga, solicitando un fortalecimiento del presupuesto, un aumento de los recursos propios de la UE, y un Fondo de Recuperación que vaya mucho más allá de los programas de inversión ya comprometidos.

En este texto, el Parlamento recuerda a la Comisión y Consejo su poder de veto sobre la propuesta presupuestaria, y ofrece a los Estados miembros que no incrementen su contribución financiera solo a cambio de reforzar los recursos propios de la Unión para hacer frente a esta emergencia. Respecto a la estrategia de recuperación, el Parlamento cuantifica el esfuerzo necesario en dos billones de euros, dos veces el PIB español, con un Fondo financiado con deuda común como principal competente. Además, apunta que, sin duda, serán necesarios nuevos créditos, pero la parte central del programa debe canalizarse a la economía real fundamentalmente a través de transferencias directas. Y advierte, por cierto, a la Comisión, de que se abstenga de presentar a la Eurocámara un plan que utilice "multiplicadores fantasma", pues esos cálculos irreales restan credibilidad al conjunto de la estrategia y al propio proyecto europeo. Por último, se exige que los beneficiarios de este esfuerzo conjunto se comprometan a respetar los valores europeos de los Tratados, y a luchar colectivamente contra la elusión, la evasión fiscal y el lavado de dinero.

La resolución ha sido aprobada por cerca del ochenta por ciento de la cámara, lo que demuestra, por otra parte, que la construcción de consensos es posible entre diputados con distintas ideológicas y diversas procedencias geográficas. Estamos, pues, ante una resolución estratégica, que espera presionar a la Comisión para que presente cuanto antes su hoja de ruta, deje de enredar con el Consejo, y lidere con fuerza al conjunto de la Unión ante esta crisis. Ursula von der Leyen no puede demorar más su encuentro con la historia, y el Parlamento está unido y preparado para esa recorrer ese camino.

*Jonás Fernández, miembro de la Eurocámara por el PSOE

Tribuna
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