¿Está preparada la banca para la nueva avalancha de impagos?

La crisis sanitaria actual está poniendo en peligro la supervivencia de miles de empresas y como consecuencia una nueva oleada de impagos se avecina en el sistema financiero

Foto: Parte de la fachada del Banco de España (EFE)
Parte de la fachada del Banco de España (EFE)
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La crisis financiera de 2008 dejó un volumen de préstamos impagados (Non-Performing Loans o NPLs en su acrónimo inglés) en la banca española en casi 200 mil millones de euros en el peor momento de la crisis.

Después de intensos esfuerzos por parte del regulador y de las entidades financieras en atajar el problema de estos préstamos problemáticos y su impacto en la viabilidad del conjunto del sector bancario español, no fue hasta el año 2014 cuando la banca española comenzó a desprenderse de estos activos con la venta de estos préstamos a inversores internacionales, fundamentalmente.

Desde entonces, y tras años frenéticos de ventas, la banca española ha sido capaz de sacar de sus balances gran parte de estos préstamos y créditos impagados. A finales de 2019, quedaban unos 60 mil millones de euros de NPLs en el balance de los bancos.

Sin embargo, el Covid-19 puede poner en brete este enorme esfuerzo. La crisis sanitaria actual no sólo está dejando un drama social en vidas, sino también está poniendo en peligro la supervivencia de miles de empresas (muchos pequeños empresarios ya se han visto obligados a cerrar permanentemente sus negocios) y, por tanto, poniendo en peligro cientos de miles de empleos. Como consecuencia, una nueva oleada de impagos se avecina en el sistema financiero, que posiblemente, y por desgracia, ni siquiera las medidas puestas en marcha por el gobierno van a poder evitar en su totalidad.

La ‘hibernación’ económica está afectando a un porcentaje muy significativo de empresas y ya está destruyendo intensamente parte del tejido productivo español. La duración de esta crisis determinará el impacto económico final y su profundidad, pero ya el pasado 13 de abril el FMI cuantificaba el efecto de la pandemia en España con una caída del 8% en el PIB y un desempleo del 21% en 2020. Sin embargo, algunos analistas de bancos internacionales ya se aventuran a estimar caídas del PIB superiores al 20% con un desempleo por encima del 30% para este año.

Por desgracia, estos escenarios más pesimistas, podrían no ser del todo descabellados. Si miramos la composición del gasto de los hogares españoles (datos del INE), un 48% se corresponde con gasto en restaurantes, ocio, ropa, vacaciones, o cuidado personal, entre otros. Es decir, en situaciones de crisis económica es de donde primero las familias recortan sus gastos. Adicionalmente, el sector del turismo en España representa alrededor del 12% del PIB, y ya sabemos que los turistas extranjeros difícilmente van a venir a nuestro país - Alemania recomienda a sus ciudadanos que no visiten España este verano.

Lo que cada vez parece más lejos es la recuperación en ‘V’ (salida inmediata de la crisis), siendo los escenarios centrales la recuperación en ‘U’ o ‘L’, o dicho de otra manera, prolongación de la crisis económica salvo que se encuentre un medicamento o vacuna en el cortísimo plazo.

El PIB y el desempleo están altamente correlacionados con el nivel de impagos, y por tanto, con la mora bancaria. Si analizamos la crisis del 2008 y dicha correlación la extrapolamos para los próximos años, el volumen de NPLs pasaría de los 60 mil millones de 2019 hasta los 160 mil millones en 2021 (si no consideramos desinversiones de estos activos ni recuperaciones orgánicas – esto es: daciones en pago, quitas y/o refinanciaciones).

Sin embargo, es poco probable que la correlación vista en la crisis anterior sea perfectamente extrapolable a la situación actual por tres motivos, fundamentalmente: i) las entidades financieras han sido más restrictivas en la concesión de créditos desde 2008; ii) los hogares y empresas han reducido su nivel de endeudamiento en los últimos años, por tanto tendrían mayor ‘margen’ para evitar impagos; iii) y sobre todo, las ayudas gubernamentales y europeas de liquidez y moratorias hipotecarias que permitan salvar insolvencias y mitigar estos niveles de impagos. En definitiva, estamos más preparados y no queremos que se repitan errores pasados.

La situación es grave y pone de relieve lo importante que es para la banca estar preparada para gestionar nuevas oleadas de impagos

En cualquier caso, la situación es grave y pone de relieve lo importante que es para la banca estar bien preparada para gestionar posibles nuevas oleadas de impagos. Afortunadamente, esta crisis coge a la banca más reforzada desde punto de vista de solvencia y capital, pero no puede bajar la guardia desde un punto de vista de gestión.

Lo que nos enseña esta nueva crisis en apenas 5 años, es que es absolutamente necesario y una apuesta estratégica el reforzar las unidades de gestión de NPLs, no sólo en lo referente a capacidades humanas, sino en herramientas y modelos operativos que permitan anticipar situaciones de impago, gestionarlas, mitigarlas y valorarlas de manera rápida y efectiva.

A través de la implementación de mecanismos de anticipación (Early Warning Systems), reforzamiento de los equipos especializados en recuperaciones, reestructuraciones y de ventas de carteras, así como dotarlos de las herramientas apropiadas para el seguimiento de estas situaciones, las entidades financieras podrán mitigar al máximo futuras pérdidas.

En CBRE venimos tiempo ayudando a entidades financieras en la mejora de los modelos operativos e implementación de herramientas de valoración, seguimiento y reporting que permiten mejorar la gestión de estos activos. Es el momento de actuar, sin lugar a dudas estamos mejor preparados que en la anterior crisis.

*Carlos González, Director del equipo de Loan Valuation de CBRE

Tribuna
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