Una oficina "líquida y blanca"

Se trata del gran impulso a la famosa transformación digital, que llevará consigo cambios en las empresas a nivel organizativo y de gestión

Foto: Las oficinas de Lleida.net.
Las oficinas de Lleida.net.

Nos encontramos en una situación extremadamente compleja y, desde luego, cambiante. El futuro de las oficinas se va a caracterizar por una serie de impactos secuenciales y dinámicos, en función de cómo vaya evolucionando la fase de resistencia contra el virus en la que nos encontramos.

Si bien somos capaces de vislumbrar los impactos más evidentes, el grado de incertidumbre provoca que la mayoría sean aún inciertos, desconocidos y aún nos tomará cierto tiempo determinar cuáles serán coyunturales y cuáles estructurales. En ese sentido, parece haber un consenso sobre dos tendencias que han venido para quedarse: por un lado, el trabajo en remoto y, por otro lado, la preocupación por la protección y salud en los entornos de trabajo.

El teletrabajo está funcionando, los niveles de satisfacción, productividad y responsabilidad por parte de las empresas y profesionales están siendo muy positivos y es por ello que después de esta enorme experiencia todas las compañías, en mayor o menor intensidad, lo implementarán como una dinámica más en sus procesos organizativos y operacionales. Se trata del gran impulso a la famosa transformación digital, que llevará consigo cambios en las empresas a nivel organizativo y de gestión, de liderazgo, de avance tecnológico e inclusive del diseño de los espacios de trabajo.

La relación m2/empleado aumentará en las corporaciones a corto plazo, haciendo que muchas deban ampliar su espacio total

La lectura inicial del gran experimento de trabajo en movilidad, que está en curso, parece que pudiera conducir a una oleada de optimización y reducción del espacio útil de oficinas, si bien parece correcta, se verá compensada por la necesidad de las compañías de disponer del espacio necesario para distanciar correctamente a las personas en la fase de resistencia a la pandemia.

La relación m2/empleado aumentará en las corporaciones a corto plazo, haciendo que muchas no solo no puedan reducir, sino que deban ampliar su espacio total, o bien con superficie de oficinas adicional, algo poco probable, o bien mediante tecnología que derive a sus empleados unos días a la oficina y otros días a sus hogares con políticas ambiciosas de teletrabajo.

Esto se completará con metros cuadrados contratados bajo modelos de "micro-flexibilidad", para dar cobertura a la necesidad de espacios para la realización de actividades puntuales de trabajo en equipo, de colaboración productiva y cooperación y que no puedan realizarse en la oficina al tener completos sus niveles de densidad recomendables y por la necesidad de deslocalizar equipos para minimizar riesgos de contagio: la 'Arquitectura de la Densidad' como protagonista.

El proceso de reflexión y transformación postcovid-19, dará lugar a que en el futuro las compañías busquen nuevos formatos de contratación y ocupación del espacio y nuevas tecnologías para controlar su uso e intensidad.

Ángel Serrano Ceballos. Director General de Negocio - Savills Aguirre Newman.
Ángel Serrano Ceballos. Director General de Negocio - Savills Aguirre Newman.

Vamos hacia un concepto del futuro del trabajo más "líquido", donde habrá varios formatos en relación con el lugar donde este se realiza, que debe ir de la mano de una progresiva implementación de políticas de flexibilidad en las organizaciones, del grado de disponibilidad de los espacios y de su cercanía o lejanía con respecto a los clientes. Este último factor, al menos a medio plazo, será relevante por las restricciones en viajes y la relocalización de actividades productivas que se está produciendo.

Las empresas a medio plazo mantendrán los ratios de metro cuadrado por empleado, pero en una distribución diferente con menos metros cuadrados para actividades de trabajo aislado y concentrado y más espacios para estimular la conversación, la colaboración y el trabajo en equipo buscando un resultado creativo; pasaremos del "tengo que ir a la oficina" a "quiero ir a la oficina", el lugar para conectar con la marca.

Paralelamente, al protagonismo del teletrabajo, la salud y la protección de los empleados frente al contagio pasa también a primer plano. Vamos hacia un concepto de "oficina blanca" donde nos encontraremos espacios que maximicen las medidas y garantías de seguridad y salud sanitaria. Veremos la aparición de sellos de solvencia sanitaria en los espacios de oficinas y la implantación de tecnologías para controlar, con máxima precisión, el uso de los espacios y hacer efectivas futuras medidas de control de aforo, distanciamiento, limpieza y desinfección, reforzadas. La vuelta a la oficina hay que hacerla sin miedo y para ello el espacio de trabajo tiene que ser seguro y saludable.

Vamos hacia un concepto del futuro del trabajo más "líquido", donde habrá varios formatos en relación con el lugar donde este se realiza

La infraestructura tecnológica ha tenido un papel fundamental en los altísimos niveles de teletrabajo actuales y seguirá siéndolo para facilitar la flexibilidad de los empleados y transmitirles tranquilidad y seguridad de estar en un espacio saludable además de sostenible; al 'verde' le acompañará el 'blanco'.

Las corporaciones se enfrentan al reto de presentar esta tecnología a sus empleados como una herramienta que da eficiencia y refuerza, no coarta su libertad de elección.

El coronavirus no es solo una crisis de salud de inmensas proporciones, sino también una reestructuración global en el entorno económico y social en que vivimos y que nos pone frente a multitud de cambios personales y profesionales. Uno de ellos, y en mi visión personal, es una oficina distinta, más saludable y con más espacios dedicados para conversar y realizar trabajos de innovación creativa y menos metros cuadrados para el trabajo individual de concentración, que se realizará bajo modelos descentralizados.

El gran desafío de las organizaciones en lo referente a sus oficinas, será el darle un uso intensivo al trabajo colaborativo y creativo, bajo estrictos protocolos de salud y seguridad, y encontrar el porcentaje adecuado y productivo del trabajo en remoto.

**Ángel Serrano Ceballos. Director General de Negocio - Savills Aguirre Newman.

Tribuna
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