Un último empujón de Europa antes del adiós de Merkel

Terminar este mandato no sólo depende de ella, sino de los líderes sucesores

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El 1 de julio, Alemania asumirá la presidencia rotativa del Consejo de la UE y esto parece que será una despedida incierta para la canciller Angela Merkel, que está en la última vuelta de su carrera política. Alemania ha estado al frente de la batalla contra el covid-19, ha impulsado nuestros compromisos paneuropeos domésticos y externos y ha establecido la infraestructura de gobierno necesaria para mantener el proyecto europeo a flote.

Un buen resultado de un programa desafiante para la presidencia alemana de la UE sería un acuerdo sobre el presupuesto de la UE y el fondo de recuperación, tal y como están actualmente; un progreso en la cooperación económica entre la UE y China; y evitar una salida perturbadora del Reino Unido de la unión aduanera y el mercado único a finales de año. Terminar este mandato no sólo depende de ella, sino de los líderes sucesores.

El éxito en estos frentes haría de la presidencia alemana un éxito. Pero para obtenerlo, los que toman el testigo necesitan también concentrarse en temas que aún están en ciernes. En primer lugar, el fondo de recuperación, conocido como "UE de la próxima generación", necesita sobrevivir las próximas semanas de intensas disputas entre las capitales europeas. Los líderes de la UE se reunirán en persona en julio, bajo la atenta mirada de la canciller, para tratar de encontrar un compromiso todavía evasivo. Merkel parece decidida a preservar los rasgos centrales del fondo y así lo dice en boca de Von der Leyen.

Terminar este mandato no sólo depende de ella, sino de los líderes sucesores

Christine Lagarde, por su parte, ha advertido a los líderes que los mercados sólo están tranquilos porque ya han puesto precio a un compromiso de acción conjunta y a las responsabilidades. El mensaje es claro: lo que está en juego es el euro y la propia Europa. Se trata de una estrategia difícil, ya que Lagarde parece sugerir que las acciones del banco central han seguido su curso y que, a falta de apoyo de las autoridades fiscales, el BCE podría no aplacar a los que decidieron apostar contra el euro.

En segundo lugar, la canciller Merkel necesitará un acuerdo con el Reino Unido para evitar más trastornos una vez que el período de transición termine a finales de año y el Reino Unido ya no esté obligado por las normas de la UE. Desde mismo comienzo de la saga del Brexit, una mayor integración en la UE y la futura relación del Reino Unido con el resto de Europa siempre han estado estrechamente entrelazadas. Si no se fortalece la UE, se podrían envalentonar las fuerzas centrífugas de otros Estados miembros y poner en peligro la UE en su conjunto. Europa puede absorber la pérdida del Reino Unido, pero no perder a uno de sus grandes miembros fundadores.

Y, por último, con respecto a China, Merkel la considera un competidor con un sistema político diferente que es también un socio en los aspectos de la economía y del medio ambiente y por lo tanto la postura de la UE no puede permitirse ser lo beligerante que se está llegando a ser en otros países. Es en este punto en el que la diplomacia será más necesaria que nunca.

Lleva quince años en el poder, y afronta el final de su último mandato, y en lugar de convertirse en un “pato cojo”, la política europea más importante del siglo XXI se enfrenta a un momento decisivo que moldeará la forma en que sea recordada su carrera política.

Tribuna
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