SURE hace realidad la solidaridad con los trabajadores europeos

Debido en parte a los efectos económicos de las medidas necesarias para contener el virus, ahora hemos de hacer frente también a una segunda tragedia: la pérdida de empleos

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La pandemia de coronavirus sigue afectando a poblaciones de todo el mundo y se ha cobrado ya más de 800.000 vidas. En Europa, gracias a las medidas radicales que adoptamos en primavera, lo peor ya ha pasado, pero no podemos caer en la autocomplacencia. No debemos olvidar nunca la entrega incansable del personal sanitario de nuestro continente ni las lecciones aprendidas de esta experiencia, empezando por la necesidad de invertir, invertir e invertir en sistemas sanitarios que no dejen a nadie en la cuneta.

Debido en parte a los efectos económicos de las medidas necesarias para contener el virus, ahora hemos de hacer frente también a una segunda tragedia: la pérdida de empleos provocada por el covid-19. El hundimiento del producto interior bruto en 2020 no tiene parangón con ninguna crisis anterior, desde la Gran Depresión. Solo en el segundo trimestre de este año, el PIB cayó un 11,7% en la Unión Europea.

El aumento del desempleo en la UE, que pasó del 6,5% en marzo al 7,1% en junio, ha sido hasta ahora relativamente moderado. Es cierto que estas cifras no nos dan una imagen completa, pues las horas trabajadas han disminuido drásticamente y las personas que no pueden trabajar debido a los confinamientos no aparecen necesariamente en las estadísticas de paro. Aun así, está claro que el impacto sobre los trabajadores europeos habría sido mucho mayor sin las redes de seguridad que constituyen una parte esencial de nuestro estado de bienestar y de nuestras economías sociales de mercado. Un vistazo a la tasa de desempleo en los Estados Unidos, que en pocos meses ha aumentado varios puntos más que en la UE, es un recordatorio de que los mercados de trabajo en Europa, aunque disten mucho de ser perfectos, tienen sus puntos fuertes.

Un ejemplo de ello es el régimen de reducción o suspensión del tiempo de trabajo, como el de los ERTE en España. Estos programas y otros similares permiten a las empresas mantener a los trabajadores en sus puestos de trabajo en periodos de actividad económica sustancialmente reducida. No eliminan, por supuesto, la necesidad de invertir en la mejora de las capacidades y en dotar a las personas de nuevas oportunidades laborales (de hecho, esto debería ser una prioridad en los planes nacionales de recuperación y resiliencia que cada Estado miembro preparará en los próximos meses), pero, hasta ahora, han sido un factor clave de la protección de los trabajadores europeos frente a las peores consecuencias de la recesión.

Sin embargo, estos regímenes tan necesarios tienen un coste significativo para las arcas públicas, especialmente cuando la demanda alcanza cifras récord. Para que los países de la UE puedan mantener el nivel de cobertura necesario, la Comisión Europea propuso, el pasado mes de abril, la creación de un nuevo instrumento financiero, SURE, que empezará a aplicarse en las próximas semanas y cubrirá los costes directamente relacionados con la creación o la ampliación de los sistemas nacionales de reducción del tiempo de trabajo y otras medidas similares adoptadas por los países de la UE como respuesta a la pandemia, en particular para los trabajadores por cuenta propia.

La Comisión estará pronto en condiciones de conseguir la financiación de SURE en los mercados. Gracias a los costes de endeudamiento muy bajos para la UE, podemos conceder préstamos a los Estados miembros en condiciones especialmente favorables. Esta operación será el anticipo de las operaciones mucho más importantes de la Comisión en los mercados para financiar el plan de recuperación de la UE aprobado por los líderes de la Unión el pasado mes de julio.

Tras evaluar las solicitudes de ayudas recibidas hasta la fecha, la Comisión ha propuesto esta semana que SURE aporte una cantidad inicial de 81.400 millones de euros a 15 Estados miembros, de los cuales 21.300 millones corresponderán a España. Hay negociaciones en curso con otros gobiernos, por lo que se espera recibir más solicitudes a su debido tiempo. Pero, con más de cuatro quintas partes del presupuesto total ya asignado, está claro que SURE era muy necesario y que será la mejor demostración del poder de la solidaridad europea. Juntos, los Estados miembros de la UE son capaces de movilizar más recursos financieros y en mejores condiciones, para garantizar los medios de vida a los trabajadores de todo el continente. Europa cumple con sus compromisos en este ámbito.

Hace al menos una década que se viene debatiendo sobre la creación de regímenes europeos de reaseguro de desempleo. El hecho de que los ministros de Hacienda de la UE hayan adoptado en unas pocas semanas la propuesta de la Comisión sobre SURE es la prueba de que, cuando existe voluntad política, es posible alcanzar acuerdos sobre soluciones europeas audaces.

SURE es una respuesta necesaria a una emergencia sin precedentes y debe considerarse también como un primer paso hacia un régimen europeo permanente de reaseguro de desempleo, como reclamó Ursula von der Leyen el año pasado antes de su nombramiento como presidenta de la Comisión. Cuando nuestras economías se recuperen, no debemos dejar a nadie atrás. Europa tiene que ser sinónimo de solidaridad, y no solo en tiempos de emergencia sino todos los días.

*Paolo Gentiloni y Nicolas Schmit son miembros de la Comisión Europea responsables de Economía y de Empleo y Derechos Sociales, respectivamente.

Tribuna
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