Recapacitarse o morir

Para adaptarse a los nuevos tiempos y a la nueva sociedad las empresas deben apostar por la formación y la recapacitación que permita tener empleados y equipos preparados

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No es una sorpresa para muchos que me conocen que comience relatando que el mundo se comporta de manera exponencial. Es decir, los cambios cuando vienen no son esperados y nos cogen por sorpresa. Estos cambios son cada vez mayores y cada vez más rápidos porque las revoluciones tecnológicas que nos rodean (internet, ‘blockchain’, inteligencia artificial, …) se cuelan en nuestra vida formando parte de ella de una manera casi simbiótica.

Lo que no solemos entender fácilmente es que, cada vez que las tecnologías se universalizan y se democratizan –formando parte del día a día de todas las personas–, se produce también un cambio en el comportamiento de la sociedad y, en consecuencia, en los modelos de demanda y servicio. Las empresas se ven cada vez más expuestas a estos cambios rápidos en modelos de demanda, y sus empleados más expuestos, porque la tecnología sustituye muchas de las tareas que se hacían antes por humanos. Como resultado de esto, muchas fuentes aseguran que el 80-85% de los trabajos que existirán en 2030 no los conocemos hoy.

No tenemos la culpa de no haber sido preparados para este nuevo entorno, pero tenemos la responsabilidad de adaptarnos a él. Seguimos preparando el talento del siglo XXI con sistemas educativos del siglo XX. La educación primaria, la secundaria, la universidad, la formación profesional y la propia formación en las empresas no sirven para este nuevo siglo tecnológico.

Si aprovechamos bien el impulso de recursos disponibles de Europa seremos capaces de ir hacia un nuevo modelo productivo que, de nuevo, nos hará sentirnos orgullosos.

Es necesario un ‘up-skilling’, mejorar tus competencias en tu área de especialización, sea esta la que sea, entendiendo bien cómo la tecnología cambia la manera de operar en tu terreno. Pero aún más importante se hace un ‘re-skilling’, una recapacitación total de la manera de funcionar. En este caso, se hace necesario asumir que ante un entorno de cambio tan rápido, en el que la sociedad demanda rapidez y flexibilidad, nos tenemos que preparar para ser ágiles y veloces. Cuando digo “nos tenemos”, me refiero a todos. Individuos, autónomos, empresarios, empresas, instituciones públicas. Todos tenemos que asumir que el modelo aprendido hasta hoy no es garantía de éxito.

La situación actual con la crisis del covid-19 va a poner de manifiesto quiénes van a salir fortalecidos y quiénes no. Parece evidente que el mercado ya ha marcado su apuesta. Las grandes compañías tecnológicas como Apple, Microsoft, Google y Amazon están todas ellas en máximos históricos de cotización. Solo estas cuatro compañías capitalizan casi siete billones de dólares, lo que supone más de cuatro veces el valor del PIB de España.

Y hablando de España, soy de los que piensan que la oportunidad ahora es única para dar un giro de 180 grados. Considero que el diagnóstico del plan España Digital 2025 presentado en julio por el Gobierno de España es adecuado. Leyendo bien el documento se concluye que hay diez dimensiones en las que mejorar, pero entre ellas hay una que destaca: los españoles no estamos capacitados para este nuevo entorno digital y tecnológico. El problema de España, concluye este documento, es la falta de personal humano formado en todas las áreas de nuestra sociedad para afrontar este cambio de época. Menudo reto. Si aprovechamos bien el impulso de recursos disponibles de Europa seremos capaces de ir hacia un nuevo modelo productivo que, de nuevo, nos hará sentirnos orgullosos.

Yo me siento ya orgulloso, porque en ISDI fuimos pioneros en el ‘up-skilling’ y ‘re-skilling’ del sector empresarial. Hoy somos líderes en capacitación para esta nueva era, porque hemos entendido muy bien estos conceptos y cómo llevarlos a la práctica para que las personas y las empresas se recapaciten. No es fácil de entender, pero nuestro modelo está basado en que son los propios profesionales los que hacen de profesores y en que los alumnos aprenden trabajando con retos reales. Si pudiéramos llevar este modelo al conjunto de la sociedad, más rápido y a más gente, España sería un ejemplo.

Muchas veces me cuestiono cuál sería mi equipo de trabajo ideal. Es una pregunta que me hago siempre, y aunque depende del sector en el que se opere, en general se necesita una buena combinación de personas capacitadas (‘re-skilled’), que sean más rápidas creando ideas y llevándolas al mercado, más flexibles reaccionando ante cambios del entorno y más operativas trabajando en equipo. Pero también personas con competencias digitales mejoradas (‘up-skilled’) que sepan utilizar los nuevos sistemas de análisis de datos, las nuevas estrategias de comercialización online, de gestión y diseño de contenidos y muchas otras más.

Recapacitarse o morir es reinventarse para vivir y no hay otra opción en esta era digital.

Javier Rodríguez Zapatero es presidente de ISDI.

Tribuna
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