Etiquetas con fecha de caducidad: ¿será 'digital' la próxima? La clave es adaptarse

La digitalización no es una moda o una tendencia de futuro; la digitalización es el presente, ya está con nosotros. Porque lo digital es solo el medio, no el fin

Foto: Etiquetas con fecha de caducidad: ¿será 'digital' la próxima? (EFE)
Etiquetas con fecha de caducidad: ¿será 'digital' la próxima? (EFE)

Cuando pensamos en innovación, en creatividad, en tecnología disruptiva, uno difícilmente tiene en mente la industria farmacéutica. Quizás ahora, tras el reto colectivo al que nos está enfrentando la pandemia del covid-19 y la carrera investigadora por desarrollar vacunas y otros tratamientos contra el coronavirus, a alguien se le ocurre relacionar el sector farmacéutico con la innovación, pero en general tendemos a pensar en pequeñas compañías tecnológicas, en modernos edificios de oficinas de Silicon Valley y en equipos trabajando en bermudas y chanclas. Algo hemos hecho mal en nuestra industria cuando, pese a desarrollar una actividad basada en la I+D+i, no conseguimos estar en las mentes de los jóvenes cuando piensan en qué carrera quieren hacer o en qué trabajo les gustaría llevar a cabo para dejar huella y mejorar el mundo.

Tendemos a etiquetarlo todo para poder tomar referencias. La innovación ha sido una etiqueta que muchos sectores han sabido trabajar bien y la han incorporado a su actividad para mostrar el valor añadido que aportaban a la sociedad. Ahora, la nueva etiqueta de moda es la digitalización, o la transformación digital. Y me atrevo a aventurar ya, a finales de 2020, que estas etiquetas se están quedando obsoletas. Porque la digitalización no es una moda o una tendencia de futuro; la digitalización es el presente, ya está con nosotros. Porque lo digital es solo el medio, no el fin. Y porque la transformación es intrínseca a la innovación y a la evolución permanente de las compañías. Que el entorno es cambiante e impredecible no es algo atribuible a la crisis del covid-19, si bien ha servido para acelerar la adopción de este concepto de entorno VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, por sus siglas en inglés) en que se mueven las grandes organizaciones en la actualidad.

¿Cómo sentirse cómodos en este entorno complejo? ¿Cómo marcar líneas estratégicas en, por ejemplo, el sector de la salud, sin frenarnos con etiquetas y modelos predictivos más o menos fiables? Quizá la magia esté en sentirnos cómodos con el desconocimiento. La clave es desarrollar la resiliencia necesaria para adaptarse constantemente a un entorno que cambia sin parar. Ya lo decía Descartes: "Solo sé que no sé nada". Pero decirlo es más fácil que verte en la necesidad de tomar decisiones sabiendo que lo haces sin el pleno conocimiento de lo que pasará tras pulsar la tecla.

Estas reflexiones, que condicionan hoy día la actividad de grandes organizaciones como la que yo presido en España y para las que no tengo respuesta, son algunas de las que hemos compartido, analizado y debatido durante dos intensos días con cientos de profesionales sanitarios en un movimiento al que hemos llamado The Innovation Wave. Porque estas cuestiones no resueltas a las que nos enfrentamos en Novartis son también ya un reto para una organización mucho más grande, como es el Sistema Nacional de Salud, que no puede aplazar y dejar sin respuesta. Nuestro propósito es reimaginar la medicina. También sus modelos de gestión y desarrollo. Y acompañar al sistema sanitario en este empeño es una obligación para nosotros.

Los líderes del futuro ya tienen un impacto en el presente. Todos y cada uno de nosotros, desde nuestra posición y nuestra responsabilidad, tenemos un papel fundamental en la definición del mañana. Desde Novartis, queremos ser agentes del cambio y somos conscientes de que el colectivo sanitario, hoy más que nunca, está llamado a ser un catalizador de este cambio. Un agente clave en la transformación del sistema, del que permanecerá el propósito de priorizar al paciente ante todo, poniendo a disposición de los profesionales sanitarios y del Sistema Nacional de Salud todas las herramientas disponibles, sean modelos predictivos generados por 'big data', inteligencia artificial o terapias digitales.

El colectivo sanitario será un agente clave en la transformación del sistema, del que permanecerá el propósito de priorizar al paciente ante todo

Como apunta Yuval Noah Harari, la digitalización y la innovación deben venir siempre acompañadas de una apuesta por la sostenibilidad, conscientes de que serán estas las claves para construir el futuro y trazar las líneas de la recuperación económica. Y en esta construcción del futuro, en Novartis estamos reimaginándonos constantemente, con el objetivo de pasar de una compañía centrada en el producto a una enfocada al cliente, convirtiéndonos así en un verdadero compañero de viaje para los pacientes, los profesionales sanitarios y los sistemas de salud. Y en este camino de transformación, no llegaremos lejos si no somos capaces de escuchar a profesionales sanitarios y a pacientes, de ser flexibles en la adopción de estrategias que se adapten a las necesidades cambiantes que vayan a venir (que ya están llegando) y capaces de colaborar genuinamente con unos y otros.

La digitalización no es una moda ni es el futuro. No es una etiqueta. Abrazar el cambio y ser capaces de convertir la innovación en soluciones concretas y eficaces para los pacientes y sus familias, para los profesionales sanitarios y sus retos, así como para el sistema sanitario, es una necesidad que en Novartis nos tomamos como prioridad. Y me consta que no estamos solos en este camino.

The Innovation Wave está siendo un ejemplo de esta colaboración, que no es nueva ni termina hoy. Y colaboración es una etiqueta que sin duda no tiene fecha de caducidad y perdurará en el tiempo.

*Jesús Ponce es director general de Novartis Farmacéutica y presidente del Grupo Novartis España.

Tribuna