35 años en Red conectados al futuro

Solo es posible salir fortalecido de una crisis si se reacciona a tiempo, poniendo la sostenibilidad en el centro de la planificación económica del país

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En estos días afrontamos ya la recta final de un año complejo que ha disuelto nuestras certezas y nos ha sumergido en un mar de incertidumbre. Pese a todo, hoy somos capaces de reflexionar sobre las principales lecciones que hemos aprendido de este momento de cambio. Una de ellas es que hemos demostrado una verdadera capacidad de resiliencia en todos los actores clave de nuestra estructura social, entre los cuales no podemos olvidar la sanidad, las infraestructuras críticas o el tercer sector, por su inestimable dedicación y compromiso durante la pandemia del covid-19.

El otro gran aprendizaje que extraemos es que solo es posible salir fortalecido de una crisis si se reacciona a tiempo. Esto es lo que España ha conseguido al presentar el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que implica que, por primera vez en la historia, se ponga la sostenibilidad en el centro de la planificación económica del país.

La transición energética, en el centro

Este plan hunde sus raíces en el proceso de transición energética, una transformación de modelo que ya estaba en marcha y que avanzaba a un ritmo imparable. Ahora, el elevado volumen de inversiones que el plan prevé la convierte en un círculo virtuoso de generación de empleo y de dinamización económica a lo largo de la próxima década.

En este punto, no debemos perder de vista la certeza de que hoy podemos plantear una ruta de recuperación verde a través de la transición energética porque hemos llegado preparados a este momento. España ha hecho bien los deberes y ahora es el alumno aventajado de este proceso de transición. No en vano, llevamos apostando muchos años por las renovables como fuente de energías preferente y hemos dotado el país de una red de transporte robusta y mallada para hacer posible la integración de toda esta nueva potencia. España cuenta hoy con 57,8 GW de potencia instalada renovable, de los cuales casi 27 GW son eólicos y 10 GW son fotovoltaicos, que participan en el 'mix' eléctrico gracias a una red de más de 44.500 km de alta tensión que, como grandes autopistas de electricidad, recorren todo el país.

Hoy, podemos plantear una recuperación verde a través de la transición energética porque hemos llegado preparados a este momento

Es difícil valorar adecuadamente estas cifras sin ponerlas en contexto. Para ello, me tomo la licencia de echar la vista 35 años atrás, hasta 1985, un año que ha pasado a la historia por ser la fecha en que España firmó su adhesión a la entonces Comunidad Económica Europea. En aquel tiempo, con poco más de 10.500 km de red de alta tensión, la potencia instalada renovable estaba en torno a 13 GW y era hidráulica en casi su totalidad. Por supuesto, en aquel momento, era impensable que el sol y el viento tuvieran un papel relevante en el 'mix' eléctrico. Estas tecnologías siguieron siendo insignificantes durante algunos años más hasta que el desarrollo tecnológico y el impulso institucional han permitido su definitiva incorporación al sistema.

La elección de esta fecha, lejos de responder a una mera coincidencia o a un deseo personal, se debe a un hito imprescindible para comprender esta evolución: el nacimiento de Red Eléctrica de España, operador y transportista del sistema eléctrico español. En 1985, al tiempo que se producía nuestra integración en el club comunitario, un grupo de visionarios detectó una necesidad y la ejecutó: que existiese un actor clave y neutral que operase el sistema y desarrollase y gestionase la red de transporte para así garantizar la seguridad y fiabilidad del suministro de electricidad para todos los ciudadanos. A lo largo de estas décadas, Red Eléctrica ha desarrollado este proyecto de talla nacional con éxito, contribuyendo a la transformación del país en lo que han sido las páginas más brillantes de nuestra historia.

Un 2020 atípico

El recorrido de nuestra compañía corre paralelo y está estrechamente vinculado al de la España moderna y abierta a Europa y al mundo. Red Eléctrica nos ha acompañado en este viaje en cada avance que hemos realizado. De la llamada que hacíamos a nuestros padres para contarles que todo iba bien en la cabina telefónica del campus universitario, al mensaje instantáneo repleto de 'emojis' con el que hoy nuestros hijos nos dicen: “Tranquilos, he llegado bien”. De las horas muertas en la cola del estanco para comprar el impreso del formulario de la declaración de la renta, al sencillo clic con el que hoy, con nuestro dispositivo móvil y desde cualquier parte, la presentamos. Y de la vela y el mechero que procurábamos tener a mano en un cajón de la cocina para esos inesperados momentos en los que nos quedábamos a oscuras, a la tranquilidad con la que hoy llegamos a casa sabiendo que esta noche podremos seguir viendo nuestra serie favorita.

Desde hace 35 años hasta hoy, Red Eléctrica ha trabajado y sigue trabajando para facilitar la actividad económica y la vida de los ciudadanos, a menudo de manera imperceptible. Y es que a su actividad en el sector eléctrico, se suma también la que desde hace años lleva a cabo en el ámbito de las telecomunicaciones, primero a través del despliegue de fibra óptica oscura y, más recientemente, a través de la actividad satelital. Toda esta labor es la manifestación cotidiana de que, como dijo Antoine de Saint-Exupéry en boca de su Principito, “lo esencial es invisible a los ojos”. Pero 2020 ha sido atípico y este esfuerzo diario latente se ha vuelto más tangible para todos en esta época marcada por la emergencia sanitaria derivada del covid-19. La irrupción de la pandemia ha evidenciado la dependencia que, como sociedad, tenemos de nuestro sistema eléctrico. Y ha confirmado que, pase lo que pase, podemos contar con Red Eléctrica.

*Beatriz Corredor es presidenta del Grupo Red Eléctrica.

Tribuna