Precios eléctricos: ¿hambre para hoy, pan para mañana?
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Precios eléctricos: ¿hambre para hoy, pan para mañana?

El foco debe de ser ahora el corto plazo, con medidas inmediatas destinadas a paliar esta situación de 'impasse' entre un régimen contaminante que está llegando a su fin y uno renovable que empieza a aparecer

placeholder Foto: Imagen de Arek Socha en Pixabay.
Imagen de Arek Socha en Pixabay.

Los precios eléctricos vuelven a ocupar los titulares de prensa. Esta vez la causa no es una borrasca extraordinaria como Filomena, sino un contexto de alta demanda de gas en Asia, unos precios de los derechos de CO2 disparados y, como siempre, las olas de calor de cada verano. A su vez, esta situación contrasta con una curva extremadamente decreciente de precios en el mercado de futuros. En este artículo analizamos algunas claves que explican esta situación y proponemos medidas para paliarla.

La situación actual

La factura eléctrica tiene tres componentes principales: precio de mercado, costes regulados e impuestos. Analicemos pues cada uno de ellos.

Los precios de la electricidad están disparados. Y esta vez, a diferencia de ocasiones anteriores en que España era la anomalía de precios altos, estamos ante unos precios altos en toda Europa. Ello se explicaría por los altos precios del gas y del CO2, y por el hecho de que, por el funcionamiento del mercado marginalista, sea muchas veces el gas la tecnología que fija precio, y que además, al emitir CO2, tenga que internalizar en su oferta el coste del CO2. Pongamos números: el gas (tomando como referencia el índice TTF para el invierno), ha pasado de precios de en torno a 15 eur/MWh en 2020 a 35 eur/MWh en 2021. Por su parte, el CO2 ha pasado de 25 eur/tn a más de 50 eur/tn en menos de un año. Esto hace que el precio de la electricidad en España para el último trimestre de este año se sitúe actualmente cerca de los 100 eur/MWh, cuando ahora, hace un año, estaba en 47 eur/MWh.

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Además, los costes regulados de la factura, por diferentes herencias del pasado, son todavía muy elevados, representando en torno al 50% del coste total. Si los analizamos, de los 17.000 MM euros que abonamos en costes regulados, en torno a 3.000 MM euros son déficit de tarifa de años anteriores, a lo que habría que sumar otros 7.000 MM euros de retribución a las renovables, residuos y cogeneración de las instalaciones de primera generación, aquellas que necesitaban ayuda económica para poder funcionar. Asimismo, también se arrastra el sobrecoste de generar en las islas, con un mix de generación anticuado y extremadamente caro.

Por lo que a impuestos se refiere, en el cuarto trimestre de este año, a la electricidad le serán aplicables, salvo cambio normativo, cuatro tributos: el impuesto del 7% a la generación eléctrica, la tasa municipal del 1,5%, el impuesto especial de la electricidad del 5,11% y el IVA, que para clientes domésticos será del 10% durante todo lo que queda de año, salvo que los mercados eléctricos bajen a menos de la mitad.

Lo que está por venir

En los próximos años España va a ser un paraíso de atracción de inversiones empresariales gracias a disfrutar de precios eléctricos durante el día más baratos que en ningún otro país de nuestro entorno. Esto será gracias a disponer de energía solar barata, lo que deprimirá los precios diurnos y permitirá a las empresas reducir sus costes, proceso que se acelerará con las subastas de energías renovables La última, que representa el equivalente a un 3% aproximadamente de la demanda anual. Cuando toda la potencia esté en funcionamiento, la media proyectada de precio está en 24,47 €/MWh para la fotovoltaica y 25,3 €/MWh para la eólica. Esto resulta beneficioso para proyectos de hidrógeno, pero también para otras industrias para las que la electricidad represente un coste muy relevante. Así lo destacaba recientemente un informe de la consultora LevenTen, que señalaba a España como el país con energía solar más barata de Europa. Y vemos una manifestación concreta de ello en la nueva fábrica de diamantes de Diamond Foundry, generando 400 puestos de trabajo, que ha elegido situarse en Extremadura, principalmente por el acceso barato a la energía solar. Esta visión queda corroborada con el precio del mercado de futuros, que para 2022 es de 72 eur/MWh, para 2025 de 41 eur/MWh y para 2030 de 30 eur/MWh.

Foto: Comprueba con la curva de precios de la luz qué electrodomésticos cuestan más en horario punta (iStock)

En lo que a costes regulados se refiere, España experimentará en los próximos años un importante descenso de los mismos, ya sea por inercia o por cambios regulatorios. Por inercia, porque el déficit de tarifa, que supone actualmente un 20% de los costes regulados, está desapareciendo (en los últimos años ha pasado de 34.000 MM euros a 14.000 MM euros y estará prácticamente pagado en 2028). Asimismo, el coste de las primas a las renovables irá bajando a medida que las instalaciones vayan llegando al final de su vida útil regulatoria, y los sobrecostes extra peninsulares irán bajando a medida que avance la penetración de las renovables en las islas.

En cuanto a impuestos, el Gobierno ya redujo recientemente el IVA del 21 al 10% para consumidores domésticos hasta final de año, y cabe esperar que termine suspendiendo el impuesto a la generación del 7% durante los próximos trimestres a la vista de los precios tan altos que marcan los mercados.

Foto: Esto es lo que se ahorarrá en la factura de la luz con la bajada del IVA al 10% (iStock)

En resumen, vemos que, si bien el presente sufre precios récord por inercias anteriores y por algunas medidas de aceleración de la transición energética, como el sistema de comercio de emisiones, en el medio plazo el panorama es muy esperanzador. Por tanto, el problema es de tiempos. Mientras lo que está haciendo el Ministerio para la Transición Ecológica, que es mucho y está avanzando con medidas a las que hasta ahora nadie se había atrevido, no llega a desplegar plenamente sus efectos, el modelo anterior atenaza y afecta al consumidor. Se debe abrir sin más dilación en Europa el debate sobre la necesidad de reformar el modelo marginalistas en la fijación de precios de electricidad, siguiendo la petición realizada por Alemania, Francia, Italia y otros cinco países. En un mix eléctrico que tiende al 100% renovable, que no tiene apenas costes marginales, no tiene sentido que todo el precio eléctrico se fije con base en los costes marginales. El mercado marginalista no es una cuestión de blanco o negro, puede servir para determinar una parte del precio, pero claramente tiene que complementarse con otros mecanismos que reflejen la nueva realidad tecnológica.

Pero mientras esta medida no llega, quizás sea el momento de acelerar aquello que acertadamente ya se ha planteado, y en concreto la implantación del Fondo Nacional de Sostenibilidad para el Sistema Eléctrico, desplegándolo en dos años en lugar de en cinco. También se podría aumentar temporalmente el descuento del bono social a consumidores vulnerables severos cuando el mercado esté por encima de 45 eur/MWh, siguiendo la misma lógica que la del IVA reducido. También es preciso acelerar la implantación del autoconsumo, invirtiendo de forma ágil los fondos Next Generation. Tampoco no podemos olvidar las subastas, tanto de renovables como de almacenamiento, planteando incluso pagar una cuantía adicional a aquellas plantas que conecten antes del plazo previsto. Fiscalmente, es preciso eliminar el anticuado impuesto especial de la electricidad para siempre, y en todo caso, reforzar fiscalidad de hidrocarburos para compensar las cuentas públicas.

Foto: Las nuevas tarifas buscan diversificar la franja de consumo (iStock)

En definitiva, si la electricidad está cara en el corto plazo, no es por exceso de energías renovables, sino por todo lo contrario, es decir, por falta de las mismas. La transición energética, a medio plazo, va a beneficiar a todos los hogares y empresas, que gozarán de la electricidad más barata de Europa. Por lo tanto, el foco debe de ser ahora el corto plazo, con medidas inmediatas destinadas a paliar esta situación de 'impasse' entre un régimen contaminante que está llegando a su fin y uno renovable que empieza a aparecer, enfocadas a las personas, ya sean trabajadores de las centrales térmicas —con los concursos de transición justa— o consumidores —con el bono social, entre otros—, manteniendo a su vez la liberalización del sector eléctrico para generar una mayor competencia y reducir el control del mercado por parte de unos pocos actores dominantes.

*Daniel Pérez, abogado especializado en el sector eléctrico.

*Joan Herrera, exdirector del IDAE.

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