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Las cuatro claves de los fondos europeos
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Las cuatro claves de los fondos europeos

Además de que el Gobierno entienda cómo es el ecosistema de los pequeños negocios, tenemos que procurar que el canal de solicitud funcione de forma adecuada

Foto: Foto: Freepik.
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Los fondos europeos se están empezando a parecer más al carbón que los Reyes Magos traen a los niños que se han portado mal que al maná que nos prometieron en el verano de 2020. Y esto es así porque los pequeños negocios van a ver cómo su salvación pasa por delante de sus narices sin que puedan, siquiera, acercarse a ella.

Creo que, a estas alturas, somos todos conscientes de las dificultades que se ha puesto a los pequeños empresarios y a los autónomos para acceder a las ayudas directas. Ayudas que parecen más un castigo. “Tú, que te has portado mal, te quedas sin ayudas, con independencia de que el daño que has sufrido haya sido consecuencia de una decisión mía”, parece decir el Gobierno.

Es fácil argumentar mi afirmación anterior. Los requisitos que se pusieron a las pymes para acceder a las ayudas directas aprobadas en el RD-ley 5/2021 de 12 de marzo ya eran un castigo para muchas de ellas. No podían encontrarse en situación de mora con Hacienda ni con la Seguridad Social. Esta falta de empatía de los gobernantes parte de su falta de conocimiento sobre el funcionamiento del 98% de nuestro tejido productivo.

"Por la falta de conocimiento de nuestro tejido empresarial, los fondos europeos Next Generation serán un dolor para los pequeños"

Algo que dije el mismo día en que se conoció el RD-ley, lo dice estos días una patronal de las pymes, pareciendo que tampoco esta entiende cómo funcionan sus asociados. Pero es que todo parte de un error de base. Lo he dicho, lo digo y lo diré, tan fuerte, tan alto y enfadado como sea necesario. Las ayudas directas lo son con independencia de cómo estén las pymes. Porque se trata de compensar, no de subvencionar, las pérdidas que la prohibición de trabajar supuso a los negocios. Sin importar cómo se financiaron esas pérdidas, sin importar si han ganado o no dinero las pymes en 2020 o 2021, sin importar si…

Verán ustedes, si una pyme tiene que elegir entre pagar a sus empleados o a Hacienda o la Seguridad Social, ¿a quién elegiría usted? Sin embargo, para el Gobierno la elección está clara: pagar a la Seguridad Social y Hacienda, porque de lo contrario usted dejará de percibir ayuda alguna. Pero pongamos otra. Imagine una pequeña empresa, donde el empresario tiene un pequeño sueldo. Durante la pandemia, echó mano de sus ahorros para hacer frente a todos los pagos de la empresa. Ahora llega la ayuda. Pues bien, no puede recuperar sus ahorros con un pequeño aumento de su sueldo, lo prohíbe el RD-ley. A muchos, tirar de sus ahorros les ha supuesto incluso dejar de pagar su hipoteca. Pues bien, toca fastidiarse.

En fin, muchos son los ejemplos que podríamos poner, numerosa es la casuística de pequeños negocios que nada tienen que ver con las grandes empresas, en que la familia, los ahorros o las rehipotecas han permitido tirar hasta ahora de la empresa o del autónomo. Y, sin embargo, las ayudas se olvidan de todo ello. Por esto, por esta falta de conocimiento de nuestro tejido empresarial, es por lo que mucho me temo que los fondos europeos Next Generation serán un dolor para los pequeños. De hecho, el barómetro de la gA (Gestores Administrativos) ya indicaba en julio que tan solo un 14% de las pymes está pensando en solicitarlos. Ya veremos en qué queda.

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Foto: Freepik.

Aún estamos a tiempo de que el Gobierno lo mire. Y que antes de tener que rectificar, como lo ha hecho parcialmente con las ayudas directas, facilite desde el minuto uno el acceso a estos fondos. Porque, de lo contrario, el desánimo, la frustración, la incapacidad y la falta de recursos harán fracasar este maná y pasará a convertirse en carbón. Además de que el Gobierno entienda cómo es el ecosistema de los pequeños negocios, tenemos que procurar que el canal de solicitud funcione adecuadamente. Y estas son, en mi opinión, las claves para que así sea.

El Gobierno y las comunidades autónomas no van a tener los recursos necesarios para que el proceso de solicitud, análisis y concesión de los fondos Next Generation sea suficientemente ágil. Por esta razón, es preciso establecer un modelo que permita hacer llegar los proyectos precalificados a los organismos públicos y que estos solo tengan que pronunciarse sobre si se conceden o no. Para ello, precisan de los colaboradores sociales y de un robusto canal telemático que asegure un adecuado flujo de información.

Las grandes empresas disponen de los medios necesarios para preparar los proyectos. Los pequeños negocios, no. Les cuesta traducir el lenguaje de las administraciones. Pero incurrir en mayores costes, por la tramitación del expediente por parte de un externo, cuando no existe la seguridad de que el proyecto vaya a ser aprobado, es un elemento disuasorio. Bastante quebranto han tenido ya. El Gobierno y las comunidades autónomas deben facilitar fondos para que los colaboradores sociales puedan hacer este trabajo por los negocios, con remuneración por parte del Estado.

"Es importante negociar con los representantes de los sectores y con las propias comunidades el reparto de los fondos en cada una de ellas"

Seleccionar los proyectos elegibles está siendo un aspecto controvertido. No se puede ofrecer café para todo el mundo. Cada comunidad autónoma es diferente. La España vaciada, por ejemplo, no está repartida por igual entre todas las comunidades autónomos. Por ello, es importante negociar con los representantes de los sectores y con las propias administraciones regionales el reparto de los fondos en cada una de ellas. Y vigilar que el dinero se destina a la mejora de la productividad de los negocios y no a engrosar las cuentas de resultados de las decenas de actores que están saltando a la palestra con propuestas de diverso tipo. Insisto, no vale el café para todos. Hay que hacer trajes a medida. Y, ojo, que hay que remunerar el esfuerzo de todos. Pero con cabeza.

Debe primar el principio de inocencia. Debe valer la declaración de responsabilidad. Debemos creer que el autónomo y el pequeño empresario no nos van a engañar. Eso sí, 'a posteriori', se deben realizar todas las revisiones que sean necesarias. Y si alguien ha mentido, dureza. Pero que las revisiones no se conviertan en persecuciones. Y para quien no quiera entender mis palabras, solo estoy con el transparente y honesto. Con los demás, quiero mano dura, porque unos pocos no pueden frenar el progreso de los demás.

Por tanto, las claves para que esto funcione es que se pongan los medios necesarios, se personalice el reparto según las necesidades de cada zona y sector, se dote a las administraciones de los recursos para agilizar las respuestas y baste, en principio, la declaración responsable y, después, la oportuna revisión. Y, como conclusión a la enseñanza de las ayudas directas, el daño realizado por la pandemia no debe impedir que un pequeño negocio siga en marcha; el coronavirus no debe acabar también con la salud de decenas de miles de pymes y autónomos por el desconocimiento y la falta de empatía de nuestros gobernantes.

*Fernando J. Santiago Ollero es presidente del Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos.

Los fondos europeos se están empezando a parecer más al carbón que los Reyes Magos traen a los niños que se han portado mal que al maná que nos prometieron en el verano de 2020. Y esto es así porque los pequeños negocios van a ver cómo su salvación pasa por delante de sus narices sin que puedan, siquiera, acercarse a ella.