Un punto de inflexión hacia un turismo sostenible y de futuro
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Pedro Saura

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Un punto de inflexión hacia un turismo sostenible y de futuro

Sostenibilidad y rentabilidad no están reñidas. Invertir en eficiencia energética, en la implantación de renovables y en economía circular contribuye a reducir la factura energética y el gasto en materiales

Foto: Arcos de la Frontera, desde el Parador de Turismo. (Foto: cortesía)
Arcos de la Frontera, desde el Parador de Turismo. (Foto: cortesía)

La economía global ha entrado en un fuerte ciclo de crecimiento que, en el caso de España, deberá acelerarse en el 2022 espoleado por la inyección de los fondos europeos y por un mayor dinamismo de uno de los sectores clave para la economía por su peso en el PIB: el turismo.

En ese sentido, ya durante el verano se ha apreciado la plena recuperación del turismo nacional en hoteles. Las familias españolas, tentadas por un turismo de cercanía, han copado los destinos nacionales. En consecuencia, los viajeros, pernoctaciones y gastos en el período de junio a septiembre ya se equiparan a los observados en 2019. Sin embargo, el turismo internacional sigue aún muy rezagado: para ese mismo período, el número de viajeros todavía se encontraba un 57% por debajo de los niveles registrados entre junio y septiembre de 2019. Dicho esto, hay algunas señales muy esperanzadoras: la primera es que, en ese período, la llegada de turistas extranjeros se incrementó un 250% respecto al mismo período de 2020; la segunda es que ya no solo llegan, mayormente, turistas de Francia, que habían liderado la recuperación del turismo internacional durante julio y agosto, sino que en septiembre se sumaron turistas de más largo radio como alemanes y británicos, otra señal de normalización del turismo.

Foto: Una nueva forma de entender las vacaciones y nuestra relación con la naturaleza. (Unsplash/@pichler_sebastian)

Por tanto, es de esperar que la recuperación del turismo prosiga su mejoría a lo largo del año que viene. Ahora bien, es perentorio aprovechar esa coyuntura de reactivación del sector como un punto de inflexión en el que se cambie la actual relación del sector turístico con el medio ambiente, que sin duda no es la más deseable. Hoy el sector turismo ostenta al mismo tiempo el papel de causante y perjudicado. Causante porque su actividad genera elevadas emisiones tanto de Gases de Efecto Invernadero (GEI) como de partículas de aire y residuos contaminantes, además de ejercer una fuerte presión sobre los recursos naturales. Y de perjudicado porque la actividad turística es especialmente sensible y vulnerable a los efectos del cambio climático como el aumento en el nivel del mar y los fenómenos climáticos extremos, así como a la degradación medioambiental y pérdida de biodiversidad resultado de la sobreexplotación de recursos y la contaminación. Es por eso que el compromiso del sector debe ser firme y, en el caso de España, donde el turismo es una seña de identidad, un asunto ineludible si no queremos arriesgar la competitividad del sector en el futuro.

Descarbonizar al sector no es fácil: es una actividad transversal y buena parte de las emisiones de GEI asociadas al turismo corresponden al transporte de viajeros, que escapan al control directo del sector. Un informe de 2019 de la OMT cifraba las emisiones del sector turismo en un 5% del total. Pues bien, de ese subtotal, un 75% correspondía al transporte, sobre todo aéreo (40%) y automóviles (32%), en tanto las emisiones asociadas a los establecimientos de hospedaje, sobre los cuales el sector tiene mayor capacidad de intervención, se estimaba en un 21%.

Foto: Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni.

Lo bueno es que a la hora de realizar actuaciones en los establecimientos hoteleros, sostenibilidad y rentabilidad no están reñidas. Invertir en eficiencia energética, en la implantación de energías renovables y en economía circular contribuye a reducir la factura energética y el gasto en materiales. Además, tanto clientes como empleados mantienen cada vez más una mayor fidelidad hacia empresas que muestran un compromiso con la sostenibilidad, no solo en los establecimientos en sí, sino también en los entornos donde se ubican. En eso consiste, en buena medida, la propuesta de ofrecer un nuevo producto turístico: en que sea más sostenible, de más calidad y de mayor valor añadido, y creemos que esa es la manera de que España preserve su competitividad en el futuro.

Paradores está completamente comprometido en ese proceso con el fin de afianzar, mejorar y modernizar su modelo a través de una estrategia de sostenibilidad respaldada por un plan de financiación. Ambos son esenciales para, en plena recuperación de la actividad, diseñar un plan integral y coherente que compatibilice su necesaria aportación al crecimiento económico, a la creación de empleo y a la diversificación productiva de los municipios y las comarcas donde se encuentran ubicados sus establecimientos hoteleros, con la transición del sector hacia la neutralidad climática y la protección del medio ambiente. Por su propio concepto original, Paradores ha sido paradigma de turismo sostenible y en este proceso de transformación queremos seguir siendo un referente para el resto del sector hacia un modelo por el que España, en su conjunto, ha apostado.

*Pedro Saura es presidente-consejero delegado de Paradores de Turismo de España.

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