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El futuro depende de nuestros gobernantes

Lejos de enfangarse en el barro de la disputa política, deben tomar decisiones para sacar adelante nuestro país. En esta situación que nos ha sobrevenido, hay que tener más compromiso con el país y menos con los votos

Foto: Congreso de los Diputados. (EFE/Fernando Alvarado)
Congreso de los Diputados. (EFE/Fernando Alvarado)

El 10 de junio de 2020, este medio publicaba una entrevista que me hacía David Brunat en la que anunciaba que lo peor estaba por venir, y que sería el otoño el que nos empezaría a mostrar los dientes de una de las crisis más duras que íbamos a vivir; y eso (o por eso) que venimos de una crisis financiera terrible.

Entonces, no habíamos previsto la guerra Rusia-Ucrania, ni contemplábamos los problemas que la falta de abastecimiento de algunos productos fundamentales ahondaría en la situación, con retrasos en las fabricaciones o incrementos considerables de precios. Ni imaginábamos que la energía iba a disparar sus precios de la forma que lo ha hecho.

En ese momento, hubo personas, unas cercanas y otras que no me conocían de nada, que me preguntaban si no creía que eran predicciones apocalípticas. No les oculto que alguna vez me he planteado si no estaría exagerando, si no podría estar creando miedo. Pero enseguida me he quitado de la cabeza estos pensamientos. Estoy convencido de que es preferible contar las cosas como uno las ve, porque engañarse con las cartas resuelve el solitario, pero no de forma real. No hacer un buen análisis de lo que está pasando impide tomar las medidas adecuadas para corregir los problemas.

"Estamos en plena esquizofrenia económica, con datos macro que señalan una situación de crecimiento y otros que no acompañan tanto"

Puede usted pensar que igual la situación no es como la veo yo. Y puede tener razón. Tengo un buen amigo que me insiste una y otra vez en los datos macroeconómicos que ofrecen los departamentos oficiales; me 'acusa' de meterme con una reforma laboral que nos está llevando al nivel más bajo de desempleo desde hace mucho tiempo y que ayuda a que se estén firmando contratos indefinidos como nunca se había visto. Y con medidas de protección para los más desfavorecidos, como el IMV y la subida del salario mínimo interprofesional. Yo a mi amigo le recomiendo que salga de Madrid, que es un oasis que poco tiene que ver con muchas otras provincias españolas. Y, aun así, en la capital también han desaparecido muchos negocios en los últimos 24 meses.

Estamos en plena esquizofrenia económica, con datos macro que, reales o no, señalan una situación de crecimiento, con más contratos, altas en la Seguridad Social. Sin embargo, otros datos macro no acompañan tanto, como un IPC muy elevado, un PIB que no arranca, y no parece que a corto plazo lo vaya a hacer, con desabastecimiento de productos fundamentales, con precios de la energía escandalosos y con serios problemas de liquidez para muchas empresas.

Tengo claro que no soy apocalíptico. El Gobierno se está dejando el pellejo para procurar controlar, limitar el precio de la energía; aprobó unas medidas anticrisis para tratar de paliar los efectos arrastrados por la pandemia y amplificados por la guerra; pide a Europa que le abra de nuevo el plazo para ampliar fechas de carencia y amortización de los ICO covid-19… En definitiva, no se está precisamente gobernando en un entorno de crecimiento, sino todo lo contrario. El lenguaje va por un lado y los hechos, por otro.

"Afecta al consumo, presiona sobre la tesorería y la rentabilidad de los pequeños negocios, que son los que no tienen ningún colchón"

Como he dicho muchas veces, lo macro y lo micro a menudo no coinciden, y yo conozco lo micro. Mi profesión trabaja con más de 1,5 millones de pequeños y medianos negocios. Sabemos si se abren, se cierran, tiritan o tienen calor. Pero no hay más que ver la cantidad de locales vacíos tras la crisis; no hay que ser muy espabilado para saber que la subida de los precios a quienes más afecta es a los más necesitados; que al que cobra el IMV le hace un roto la subida de la energía, y que todo eso afecta al consumo, presiona sobre la tesorería y la rentabilidad de los pequeños negocios, que son los que no tienen ningún colchón para subsistir.

Verán, cuando empezamos a ver que las grandes empresas, las que tienen más colchón para resistir situaciones difíciles, solicitan a la SEPI el rescate, a los bancos árnica o venden las joyas de la corona, buscan nuevos inversores con cierta desesperación, es que los más pequeños, que no disponen de colchón alguno, han sido heridos de muerte con la primera ola del tsunami.

Qué necesitan los pequeños negocios

Si usted sigue estando en desacuerdo conmigo, si cree que las cosas van bien y que todo lo escrito es fruto de algún tipo de maquiavelismo político para derrocar a algún Gobierno, le aconsejo que no siga leyendo, porque lo que voy a hacer ahora es dar dos o tres pinceladas de lo que creo que necesitan los negocios para superar esta situación. Está en su derecho de no pensar como yo. Pero antes de dejar de leer, déjeme hacer alguna reflexión sobre mí: yo vivo de un pequeño negocio, mi presidencia de los gestores administrativos no solo no me aporta recursos económicos, sino que me los detrae (horas dedicadas a la presidencia en lugar de mi negocio, pagos de algunos gastos…). Y no me ha gustado nunca la política, no tengo ningún interés en ella, solo me gustaría que nos gobernaran los mejores gestores posible. Sean cuales sean sus ideas.

En primer lugar, es necesario que se refuerce la financiación a los pequeños y medianos negocios. Si Bruselas acepta abrir de nuevo el plazo de ampliación de carencias y amortizaciones, el ICO debe fijar las condiciones que los bancos deben aceptar sí o sí. Si tras tres plazos para las ampliaciones se siguen solicitando las mismas, es que no se han dado todos los pasos necesarios por aquellos en cuyas manos estamos: los bancos.

Segundo, el mercado laboral debe ser más flexible que nunca. No voy a entrar en qué es mejor en condiciones normales o de crecimiento económico, pero en la situación de crisis que vivimos, igual el paquete de crisis aprobado por el Gobierno podría haber contemplado cierta flexibilización. Está por ver qué va a pasar con contratos fijos discontinuos, que están por entrar en situación de llamar a los trabajadores para incorporarse a trabajar.

"En esta situación que nos ha sobrevenido a todos, hay que tener más compromiso con el país y menos con los votos"

En tercer lugar, si el compromiso de los impuestos con Bruselas impide rebajar los mismos, al menos debe contemplarse facilitar su pago a aquellos que tienen problemas serios de liquidez. No parece que proceda que el ICO dé dinero para que se le pague al Estado. Y si el propio Gobierno es consciente de que hay que facilitar los pagos de los ICO, debe ser también consciente de que el pago de los impuestos es un problema. ¿De qué sirve que se exijan impuestos que no se van a poder pagar y que van a suponer la quiebra de muchos negocios (y me refiero a impuestos y seguros sociales)?

Por último, pongamos a las administraciones a ayudar a los negocios (también a los ciudadanos, por supuesto) para que los trámites sean ágiles, para que la solicitud de los fondos Next Generation sea rápida y fácil; que no se conviertan en el famoso Mr. Marshall y pasen por nuestro país sin parar a atender nuestras necesidades.

Creo que nuestro futuro está en manos de nuestros gobernantes, que, lejos de enfangarse en el barro de la disputa política, deben tomar decisiones para sacar adelante nuestro país. No soy ingenuo, pero en esta situación que nos ha sobrevenido a todos, hay que tener más compromiso con el país y menos con los votos. Lo que les aseguro es que si quieren contar con nosotros, nos van a encontrar.

*Fernando J. Santiago Ollero es presidente del Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos.

El 10 de junio de 2020, este medio publicaba una entrevista que me hacía David Brunat en la que anunciaba que lo peor estaba por venir, y que sería el otoño el que nos empezaría a mostrar los dientes de una de las crisis más duras que íbamos a vivir; y eso (o por eso) que venimos de una crisis financiera terrible.

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