España ante la revolución tecnológica: desafíos y oportunidades para liderar el futuro
Se ha iniciado un proceso transformador con la aspiración de situarse en una posición destacada y convertirse en un referente dentro del contexto europeo
Un chico probando gafas de realidad aumentada. (Unsplash)
En la última década, hemos asistido a la aparición de numerosos avances tecnológicos que han transformado radicalmente la manera en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Este proceso de transformación digital no solo ha supuesto una mejora en la competitividad de las empresas y del sector, en términos generales, sino que también ha allanado el camino a otros aspectos clave para la sociedad como es la sostenibilidad.
En este sentido, la digitalización y la sostenibilidad están intrínsecamente unidas, de tal forma que el desarrollo y la innovación de tecnologías con propósito son necesarias para poder hacer frente a los retos del futuro.
La transformación de España
España, al igual que otras potencias económicas avanzadas, ha iniciado un proceso transformador con la aspiración de situarse en una posición destacada y convertirse en un referente dentro del contexto europeo. Sin embargo, aún le quedan importantes desafíos en términos de digitalización, conectividad, descarbonización e innovación. Esto, lejos de considerarse como una barrera infranqueable, debe abordarse como una oportunidad única, en la que el sector privado y el público han de colaborar y trabajar conjuntamente, para maximizar el impacto positivo en la sociedad y en el medioambiente.
España ha iniciado una transformación, pero aún le quedan desafíos de digitalización, conectividad, descarbonización e innovación
Según el Informe Década Digital España 2024, el país ha avanzado notablemente en áreas como la adopción de la IA en los negocios, de forma que el 9,2% de las empresas españolas han adoptado soluciones de IA en 2023 por encima de la media europea, que es del 8%. Además, otro aspecto que hay que tener en cuenta es que el 66,2% de la población tiene un nivel básico de competencias digitales, frente al 55,6% de media de la Unión Europea.
Sin embargo, el mismo informe también destaca debilidades como una limitada adopción por parte de las empresas de servicios en la nube, con apenas un 27,2%, y un porcentaje de especialistas TIC de un 4,4%, algo por debajo de la media europea que es del 4,8%.
En este sentido, para superar el reto del impulso del talento digital, tanto el sector público como el sector privado necesitan diseñar estrategias que integren planes de formación desde edades tempranas, presenten incentivos atractivos y proyecten oportunidades de crecimiento en las compañías. Es un sector apasionante que, sin duda, liderará la evolución futura de nuestra sociedad, y al que es necesario atraer a nuestros jóvenes, transmitiéndoles un mensaje inspirador y haciéndoles partícipes de la revolución tecnológica a la que están asistiendo.
Necesitamos estrategias y planes de formación desde edades tempranas
En cuanto al ámbito de la conectividad, España contribuye positivamente a los objetivos de la Década Digital, mostrando importantes avances en este campo. Para garantizar que la conectividad y la transformación digital alcance todos los rincones del país es necesario que las políticas públicas sigan apoyando la inversión en infraestructuras de telecomunicaciones y que las empresas tecnológicas, por su parte, pongan en marcha proyectos innovadores que contribuyan a conectar áreas remotas. En este sentido, es fundamental diseñar programas que logren reducir la brecha digital y promuevan nuevas oportunidades de crecimiento económico.
Placa base. (Unsplash)
Tecnología a favor de la descarbonización
Asimismo, si hablamos de retos, no podemos dejar de lado la descarbonización. El consumo mundial de energía está aumentando como consecuencia de esta transformación digital. A medida que nos adentramos en la era inteligente, alcanzar la neutralidad de carbono se ha convertido en una misión global compartida tanto para administraciones públicas como compañías privadas. Desde el sector tecnológico somos conscientes de la necesidad de crear un sistema energético eficiente, mediante el desarrollo de tecnologías de vanguardia para fomentar la transformación sostenible del sector.
Paralelamente a los retos anteriormente planteados se encuentra la innovación. La volatilidad del contexto actual exige estar continuamente al día de las tendencias que van surgiendo. La capacidad de innovar es un factor decisivo que permite a España no solo adaptarse a todos estos retos actuales, sino, también, a afrontar los desafíos del futuro. Esta capacidad debe ir acompañada de una visión inclusiva y social y, por supuesto, debe fomentarse en un entorno que promueva y garantice la inversión en investigación y desarrollo (I+D). Para ello, la adopción de modelos de colaboración abiertos y el desarrollo de sandboxes pueden acelerar la implementación de soluciones innovadoras en los diferentes sectores.
Paneles solares. (Pixabay)
Por último, me gustaría añadir que solo a través de la colaboración activa y coordinada entre sector público y privado podremos superar todos los retos planteados. Una colaboración que debe ser apoyada también por la diversificación de proveedores y empresas tecnológicas, favoreciendo un entorno que propicie una atmósfera de competición saludable.
La competencia favorece la innovación y el progreso. Si logramos aprovechar esta oportunidad, no solo fortaleceremos el tejido empresarial e impulsaremos la competitividad de España, sino que también conseguiremos construir una sociedad más comprometida e inclusiva.
*Andrés Yin Hui es el CEO de Huawei Iberia
En la última década, hemos asistido a la aparición de numerosos avances tecnológicos que han transformado radicalmente la manera en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Este proceso de transformación digital no solo ha supuesto una mejora en la competitividad de las empresas y del sector, en términos generales, sino que también ha allanado el camino a otros aspectos clave para la sociedad como es la sostenibilidad.