Es noticia
Lecciones para el seguro de la DANA de Valencia
  1. Economía
  2. Tribuna
Mirenchu del Valle

Tribuna

Por

Lecciones para el seguro de la DANA de Valencia

La colaboración entre entidades permitió tramitar la mayoría de reclamaciones tras la catástrofe, revelando retos pendientes en protección y la urgencia de protocolos automáticos ante futuros desastres

Foto: Decenas de coches amontonados, a 31 de octubre de 2024, en Sedaví, Valencia. (Rober Solsona / Europa Press)
Decenas de coches amontonados, a 31 de octubre de 2024, en Sedaví, Valencia. (Rober Solsona / Europa Press)

Hace un año se produjeron las inundaciones de Valencia. Este evento ha sido, sin lugar a duda, la catástrofe natural de la historia reciente de España. Lo ocurrido en Valencia superó incluso a la gota fría de Bilbao, ocurrida en el verano de 1983 y que era hasta la fecha el mayor desastre natural del país.

Frente a sucesos como estos, España cuenta con un modelo de aseguramiento basado en la colaboración público-privada. Este esquema se basa en tres pilares: las aseguradoras privadas, Agroseguro y el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS).

Las aseguradoras cubren, con carácter general, los daños causados por la meteorología. Ya se trate de desperfectos por la lluvia, el granizo, la nieve o los vientos de menor intensidad. Agroseguro se ocupa de los efectos del clima sobre cosechas y cabañas ganaderas. Entre tanto, el CCS es la entidad pública encargada de indemnizar los daños sobre personas y bienes asegurados generados por fenómenos como las inundaciones o los vientos superiores a 120km/h. Son los llamados "riesgos extraordinarios".

Las riadas de Valencia generaron 250.000 peticiones de indemnización. La mayor parte se debía a daños por inundaciones. Correspondía, por lo tanto, al CCS atender estos siniestros, pero la carga de trabajo que tenía esta institución por delante era enorme y los afectados necesitaban soluciones con carácter inmediato.

Foto: economia-unespa-dana-seguro-sellan-agilizar-expedientes-cobro-indemnizaciones

Para agilizar el pago de las indemnizaciones, el Ministerio de Economía firmó con la industria del seguro un acuerdo por el cual las 38 aseguradoras presentes en Valencia ayudarían al CCS a tramitar los siniestros ocurridos en esa provincia, si bien los pagos finales correrían a cuenta de la institución pública. Este protocolo obligó a construir sobre la marcha una plataforma informática que permitiera al CCS comunicarse con las aseguradoras, así como unificar una serie de procedimientos entre todos los actores intervinientes en la catástrofe.

Un año después, el 98% de los expedientes ha sido tramitado. Sólo quedan pendientes los casos más complejos. Lo vivido en Valencia constituyó un test de estrés en toda regla y arroja importantes lecciones para el sistema de aseguramiento español y la colaboración público-privada.

Casi el 50% de las reclamaciones recibidas fue gestionado por las entidades en nombre del CCS. En concreto, asumieron 116.000 siniestros e instaron el pago de 1.250 millones de euros en indemnizaciones. Las entidades se han encargado, principalmente, de tramitar los siniestros correspondientes a los ramos masa. Por sus manos han pasado, en concreto, el 58% de las reclamaciones de automóviles, el 39,5% de las de vivienda y el 18,5% de los siniestros en comercios.

Ahora que hemos visto lo que somos capaces de hacer bajo presión, debemos preparar el sistema para que esa colaboración se active sola. Necesitamos protocolos automáticos de actuación predefinidos y compartidos entre el CCS y las aseguradoras. Protocolos que, al superarse ciertos umbrales o criterios, se activen sin debate, sin espera y pongan en marcha un engranaje común.

Foto: dana-siniestro-vehiculos-viviendas-vivienda

La otra gran lección que arroja la DANA es la necesidad de abordar las brechas de aseguramiento. Las indemnizaciones del seguro han llegado a quienes tenían una póliza. Ya fuera de automóvil, hogar o comercio. Todos los vehículos dañados fueron indemnizados porque el seguro de coche y el recargo del CCS son obligatorios. Sin embargo, un 25% de las viviendas afectadas carecía de la protección del seguro. Sus propietarios sólo han podido recurrir a las ayudas dispuestas por la Administración. Nuestro reto es conseguir que todos los inmuebles se encuentren protegidos.

Además de la falta de aseguramiento, hay que fomentar que la protección sea la adecuada. Es decir, que no se den situaciones de infraseguro. Ya sea porque la persona carece de las coberturas necesarias o porque los capitales asegurados sean insuficientes. No basta con estar asegurado, hay que estar bien asegurado.

Los fenómenos climatológicos extremos son cada vez más frecuentes, intensos y afectan a territorios cada vez más amplios. Frente a un presente impredecible y vulnerable, el seguro ofrece certeza y estabilidad.

Hace un año se produjeron las inundaciones de Valencia. Este evento ha sido, sin lugar a duda, la catástrofe natural de la historia reciente de España. Lo ocurrido en Valencia superó incluso a la gota fría de Bilbao, ocurrida en el verano de 1983 y que era hasta la fecha el mayor desastre natural del país.

Ministerio de Economía Valencia Aseguradoras
El redactor recomienda